miércoles, 3 de octubre de 2012

7º Campeonato Mundial de Friedrich


Como ya llevo anunciando desde hace algún tiempo, este último fin de semana he estado en Berlín tomando parte en el 7º Campeonato Mundial (bueno, realmente es mundial porque es el único que hay) de Friedrich, un juego de guerra para 4 jugadores ambientado en la Guerra de los 7 años.

Ha sido una experiencia a la vez intensa y valiosa, no sólo por las partidas en sí, sino sobre todo por las personas que me he encontrado en el evento: los participantes en él y el diseñador del juego, Richard Sivel.

Naturalmente, ahora voy a relatar mi experiencia de este campeonato. A la hora de hacerlo encuentro que las personas que no conozcáis el juego os podéis perder con los tecnicismos. Por ello comienzo hablando acerca de las circunstancias y participantes del campeonato, y dejo la narración más detallada de las partidas para el apartado final.

La competición ha tenido lugar desde el viernes 28 de septiembre hasta el domingo 30. Eramos 15 participantes, más el diseñador que jugaba con nosotros para hacer el número redondo de 16 jugadores. Se jugaron 4 rondas de 4 partidas simultáneas cada una. La primera ronda comenzó el viernes por la tarde a eso de las cinco. La segunda y tercera tuvieron lugar a lo largo del sábado, comenzando a las diez de la mañana y las cinco de la tarde respectivamente. La cuarta ronda comenzó a las 10 de la mañana del domingo.

De todas estas rondas resultaba un cuarteto de jugadores para la final del domingo por la tarde, a partir de las 5. Este cuarteto se determinaba mediante un sistema de puntuación que no sólo recompensaba al ganador, sino también a aquellos perdedores que llegan más lejos en la consecución de sus objetivos.

Ringard y yo llegamos a Berlín en la tarde del jueves 27. Nos alojamos en el cómodo y económico EasyHotel de la Rosenthaler Strasse, el cual no puedo dejar de recomendar. Otros jugadores no residentes en Berlín escogieron opciones de alojamiento ya fueran más lujosas o más económicas. Entre estas últimas existen albergues bastante baratos en la zona, cuyo principal inconveniente es tener que compartir la habitación con completos desconocidos. Aparentemente, cada dormitorio de uno de estos alojamientos está equipado con un sonoro roncador de serie como compañero de habitación, así que estáis avisados.

En la misma noche del 27 quedamos con Sivel y algunos de los jugadores en el café Godot de la Kastanienallee. Comenzamos a conocernos unos a otros, bebimos unas copas/cervezas (a elección de cada uno), y estuvimos charlando bastante amigablemente. Ringard y yo nos fuimos algo temprano, en parte porque estabamos algo cansados por el viaje, y en parte porque queríamos visitar un poco la ciudad a la mañana siguiente.

Así lo hicimos. Para mí ha sido la tercera visita a Berlín, y cada vez me gusta más la ciudad. Aprovecho también para comentar que durante nuestra estancia disfrutamos de buen tiempo para esta época del año. Apenas si llovió, y hubo algún día soleado aunque predominaba el cielo cubierto. Eso sí, dado que están más al norte hacía algo de fresco y no estaba de más tener a mano un jersey.

Algo antes de las 17h., Ringard y yo nos presentamos en el ACUD-Theater de la Veteranenstrasse. Allí ya se encontraba Sivel con las mesas y tableros montados. Poco a poco fueron llegando los demás contendientes. Hubo una breve ceremonia de inicio, un reparto de camisetas conmemorativas (se hace una diferente para cada campeonato). La foto con todos los participantes la hizo la propia mujer de Sivel al poco de comenzar las partidas. Además, aquellos de nosotros que no lo teníamos recibimos unos mazos de cartas de Friedrich, el reglamento, y marcadores nuevos.

En cada partida, el jugador prusiano cuenta con 140 minutos para sus movimientos, mientras que los 3 jugadores aliados cuentan entre todos ellos con el mismo tiempo para los suyos. El tiempo se controla mediante un reloj de ajedrez, cuya gestión se encarga al jugador de Francia. El reloj se detiene para ambos bandos a la hora de hacer alguna pausa, o de resolver los combates.

Es el jugador de Francia también quien se encarga de barajar y repartir las cartas. Esto se hace de manera algo diferente a nuestras partidas caseras de preparación, de manera que se ahorra algo de tiempo en su conjunto. El mismo jugador hace de "notario" de la partida, anotando en una hoja preparada datos como los nombres de los participantes, la hora de inicio, y la aparición de las cartas del destino.

El reparto de jugadores se realiza al azar pero de manera que los jugadores ya conocidos entre sí - como yo y Ringard - no se encuentran en la misma partida, a menos que dicha partida fuera la final. Cada jugador asume uno de los 4 bandos posibles (Prusia, Rusia, Austria, y Francia) en cada una de las 4 partidas que puntuan para la final. Los cuatro primeros clasificados en puntos toman parte en esta última.

Llegar a la final no es moco de pavo. El nivel es por lo general bastante elevado, lo cual me parece genial porque uno aprende mucho jugando contra auténticos maestros. También hay algunos jugadores "paquetes", pero en esta edición del campeonato me parece que eran los menos. La puntuación máxima de una victoria es de 12 puntos, más otros dos puntos por una "victoria doble", es decir, la conquista de todos los objetivos cuando se controlan dos bandos. Yo logré un total de 36 puntos, pero ello no me llevó más allá del 8º puesto. Como ya he dicho, el nivel es muy elevado.

Por la noche, a eso de las 19-20 horas, es posible pedir algo de comida rápida a domicilio. Una hora temprana de cenar para un español, pero recomiendo usar la oportunidad, porque alguna partida puede acabar realmente tarde (más allá de las 11 de la noche) y al final te acabas atiborrando en el primer sitio que pillas. También hay disponibles botellas de cerveza y agua (con gas) a 1€ la pieza.

Algunos jugadores acostumbran a salir tras la partida de la noche. Así lo hice yo el sábado, tras una partida que me supuso un varapalo,  y disfrute de una agradable conversación con Sivel y dos competidores, regada con caipirinhas y vodkas. Bebí con moderación, retorne a las dos de la madrugada al hotel, y quiero pensar que nada de ello influyo negativamente en mi juego, puesto que al día siguiente obtuve mi única victoria en el campeonato.

Mientras la final tenía lugar en la tarde del domingo, los que quedábamos echamos otras partidas más de Friedrich. Yo participe en la no oficial "Loser's Final" que, por supuesto, perdí. La final del campeonato se completo al mismo tiempo que nuestra partida. Hubo una pequeña ceremonia de entrega de premios, seguida de la recogida del tinglado, despedidas, conversaciones amistosas, etc. Y luego Ringard y yo nos retiramos pronto, pues a la mañana siguiente teníamos que levantarnos temprano para coger nuestro vuelo.

La gente que tomó parte en el campeonato ha sido genial, empezando por el propio creador de Friedrich. El núcleo de los jugadores más veteranos es de Berlín. La siguiente aportación más importante, sobre todo en términos competitivos, era la de dos jugadores venidos de Burghausen, en Baviera. Otros dos venían de Duisburg. Los jugadores extranjeros veníamos de Estados Unidos ,los Países Bajos, Gran Bretaña, y de España (yo). Se habla inglés por parte de todos, aunque casi todos los extranjeros teníamos buen dominio del alemán.

En todo el campeonato imperó la cordialidad, y lo más gratificante ha sido reunirse con un grupo dedicado de gente que comparte muchas de las mismas aficiones que yo. Ha ayudado a que la existencia de este monje sea algo menos... monacal.

Las Partidas

1ª Partida.

En mi primera partida jugué como Francia. Como tal, hube de hacerme cargo del reloj, las anotaciones, y el barajeo y reparto de cartas. Al final del campeonato controlaba bien estas tareas, pero en esta primera partida posiblemente fueron causa de una distracción mía que pudo haberme costado la victoria.

En algunas ocasiones se ha observado que una estrategia prusiana agresiva en los turnos iniciales puede dar algunos resultados. Para que esto sea así es preciso cierto orden: atacar en determinados lugares y con cierto criterio. Desafortunadamente para él, nuestro prusiano de la partida comenzó a quemar cartas de su mano sin orden ni concierto aparentes. En seguida le cayeron los primeros golpes, y en seguida se vio que el vencedor de aquella partida iba a ser aquel que ganase la carrera por conquistar los objetivos.

El vencedor fue Austria. Yo me quede con 8 objetivos de 10 y a 1 sólo turno de conquistar los 2 que me faltaban (Magdeburgo y Halberstadt) que se encontraban sin defensa. La resistencia de Hannover colapsó al atacarme uno de sus generales en picas a una torre de 2 generales míos. Desafortunadamente, en el turno en el que conquiste Diepholz - el objetivo en la esquina noroccidental - se me olvidó marcar la conquista. De acuerdo con las reglas del torneo, tuve que aceptar mi error, y perdí dos turnos volviendo a plantar mi emblema. Creo que fue Ringard quién saco el parecido de la situación con el famoso monólogo de Eddie Izzard.

2ª Partida

En mi segunda partida tome el mando conjunto de Austria y del ejército imperial. El jugador francés era novato, aunque no se desenvolvió mal del todo. El jugador ruso tenía algo de experiencia, pero no puedo evaluarlo porque no recuerdo bien los movimientos que hizo.

Por mi parte, me fue bien en general. El oponente prusiano era un ex-campeón del grupo de Berĺín. Aún así, conseguí hacer que se retirase paulatinamente de Silesia, aunque sin sufrir derrotas demasiado costosas. Donde nunca conseguí atacarle con éxito fue en Sajonia. Al final de la partida había quemado todas mis cartas de diamantes. Por la falta de éxito allí intenté echarle una mano al jugador francés, en la esperanza de que Prusia perdiese suficientes fuerzas y cartas como para desequilibrar la defensa en mi propio sector. Esto llevo a una situación algo discutible en el área de Magdeburgo. Literalmente, le di la oportunidad de ganar al francés. Mi excusa es que, por una batalla de desgaste en corazones poco antes, esa posibilidad de ganar era remota pero yo quería que el francés, intentándola, lograse quemar más cartas al prusiano.

Al final, el jugador francés no lo intentó. Francia se retiro al final de ese mismo turno. Quedaban Austria, Suecia y el Imperio. Prusia no había padecido ni padecería reducciones de subsidios. Había conseguido ponerle entre la espada y la pared, pero el veterano jugador prusiano ahora lanzó la mayoría de sus recursos contra mí, al tiempo que yo hacía un último intento desesperado. Al final perdí tres generales y muchos ejércitos por falta de suministros. En mi último turno gaste 80 puntos en corazones y 28 en picas para comprar 18 tropas de refuerzo. Pero la partida termino ahí. Y menos mal, porque mis conquistas de Silesia se habían quedado sin defensa. Al final tenía 11 de 12 objetivos.

Esta partida duró desde poco después de las 10 hasta las 4 y media de la tarde. Al terminar tenía un hambre tremenda y salí rápidamente a comer algo.

3ª Partida

Llamarla partida es posible que fuera un tanto inapropiado. En realidad fue toda una lección de juego impartida por el jugador prusiano, otro ex-campeón berlinés, con más de 100 partidas a sus espaldas y un conocimiento sin par del juego. Aunque jugo buena parte de la partida con reducción de subsidios - estuvo robando sólo 5 cartas durante bastante tiempo - mi sensación es que hacía lo que quería con nosotros. A Francia le obligó a gastar un montón de corazones para poder aplastar a Hannover. Yo conquisté Prusia Oriental con bastante rapidez, pero en un encuentro en el sector de tréboles de Kammin gasté mis últimas cartas de dicho palo y ya no pude hacer gran cosa. Se pasó el resto del tiempo jugando conmigo, moviendo un ejército arriba y abajo sin que pudiera cazarle y forzarle a gastar cartas en una batalla. Por si fuera poco, gastaba mucho menos tiempo que nosotros en cada jugada, y hacía el final de la partida a los tres aliados nos quedaban menos de 10 minutos, mientras el prusiano todavía tenía más de 40 minutos. Yo sentía que el tiempo iba en nuestra contra. Aunque la zarina tardó mucho en morir - más tarde del turno 14, creo - no conseguí conquistar más que 7 objetivos de 10.

A resaltar que agotamos los 4 mazos de cartas del juego e hizo falta traer otro nuevo.

4ª Partida

Tras la paliza del día anterior, mi participación en el campeonato se cerraba con una partida en la que yo asumía el mando de Prusia y Hannover. A pesar de que Prusia tiene el mayor porcentaje de victorias en el juego, llevarla tiene su trabajo. Por eso muchos participantes en el campeonato prefieren que les toque como primer encuentro, para dejarlo atrás más rápido.

Para mí también supuso una experiencia agotadora. La partida duró 6 horas. Al final había agotado mis 140 minutos y me estaban cronometrando las jugadas (120 segundos para Prusia y 30 para Hannover).

Un jugador no muy hábil tomo el mando de Francia. No me costó mantenerlo controlado, a pesar de que había cometido un error en la distribución de fuerzas allí. El jugador austríaco se quedó parado durante buena parte de la partida porque apenas tenía diamantes. Mi mano en diamantes era muy fuerte, sobre todo al inicio.

El propio Sivel se enfrentó a mí como Rusia. A pesar de que logré entretenerle largo rato en Prusia Oriental, y le tenía tomada bastante la medida con retiradas automáticas de -1 (como a los otros 2 jugadores, para decir la verdad) al final me estaba quedando sin terreno que defender. No sabía cuando se iba a morir la zarina y tenía que retomar la iniciativa o el ruso me iba a terminar acorralando sin remedio. Decidí realizar un ataque a través de la frontera diamantes/tréboles de Pomerania para agotar los tréboles rusos y establecer desde allí nuevamente una cómoda defensa.

Lo conseguí, pero queme casi todos los diamantes de mi mano. El austríaco no necesitaba esperar más para echarme de Sajonia y arrinconarme en el extremo sudoriental de Silesia, dónde aguante a duras penas hasta el final de la partida, librando entre medias otra batalla a tréboles con un cojón y medio de cartas gastadas por mí y Austria. Fue un derroche, pero me ayudó a aguantar allí, porque con retiradas de -1 me hubiera acabado echando a Polonia. Mi tren de suministro ya había sido capturado hacía tiempo.

En la última ronda (la 19), agoté mis 2 últimas reservas y mis últimas cartas de picas y tréboles. Estaba a punto de ser derrotado, y salí con la victoria por los pelos.

Esta partida también se prolongó desde las 10 y media hasta las cuatro y media de la tarde. También agotamos los 4 mazos estándar del juego y tuvimos que sacar otro extra.

Finalizo dejándoos con un resumen (en alemán) de las partidas en la propia página del creador del juego.

P.D.: El mismo enlace con el resumen de todas las partidas, en inglés.

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