martes, 27 de agosto de 2019

Morcillas históricas: La Guerra Civil Americana (y IV)

III. La Guerra y sus consecuencias (continuación).

4. 1863.

Este año vió un recrudecimiento aún mayor de la guerra, durante el cual tuvieron lugar algunas de sus batallas más conocidas. En general, la Unión continuó avanzando, pero hacia el final del año la Confederación parecía haber contenido estos avances y seguía aguantando.

4.1. 1863 en el Este.

4.1.1. Fredericksburg: Ambrose Burnside se la pega.

Tras tomar el mando del Ejército del Potomac en noviembre de 1862, Ambrose Burnside advirtió que no se consideraba alguien con la capacidad adecuada para desempeñar el cargo. Sus subsiguientes acciones parecían destinadas a demostrar que tenía razón en esto.
Ambrose Burnside era como esa clase de tío en el que confías que haga algo, te dice que no puede hacerlo, aún así te empeñas en que lo haga, lo hace totalmente mal, y al final te quedas siempre con la duda de si lo hizo mal a caso hecho.
Robert E. Lee se había replegado con su ejército al interior del Estado de Virginia, mucho más al sur de las antiguas posiciones en torno a Manassas. Esa región aún no había sido devastada por la guerra y por el el ENV podía acantonarse comodamente allí y recuperar fuerzas tras la invasión de Maryland. El reclutamiento forzoso de la Confederación obró su magia y el ENV incrementó su fuerza tras Antietam de unos treinta y pico mil hombres hasta más de 70.000.

Burnside, por su parte, contaba con más de 100.000 hombres y, aunque le faltaba confianza en sí mismo, no carecía de ganas de entrar en acción. Siguió a Lee hasta que en diciembre de 1862 ambos ejércitos se plantaron cara a cara en torno a la población de Fredericksburg.

Esa población no era lo único que se interponía entre ambos ejércitos. El obstáculo más importante era el impronunciable río Rappahannock a cuyas orillas se había levantado aquella comunidad. Y siendo otoño casi invierno, las aguas del mismo iban muy crecidas.

No obstante, ello no suponía obstáculo para nuestro infatigable amigo Burnside. Se había traído un tren de pontones y sus correspondientes zapadores. El Ejército del Potomac se extendió a lo largo de las orillas del Rappahannock y con francotiradores y artillería dieron cobertura a los zapadores para tender los pontones. En el proceso las casas de Fredericksburg ardieron como teas. Pero eso son cosas que pasan en las guerras.

Lee sabía bien que defender la orilla al pie del mismo río era suicida. Era una zona expuesta a toda la potencia de fuego del Ejército del Potomac. Dejó unas fuerzas de cobertura para hostigar el avance unionista, y asentó el grueso del ENV en unas alturas que dominaban la orilla y el pueblo.

Entre el 11 y el 12 de diciembre el Ejército del Potomac cruzo el Rappahannock. Ocuparon el pueblo de Fredericksburg y una delgada franja de terreno a orillas del río que se extendía al sur del pueblo. ¿Qué hacer desde ahí?. ¿Recordáis que en Antietam Burnside lanzó un ataque con muchas bajas a través de un puente que casi logró el éxito?. Pues volvió a hacer lo mismo. Lanzó a sus fuerzas desde Fredericksburg ladera arriba por una zona expuesta contra el grueso del ENV que les aguardaba tras un muro de piedra que servía de linde a un camino. Tras ellos había todavía más soldados y artillería. El resultado os lo podéis imaginar. Pero para lo que no tengan mucha imaginación les podemos aclarar que Burnside era un adelantado a su tiempo y que lanzó un ataque típico de la Primera Guerra Mundial 50 años antes de que ésta tuviera lugar. Lo más cachondo de todo era que Burnside estaba dispuesto a continuar con los ataques, a ver si sonaba la flauta, y fueron sus subordinados los que le convencieron de que lo dejara.
Batalla de Fredericksburg.
Para el 15 de diciembre el Ejército del Potomac ya se había retirado a la orilla septentrional del río. El balance del fiasco habían sido 12.600 bajas de la Unión por 5.300 confederadas. Curiosamente, este desastre no fue lo que le costó el puesto a Burnside. Sino la llamada "Marcha por el Barro" que emprendió durante enero de 1863 en un intento de flanquear a Lee por otro lado y que tuvo lugar bajo una lluvia torrencial. 

Algunos dirán que como se ponen estos americanos por cuatro gotas. Quiero aprovechar la ocasión para señalar que 2/3 de los muertos en la GCA lo fueron por enfermedades. Los grandes avances de la medicina estaban aún por llegar. La vacunación era algo casi desconocido, y cuando juntabas a miles de hombres provenientes de lugares muy distantes entre sí, tenías un cocedero de infecciones perfecto. Las epidemias irrumpían una y otra vez en los campamentos. La Marcha por el Barro no solamente dejó a muchos hombres exahustos en el camino. Imaginaros caminar durante días de enero con barro hasta las rodillas y que al acampar por la noche no hay nada seco, ni se puede encender un fuego. Pillas algo seguro. Y no hay antibióticos que valgan. Muchos soldados unionistas murieron como resultado de esa marcha sin haber pegado un tiro.

No solamente eso. Con Burnside la excelente organización de intendencia de McClellan se había ido a freir esparragos, con un deterioro notable del aprovisionamiento e incluso de la puntualidad en la soldada. Lincoln podía haber estado harto de McClellan, pero como soldado del Ejército del Potomac sin duda echarías de menos a un comandante que se preocupaba de que estuvieras bien abastecido y que no te lanzaba a la muerte estúpidamente sin resultado. Los subordinandos de Burnside empezaron a conspirar contra su jefe, y entre esto, Fredericksburg, y el clamor por la Marcha por el Barro Burnside fue destituido el 26 de enero de 1863 como comandante del Ejército del Potomac. 

A modo de epílogo, Burnside continuó detentando mandos durante la GCA con una suerte desigual. Pero dejemosle con sus inmensas patillas y pasemos al siguiente comandante del Ejército del Potomac.

4.1.2. Chancellorsville: Hooker también se la pega.

De entre todos los subordinados de Burnside, el que conspiró con más desvergüenza para hacerse con el puesto de su jefe fue Joseph Hooker. Nacido en 1814, su carrera hasta la GCA no es destacable, con las habituales paradas de West Point y la Guerra con México que tuvieron casi todos los oficiales de los que estoy escribiendo. Una vez empezada la guerra, empezó a destacar por su actividad y valor, llegando ya a comandante de cuerpo con McClellan. Aparte de ser un oficial a tener en cuenta, era soltero. Y en esta época eso, junto a una posición acomodada, equivalía a un abono para el prostíbulo. La relación entre el apellido del general y el término americano hooker - el coloquial para "prostituta" - todavía se discute. Lo que no se discute es que Hooker tenía frecuentes transacciones comerciales con mujeres de dudosa reputación.
"Fighting Joe" Hooker.

Sea como fuere, Hooker sacó al Ejército del Potomac del pozo donde - bastante literalmente - lo había empantanado Burnside. Corrigió los desarreglos de intendencia e introdujó mejoras sobre lo que había creado McClellan. Fijó una estructura de cuerpos y divisiones con insignias que mejoraron la organización durante las batallas. Creo un cuerpo de caballería. Y lo más importante es la creación de un servicio militar de inteligencia, con lo que ya no hubo que depender de los poco fiables servicios de la agencia Pinkerton.

Todo esto le llevó unos meses, que también aprovechó para planear cuidadosamente su golpe sobre el ENV. Éste y el Ejécito del Potomac continuaban en sus posiciones en torno a Fredericksburg en lados opuestos del Rappahannock. Hooker iba a dejar una fuerza de distracción en estas posiciones mientras que con el grueso del ejército se desplazaban hacía el norte y el oeste para cruzar el río por una zona densamente boscosa conocida simplemente como The Wilderness (La Espesura en cristiano). Con ello pensaba colocarse en la retaguardia de Lee, quien estaría obligado a atacarle en condiciones de inferioridad o retirarse. Para rematarlo todo, la caballería de la Unión iba a lanzar una incursión más hacia el sur para cortar las vías férreas que suministraban al ENV.
El plan de Hooker.

Era un buen plan, pero falló en la ejecución. Comenzó a rodar a finales de abril de 1863 y lo primero que salió mal fue la incursión de caballería, dirigida de forma bastante tímida por un tal Stoneman que se distrajó de su misión principal de operar contra las líneas de ferrocarril, lo que al final no hizó. El Ejército del Potomac se había desembarazado de su fuerza de reconocimiento sin recibir nada a cambio.

Entre el 27 y el 30 de abril, el grueso del Ejército del Potomac avanzó hacia el oeste y cruzó el río por The Wilderness como se había planeado. El movimiento de flanqueo fue finalmente detectado por la caballería confederada, dirigida por el pintoresco pero genial J.E.B. Stuart, y Lee desplazó a su vez el grueso del ENV al oeste, dejando unas débiles fuerzas de cobertura en los altos de Fredericksburg.

Para el 1 de mayo ambos ejércitos se hallaban frente a frente en el lado oriental de La Espesura. El ENV estaba con el frente hacia el oeste, de cara al Ejército del Potomac, mientras que éste tenía unas líneas encaradas al este y un flanco cerrado al sur, formando una especie de J. El lado oeste estaba abierto. Hooker optó por la pasividad, esperando que Lee le atacase de frente conforme a su plan, o decidiera retirarse cuando notase cortada su vía férrea.

De ambas cosas únicamente sucedió la primera, y no exactamente como lo esperaba Hooker. De nuevo Lee pudo entrever que la psicología del comandante adversario no era muy propicia para el ataque. Asumiendo un gran riesgo se quedó con una débil fuerza al este del Ejército del Potomac, mientras Thomas Jackson tomaba el grueso de las divisiones del ENV y con un amplio movimiento de flanqueo por el sur se colocaba al oeste, prácticamente en la espalda de los unionistas. En la tarde del 2 de mayo las fuerzas de Jackson ya estaban concentradas y lanzaron un devastador ataque sorpresa sobre los regimientos unionistas que no se esperaban a los confederados por allí.
2 de mayo de 1863. Jackson flanquea a Hooker y ataca.

El ataque confederado se prolongó hasta bien entrada la noche, tomando bastantes prisioneros azules en el proceso y perdiendo fuelle únicamente por la creciente oscuridad y la desorganización inherente a toda formación que avanza. En un momento de la noche Jackson se adelantó a sus propias líneas con su estado mayor para reconocer las posiciones unionistas, y al regresar a dónde se hallaba su infantería ésta les disparó por error una volea que hirió al comandante confederado. Stuart asumió inmediatamente el mando de Jackson mientras éste era retirado y recibía tratamiento.

El amanecer del 3 de mayo vió como la Unión había cerrado su flanco abierto y ahora sus posiciones tenían una forma de U muy cerrada centrada en torno a un cruce de caminos con un par de casas conocidas como Chancellorsville,  rodeado de confederados al oeste, al sur, y al este. No satisfecho con el éxito del día anterior Lee lanzó un ataque concéntrico sobre esta posición en el que disfrutó de una importante ventaja en artillería, que estaba concentrada en un mando único y tenía unas buenas posiciones. Los ataques en sí no resultaron decisivos, el Ejército del Potomac mantuvó sus posiciones cendiendo poco terreno, pero a las 9:15 de la mañana una granada de artillería impactó justo al lado de Hooker. Estuvó inconsciente durante una hora y al despertarse parecía estar bien. Y sin embargo, algo había cambiado en él. Tras el pepinazo de artillería el comandante de la Unión pareció quedar algo "tocado" y reticente a entablar combate. Hoy en día los médicos le hubieran tenido varios días en observación, en 1863 continuó con su mando como si nada.
Chancellorsville. Mañana del 3 de mayo.

Ante Fredericksburg el comandante del cuerpo unionista que había allí - Sedgwick- lanzó finalmente un ataque a través del río y logró avanzar en dirección oeste hasta que los confederados trajeron refuerzos desde Chancellorsville y lograron detenerle. Al día siguiente, el 4 de mayo, Hooker lanzó una proclama felicitando al Ejército del Potomac por un trabajo bien hecho... e inició la retirada al norte a través del Rappahannock.

Lee había obtenido su mejor victoria, lograda con fintas y maniobras ante un enemigo que le duplicaba en número (60.000 grises frente a 130.000 azules). La Unión perdió 17.000 hombres (casi 6.000 prisioneros) frente a 12.000 de la Confederación. Pero uno de estos últimos resultó irremplazable. Tras ser herido Jackson sufrió la amputación de un brazo que le dejó debilitado. Contrajo neumonía y murió el 10 de mayo. Con él Lee perdía a su mejor comandante de cuerpo. Un hombre que combinaba en su justa medida la iniciativa propia y una sintonía especial con Lee, quien apenas necesitaba comunicarse con él para que el ENV ejecutara a la perfección sus planes. Con la pérdida de Jackson, amen de la de muchos otros oficiales en 2 años de GCA, la calidad del ENV se iba degradando poco a poco hasta igualarse cada vez más a la del Ejército del Potomac.

4.1.3. Gettysburg: Ahora es Lee quien se la pega.

Tras la victoria en Chancellorsville, Lee no se iba a estar quieto esperando a que los federales encontrasen la combinación adecuada para atacarle de nuevo y derrotarle. El comandante enemigo (Hooker) se había retirado cuando la batalla aún estaba por decidir, y con un adversario así podía tomar la iniciativa y mantenerla, luchando una batalla en sus términos si era preciso. Había que invadir el norte. Las habituales expectativas de forrajeo mediante el saqueo la requisa pagada con dólares confederados eran un importante factor. Otro era obtener un éxito que hiciese crecer la moral confederada a la vez que desánimaba a los "halcones" partidarios de la guera en Washington, ya que con la Emancipación la posibilidad de intervención extranjera se había quedado muy remota.

Durante mayo de 1863 en ENV hizo acopio de refuerzos, llegando hasta los 75.000 hombres,  y se reorganizó. Antes había tenido 3 cuerpos. Dos de infantería con Jackson y Longstreet, y otro de caballería con Stuart. Ahora los de infantería eran 3, bajo el mando de A.P. Hill, Ewell, y Longstreet. A comienzos de junio se pusieron en marcha, primero hacia el oeste, y despúes hacia el norte. Dando un rodeo más amplio al oeste del que se había emprendido el año anterior en la campaña de Antietam. Durante uno de los primeros días de la marcha Stuart y su caballería fueron sorprendidos por la caballería de la Unión, esta vez bajo un comandante más resuelto, en una escaramuza que no tuvo más consecuecias salvo humillar al audaz comandante de caballería confederado.
La marcha del ENV (en rojo) y el Ejército del Potomac hasta Gesttysburg.

Al advertir la marcha de Lee, Hooker pensaba que era una buena oportunidad para marchar directamente sobre Richmond. Pero Lincoln y su general en jefe del ejército, Henry Halleck, le dijeron que nanay, que el auténtico objetivo a batir eran Lee y su ejército. Mientras los muchachos de Lee siguieran corriendo libremente por ahí, la Confederación aún mantendría la esperanza de ganar la guerra. Tras este intento de escaquearse de un combate directo, Hooker puso al Ejército del Potomac a perseguir a Lee. No obstante, el jefe del Ejército del Potomac se sentía contrariado por sus superiores y tras otra desavenencia con Halleck presentó su dimisión el 28 de junio. De forma inesperadamente rápida para él, Halleck y el Presidente se la aceptaron y pusieron a George G. Meade como su reemplazo.
George Meade sería el jefe del Ejército del Potomac hasta el final de la guerra.

El Ejército del Potomac recibía así su cuarto comandante en menos de un año justo en medio de una campaña de movimiento, con todos los cuerpos en plena acción y con poco tiempo para acostumbrarse a alteraciones importantes. Desde luego que no era el mejor momento para cambiar la cúpula del Ejército, pero desde La Espesura Lincoln y Halleck habían advertido con alarma la creciente renuencia de entrar en combate del otrora bravucón Hooker. Derrotar a Lee se había convertido en una prioridad, y Hooker ya no valía para la tarea. Tras su período de servicio en el este encontró empleo en el oeste bajo el mando de Sherman, a quien tampoco le cayó bien ni personal ni profesionalmente. Su vida fiestera hizo que su salud se resintiera, y estuvó retirado del servicio activo la mayor parte de años desde el final de la GCA hasta su muerte, en 1879.

El nuevo comandante, Meade, había sido uno de los comandantes de cuerpo bajo Hooker. Pero tenía un carácter enteramente diferente al de su superior. No conspiró para obtener el cargo. Más bien lo obtuvó porque todos los demás candidatos "dieron un paso atrás" (a base de recomendar a Meade) dejándole a él como alternativa casi única. Su renuencia a asumir el cargo resulta comprensible, dado que a estas alturas el mando del Ejército del Potomac parecía una forma segura de finiquitar tu carrera militar. Y sin embargo, Meade logró mantener el cargo - al menos nominalmente - hasta el final del conflicto.

Por suerte para él, Lee tampoco las tenía todas consigo. En su marcha hacía el norte Stuart se había destacado del ENV para llevar a cabo labores de reconocimiento. Mas, molesto por el encontronazo con la caballería unionista a comienzos de junio, se pusó a operar por su cuenta y emprendió una de estas incursiones en lo profundo del territorio enemigo que tanto les gustaban a los oficiales de caballería de la época. Fue una cabalgada espectacular, pero dejó a Lee sin reconocimiento alguno ni idea de dónde se encontraba su enemigo.

Para entonces el ENV se encontraba separado en varias columnas en territorio del Estado de Pennsylvania, demandando provisiones a los lugareños. Lee logró obtener cierta información acerca del Ejército del Potomac gracias a un espía y, más o menos al mismo tiempo que Hooker era reemplazado por Meade, él daba ordenes a sus cuerpos para volver a concentrarse. En este movimiento de reconcentración, una de las divisiones de A.P. Hill se acercó al cruce de carreteras que pasaba por la localidad de Gettysburg.

Hace muchos años leí que los confederados habían estado interesados en Gettysburg por un almacén de calzado que allí se encontraba. Ni lo he podido confirmar, ni lo he vuelto a leer en ninguna parte desde entonces, aunque dada la crónica falta de calzado de los soldados grises, suena bastante razonable. Lo que si es seguro es que ni Meade ni Lee pensaban librar una batalla allí. Simplemente sucedió. El 1 de julio una avanzadilla confederada se topó con caballería de la Unión, y cada uno de los bandos comenzó a enviar mensajes hacía arriba en su escala de mando para pedir refuerzos.
Este mapa del campo de batalla de Gesttysburg impreso el mismo 1863 da una buena impresión del terreno del encuentro y su desarrollo. Ocupando una posición central se puede ver el pueblo de Gesttysburg. En arco alrededor del mismo están las elevaciones que se disputaron el 1 de julio y de las que los azules se retiraron en desbandada a través del pueblo para formar la línea de defensa definitiva en las elevaciones en forma de U invertida más al sur.

Ese 1 de julio fueron los confederados los que llevaron las de ganar a la hora de traer refuerzos al punto de encuentro. La unión se tuvo que retirar con bajas a través del pueblo y no pararon hasta que llegaron a unos altos al sur de la localidad. Agotados, los confederados les dejaron seguir con la idea de proseguir el ataque al día siguiente.

Para entonces, el 2 de julio, Lee ya estaba en escena dando órdenes. Aunque no era una batalla en la cúal él hubiera fijado el lugar y el momento como le gustaba, no podía retirarse de allí sin que la moral del ENV se viera afectada. Tanto él como sus subalternos estimaron que una parte del Ejército del Potomac se encontraba en las elevaciones al sur de Gettysburg, en una formación que era como una U invertida. Unos ataques - llevados a cabo por Ewell - en el norte sobre el extremo cerrado de la posición unionista impedirían que se traspasasen refuerzos a otras áreas y entonces Hill y Longstreet lanzarían ataques por el sur flanqueando la U por su extremo abierto.

Era un buen plan, pero falló en la ejecución. Durante la noche y la mañana habían llegado refuerzos unionistas que los confederados - con su caballería de aventuras por ahí - no habían advertido. Con ellos las posiciones unionistas se extendían más al sur y eran más fuertes de lo que pensaron los confederados. Los ataques de estos experimentaron retrasos por diversos motivos, pero aún así hubo momentos en los que estuvieron a punto de sobrepasar a los defensores, con uno de los regimientos azules lanzandose a una carga a la bayoneta cuando se les acabó la munición.

Del 2 al 3 de julio ambos ejércitos recibieron más refuerzos. Meade decidió quedarse y mantener la posición. Lee decidió atacar. Supusó que la lucha en los flancos del día 2 había debilitado las posiciones centrales del Ejército del Potomac, y decidió mandar sus refuerzos hacía allí precedidos de un barraje de artillería.

Este asalto, conocido como "La carga de Pickett" por el comandante confederado de una de las divisiones que en él tomaron parte, ha sido adornado con cierta mística en la historiografía posterior. Parece que antes del ataque había todo tipo de presagios ominosos. Ciertamente, Longstreet estaba en desacuerdo, pero Lee desdeñó su opinión. La artillería confederada erró el tiro y no logró desarticular los cañones unionistas, que a su vez se preparaban para repeler el ataque que se estaba formando a plena vista. Finalmente, a las 3 de la tarde 12.000 soldados confederados comenzaron su avance con el objeto de tomar la loma donde se encontraban las fuerzas de la Unión.
Tercer día de la batalla, con las flechas que indica la "Carga de Pickett" desde el oeste.

Una vez más, se demostró la creciente superioridad de la defensa frente al ataque en esta guerra. Las líneas de soldados grises avanzaron primero al paso, y despúes a la carga, a lo largo de 1.200 metros de terreno descubierto, batido primero por la artillería y después por los fusiles de la Unión, cuyos soldados tenían cobertura en parte por la elevación dónde se encontraban, y en parte por una valla que lindaba esa altura. Incluso así, algunos soldados confederados consiguieron llegar al cuerpo a cuerpo, pero fuero rechazados. Se estima que la mitad de aquellos que tomaron parte en el ataque no regresaron a sus propias líneas.

Aquello fue el canto del cisne del ENV. Tras haber sufrido entre 23.000 y 28.000 bajas en 3 días de combate, Lee no tuvo la chulería de quedarse un día más en el campo de batalla como en Antietam. Se replegó al día siguiente. Había sido derrotado.

El Ejército del Potomac tampoco estaba en situación de perseguirlo. Habían sufrido otras 23.000 también y se había desfondado batiendo a lo mejor que la Confederación les podía arrojar encima. Lincoln bombardeo a Meade con telegramas para que se lanzase a por el ENV, pero se tuvó que conformar con dar el discurso más recordado de su vida en el lugar de la batalla: el Discurso de Gettysburg. Por lo que quedó de 1863 el Ejército del Potomac y el ENV redujeron notablemente su nivel de actividad.

Pero no importaba, porque al día siguiente de terminar la batalla de Gettysburg, el 4 de julio, la ciudad de Vicksburg se rendía a Ulysses Simpson Grant.

4.2. 1863 en el Oeste.

4.2.1. La Campaña de Vicksburg.

En noviembre-diciembre de 1862, al mismo tiempo que Burnside iniciaba su desastroso mando del Ejército del Potomac, Grant iniciaba sus operaciones contra Vicskburg, que le llevarían más de medio año.

Vicksburg era una pequeña localidad en la orilla oriental del río Mississippi en el estado de - como no - Mississippi. Estaba situada sobre una meseta que se elevaba a corta distancia del río, junto a un meandro muy cerrado que obligaba a todo barco que pasase por allí a aminorar mucho la marcha, lo que los hacía muy vulnerables a piezas de artillería situadas en el alto de la población. Conociendo bien la fortaleza natural de la posición, la Confederación reforzó la población con cañones, soldados, y fortificaciones en su lado terrestre (oriental). Bloqueaba así la navegación del gran río, y a finales de 1862 era prácticamente el último punto fuerte que le quedaba a la Confederación sobre la vía fluvial.

Lo primero que hizó Grant fue tomar la ruta directa por tierra firme atravesando el centro del estado de Mississippi. No llegó muy lejos. Era un camino largo, cuyo aprovisionamiento dependía de una única vía férrea que transcurría de norte a sur. En cuanto avanzó un poco la caballería confederada se dedicó a hostigar su vulnerable línea de abastecimiento y tuvó que retirarse.

El río Mississippi constituía una vía de avance y aprovisionamiento que, dadas las circunstancias, resultaba mucho más ventajosa que el ferrocarril. En especial porque no podía ser cortada por los confederados. El problema era que llegaba hasta Vicksburg, y no más al sur, donde había un terreno más favorable.

Tras el avance abortado de Grant, éste envío a su subordinado Sherman por el río con el objeto de tomar un afluente llamado Yazoo y que desaguaba en la corriente principal al norte de Vicksburg. Pero los confederados se habían adelantado fortificando también esa área y rechazaron a Sherman con serias bajas.
Mapa con los varios intentos de Grant para aproximarse a Vicksburg

Siguieron meses de otros intentos de colocarse en terreno firme inmediatamente al este de Vicksburg. Hubo dos intentos de desembarcar al norte, pero esa zona de la ribera del Mississippi era un inmenso pantanal boscoso e infernal, en el que los buques se quedaban atascados en la maleza y las raíces sumergidas y las tripulaciones vivían atemorizadas por los huidizos francotiradores confederados. Aparte de eso, las tropas bajo el mando de Grant intentaron construir varios canales que permitirían a los barcos navegar río abajo de Vicksburg evitando los cañones enemigos. Fue una tarea ardua que no dió fruto porque las aguas del Mississippi se empeñaban en mantenerse en su canal natural. En sus memorias escritas años despúes, Grant afirmó que llevo a cabo todas estas acciones para mantener ocupadas sus tropas durante el largo invierno y comienzo de la primavera mientras él esperaba a que el tiempo mejorase para hacer lo que finalmente hizo. Pero lo mismo es una trola que contó para no quedar mal y parecer que lo tenía todo pensado desde el principio.

Al final el quinto intento fué el definitivo. En la noche del 16 de abril de 1863 varios barcos de la flota rivereña que acompañaba a Grant en sus desventuras a lo largo del Mississippi lograron pasar bajo el fuego de los cañones de Vicksburg con tan sólo algunos desperfectos menores. Con la ayuda de estos - varios de ellos eran barcazas para el transporte de tropas - Grant pudo cruzar de la orilla oeste a la este del Gran Padre. Estaba en medio de territorio enemigo y sin una línea de suministros, así que tenía que actuar rápidamente, y lo hizo.
Impresión artística del paso de la armada unionista ante Vicksburg en la noche del 16 de abril de 1863.

Uno de los mayores problemas que tenían los oficiales al mando de tropas en esta guerra era conocer la localización y fuerza del enemigo. La falta de información dejaba paralizados a la mayoría de los comandantes en el campo. No le pasaba así a Grant. No necesitaba más que las mínimas nociones de dónde se encontraba su oponente, y para allá que iba. Ante Grant había un contingente importante de tropas en Vicksburg bajo el mando de un tal Pemberton, y otro bajo el mando de Joe Johnston en Jackson, al capital del estado de Mississippi que estaba más al este. Unidos tal vez hubieran podido hacerle frente a Grant, pero no estaba bien claro quien tenía el mando, y además el presidente Davis le envió telegramas a Pemberton ordenandole que no se moviera.
Desembarco de Grant en la orilla oriental del Mississippi y la campaña que le llevó a la toma de Vicksburg.

Grant golpeó antes que los grises pudieran aclarar su caos en el mando. Despachó a Johnston primero y el 14 de mayo tomaba Jackson, para volverse después rápidamente contra Pemberton, arrollar las fuerzas que éste envió intentando detenerle, y poner a Vicksburg bajo asedió el 29 de mayo. Tras intentar tomar la fortaleza mediante unos asaltos que fueron rechazados sangrientamente, fue el hambre lo que acabó rindiendo la plaza el 4 julio - precisamente -. 30.000 soldados grises caían prisioneros de la Unión.

Aprovecho para aclarar que "prisioneros" no quería decir lo mismo que en las guerras actuales. Lo que en realidad sucedió con la guarnición confederada de Vicksburg fue que fueron puestos "on parole" que en español se puede traducir como "libertad condicional". La condición para que pudieran volver a sus casas con armas y equipo - así como lo leéis - era que no volvieran a tomar las armas contra la Unión hasta que fueran "canjeados" por otros "presos" azules que los confederados liberasen en alguna otra parte. Los soldados eran canjeados uno por otro, los oficiales según su rango por varios soldados u oficiales de rango menor. Este sistema estaba en boga desde el siglo XVIII (el bestia de Napoleón, sin embargo, se lo había pasado por el forro de los cojones) y en la GCA estuvo funcionando hasta este año de 1863 cuando comenzaron a entrar en acción regimientos unionistas compuestos por ciudadanos negros. Esto no le hizo ni pizca de gracia a la Confederación. Para ellos se estaba incitando la peor de sus pesadillas: una revuelta de esclavos. Cortaron de raíz el intercambio de prisioneros y estos pasaron a la situación que nos es más familiar de los siglos XX y XXI: a estar encerrados en campos de prisioneros. Mientras que los presos confederados no estaban mal para la época, los de la Unión sufrieron lo peor del colapso económico y logístico confederado y murieron en grandes cantidades por malnutrición y enfermedades.

La Confederación había perdido su última conexión con la región de Transmississippi que paso a estar bajo mando del general confederado Kirby Smith, por lo que a menudo se llamaba "Kirbyland" a esa zona confederada. La ruptura de comunicaciones realmente se había producido en 1862 con la pérdida de Nueva Orleans, lo importante de la caída de Vicksburg fue que el río más importante de Norteamérica quedó abierto enteramente para la navegación norteña, de la que tanto dependían los estados unionistas que había río arriba.

Grant se había anotado otra victoria sonada tras una campaña larga y complicada. Un futuro prometedor se abría ante él, con ascensos y un viaje a Washington para convertirse en comandante en jefe de todos los ejércitos de la Unión. Sin embargo, antes de alcanzar el pináculo de su carrera militar en el Este, nuestro héroe tuvo que encargarse de otro desaguisado que otro comandante había líado en el Oeste.

4.2.2. Chattanooga. Bang! Bang!

Tras ser relevado Buell del mando del Ejército del Cumberland (la Unión nombraba sus ejércitos por ríos, la Confederación por estados) por inacción, su sucesor, William Rosecrans, se tiró seis meses parado respondiendo a los telegramas de Lincoln con una cantinela que al presidente americano ya le debió resultar familiar: que si no tenía suficientes tropas, que si el enemigo tenía más, que si necesitaba consolidar sus líneas de suministro... Esto último resultaba ser cierto, dado que algunos de los mejores comandantes de caballería confederados de toda la GCA le hacían la vida imposible a la retaguardia de la Unión con constantes incursiones. A pesar de lo cual, llegado el verano, y justo cuando Grant se encontraba asediando Vicksburg, "Rosie" Rosecrans se pusó finalmente en marcha.
William Rosecrans, genio y figura.
Aprovechando una notable ventaja numérica, Rosecrans dividió su ejército en varias columnas intentando flanquear al Ejército del Tennessee de Braxton Bragg. La maniobra fue un éxito y Brag se tuvó que replegar hacia Chattanooga, en la frontera entre Tennessee y Georgia y el último nudo ferroviario que conectaba el Este con el río Mississippi, y que de esta manera se convirtió en el siguiente objetivo del Ejército del Cumberland.

Animado por el éxito de su maniobra de flanqueo que le había permitido avanzar sin apenas combatir, Rosecran se propuso a repetir la estrategia en su avance hacia Chattanooga. Sin embargo, en su contra operaban ahora dos factores. El primero es que repetir estrategias permite al enemigo diseñar contramedidas frente a las mismas. La segunda es que esta fue una de esas ocasiones en las que se hizo uso efectivo de la tecnología del ferrocarril.

Bragg tuvó que abandonar Chattanooga el 8 de septiembre, pero estaba preparando un contraataque sorpresa contra una de las columnas sueltas del Ejército del Cumberland, para lo cual contaría además con el refuerzo de un cuerpo de ejército del veterano Ejército del Norte de Virginia, comandado por el mejor subalterno vivo de Lee, James Longstreet.

La batalla resultante se desarrolló en los días 19 y 20 de septiembre en torno a Chickamauga, al sur de Chattanooga, y lo único que evitó que fuera un éxito total de la Confederación fue el mal ánimo que había entre Bragg y sus oficiales, que cometieron algunos errores durante el combate. Aún así Rosecrans sufrió unas bajas severas y el Ejército del Cumberland terminó encajonado en una pequeña cabeza de puente en torno a Chattanooga, donde los soldados comenzaron a sufrir penurias por el inicio del otoño y la falta de provisiones al estar expuestas al fuego confederado sus líneas de suministros. Fue entonces cuando llamaron a Grant para resolver la situación.

Éste llegó en octubre y lo primero que hizó fue abrir una línea de suministro libre de interferencias hasta el Ejército del Cumberland en Chattanooga. También trajó refuerzos del Este por ferrocarril, al tiempo que Bragg enviaba a Longstreet y los suyos más al norte para detener un avance unionista sobre otra población confederada. De esta forma, para cuando Grant pasó a la ofensiva, el Ejército del Cumberland se había reforzado mientras que el del Tennessee (que ya no estaba en Tennessee) se había debilitado.

Las tropas confederadas en torno a Chattanooga ocupaban una línea que iba más o menos desde el suroeste al noreste. El flanco izquierdo estaba sobre unas elevación muy abrupta llamada Lookout Mountain, mientras que el centro - justo ante Chattanooga - ocupaba una colina fortificada y se suponía que era el punto más fuerte del dispositivo. El flanco derecho de los grises se apoyaba sobre el río Tennessee y batía la orilla oriental del mismo, con los azules apostados en la orilla opuesta.

Grant se proponía lanzar un ataque de diversión por el centro, al tiempo que su capaz lugarteniente Sherman cruzaba por sorpresa el río ante el flanco derecho confederado y tomaba las alturas que había en la orilla occidental, flanqueando así la defensa de Bragg. Otro ataque en el flanco izquierdo confederado tenía también el propósito de impedir que se reforzase el lado amenanzado por Sherman.
Asalto de Grant en Chattanooga, 24-25 de noviembre de 1863.

El 24 de noviembre Grant desencadenó su ataque. Al final, como tantas veces en la guerra, nada salió como estaba planeado. Sherman tan sólo tuvo un éxito parcial, siendo detenido. En cambio, los ataques secundarios por el centro y el flanco derecho de la Unión tuvieron un gran éxito y expulsaron a los confederados de sus posiciones. Al final, la diferencia de fuerzas entre ambos ejércitos era demasiado grande y Bragg se vió obligado a retirarse. Para más inri, las quejas de sus subalternos por su mal comportamiento y desaires constantes hicieron finalmente que, muy a su pesar, Jefferson Davis lo reemplazará por Joe Johnston el 2 de diciembre.

Tras Chattanooga el siguiente objetivo de la Unión era Atlanta, la ciudad más importante del estado de Georgia. Pero eso ya no sería una tarea para Grant, quien emprendió camino para Washington y la jefatura suprema de todas las fuerzas de la Unión, sino para William Tecumseh Sherman, amigo y lugarteniente de Grant, y otro de los grandes generales de la GCA.

5. 1864.

1864 era año de elecciones presidenciales en la Unión. En contra de lo que pudiera parecer, las victorias de Grant en el Oeste no habían logrado evitar cierto cansancio bélico entre los estados norteños. La afluencia de voluntarios ya no bastaba para cubrir las filas y se tenía que recurrir al reclutamiento forzoso. Existía una corriente dentro de los Estados Unidos que abogaba por un final negociado al conflicto. Se pretendía salvar la Unión, lo mismo que pretendían Lincoln y sus "halcones de la guerra", pero no por la mera fuerza de las armas como intentaba hacer el gobierno, sino haciendo concesiones a los Estados Confederados. Este programa alternativo para acabar la guerra fue acogido como propio por el Partido Demócrata, el partido de la oposición frente al Republicano de Lincoln, quien se presentaba a la reelección. Los democratas encontrarían su propio y prestigioso candidato.

Lincoln necesitaba victorias durante este año para asegurarse la reelección. Afortunadamente para él, con el general Grant parecía haber encontrado finalmente la herramienta necesaría para ello. Éste se puso inmediatamente manos a la obra y trazó un plan que ya había planteado el propio Lincoln a sus comandantes en ocasiones anteriores: desbordar las defensas confederadas atacando en varios puntos a la vez. Se planearon cuatro ofensivas, de las que las dos principales eran una llevada a cabo por el Ejército del Potomac en Virginia (otra vez), y la otra era una liderada por Sherman en Georgia con Atlanta como objetivo.

5.1. 1864 en el Oeste.

De las cuatro ofensivas planeadas por Grant, tres debían desarrollarse en el teatro de operaciones occidental. Mas tan sólo una de ellas es relevante y llegó a ejecutarse: la que llevó a Sherman a Atlanta, y más allá.

5.1.1. William Tecumseh Sherman y Atlanta.

Nacido en 1820 en el seno de una familia con importantes influencias políticas, William T. Sherman tuvó una carrera muy similar a la de otros generales de la GCA. Graduado en West Point en 1840. Sirvió en el ejército estadounidense aunque no vió acción en México. En la década de los 50 salió del ejército e inicio una carrera en la banca con un éxito moderado, aunque sufriendo de mayor estrés del que él mismo confesaría sufrir en el campo de batalla. Al comenzar la GCA se reengancho como oficial en el ejército de la Unión y sobrevivió a los rigores del primer Bull Run. Poco despúes, sirviendo en Kentucky, sufrió un ataque de nervios y la prensa le tachó de demente. Su carrera militar parecía acabada, pero logró recuperarse lo suficiente como para acabar bajo el mando de Grant. Ambos se hicieron muy buenos amigos, y se puede decir que el Sherman que veremos durante la campaña de Atlanta tuvó su período formativo como lugarteniente de Grant durante 1862-63.
William Tecumseh Sherman

Con unos 100.000 hombres bajo su mando en tres ejércitos, Sherman comenzó su invasión de Georgia al acabar el invierno, en mayo de 1864. Ante sí tenía al experimentado Joseph Johnston, quien disponía de una amplía experiencia pero menos tropas y la desconfianza del presidente confederado Jefferson Davis. El terreno que separaba Chattanooga - el punto de partida de Sherman - y Atlanta era bastante accidentado y en varias ocasiones Johnston pudo formar líneas defensivas fuertes apoyadas por ríos y montes. Al mismo tiempo, intentó aprovechar cualquier oportunidad para emboscar unidades sueltas del ejército de Sherman, intentando reducir la superioridad numérica de éste sufriendo a cambio el menor número de bajas posibles. Sherman, por su parte, intentaba aprovechar su superioridad numérica para flanquear una y otra vez las posiciones grises y atacarles desde la espalda. Ambos generales fracasaron en sus planes, pero eso no evitó que semana a semana, Johnston se tuviera que ir retirando hacía Atlanta.
Mapa de las campañas que llevarían a Sherman a través de tres estados.

En julio de 1864 Jefferson Davis perdió finalmente la paciencia con Johnston le relevó y pusó al mando de su ejército John Bell Hood. Éste tipo era un auténtico personaje. Tejano de nacimiento, había servido durante la GCA bajo Lee en el Ejército del Norte de Virginia dónde fue herido en un brazo que le quedo inútil. Transferido al Ejército del Tennessee con Bragg, perdió una pierna en la batalla de Chickamauga. Una y otra vez demostró un estilo de mando bastante agresivo. Y eso era lo que Davis creía necesitar, un Lee agresivo como el que había derrotado a McClellan ante Richmond en 1862 en lugar del Johnston que siempre se retiraba. El tragafuegos de Hood le venía como anillo al dedo.
Johh Bell Hood. Cagaba fuego y era la última esperanza del presidente Davis frente a Sherman.

Para entonces ambos ejércitos se encontraban ya en las inmediaciones de Atlanta. El enfrentamiento que tuvieron Sherman y John B. Hood se parecía mucho al que justo en aquel momento estaban librando Grant y Lee en Richmond y Petersburg. Los confederados se atrincheraban y, al ver bloqueados los asaltos frontales, los soldados azules intentaban flanquear las posiciones de los grises, a lo que estos respondían conteniendo el avance y extendiendo la línea de trincheras. Ocasionalmente, Hood intentaba algún contraataque con mayor o menor suerte, pero la superioridad de la Unión era demasiado grande como para que eso cambiase la situación general. Al final, había un cinturón de trincheras y empalizadas que se extendía de este a oeste formando una U invertida en torno a la ciudad, con el extremo occidental bastante más alargado a consecuencia de sucesivos intentos de flanqueo unionista. Atlanta resistía, y Lincoln veía cada vez con mayor apuro como sus posibilidades de reelección eran puestas en duda.

Al final Hood ideó un plan que era como él mismo. Audaz. Decidió abandonar del todo Atlanta y avanzar hacia las bases de suministro de Sherman en el noroeste. Confiaba en que, incluso si tomaba la ciudad, Sherman la abandonaría para perseguir a Hood de vuelta a Tennessee y proteger sus líneas de abastecimiento. Era un buen planteamiento y fue puesto en marcha al comienzo de septiembre, lo que permitió a Sherman entrar en Atlanta el 2 de septiembre de 1864 y telegrafiar a Lincoln "Atlanta es nuestra". La toma de la ciudad supuso un éxito que Lincoln podía usar para lograr la reelección.

5.1.2 Interludio electoral.

Lincoln no tuvo demasiada dificultad en lograr su nominación como candidato del Partido Republicano a las elecciones presidenciales de 1864. En el caso del Partido Demócrata aún sufrían las divisiones que les habían amargado la elección de 1860, pero aún así nominaron como candidato a presidente a un viejo conocido nuestro: George Brinton McClellan.

El parón en los avances de la Unión durante la primera mitad de 1864 le dió buenas oportunidades a McClellan para alzarse con la victoria y ser el 17º Presidente de los E.E.U.U.. Que Grant y el Ejército del Potomac - el más importante de la Unión - fuesen también efectivamente bloqueados por Lee cerca de Richmond no ayudó. El propio Lincoln sin duda veía acercarse la fecha de las elecciones - el 8 de noviembre de 1864 - con aprensión.

La noticia de la toma de Atlanta cambió el panorama político. En aquel entonces, lo mismo que hoy, el Presidente americano en oficio veía su popularidad incrementarse por las victorias militares. Las dudas de Abe Lincoln con respecto a su reelección quedaron disipadas, y así fue como las elecciones llegaron y pasaron, y Lincoln fue reelegido con mayoría en 22 estados frente a la mayoría de sólo 3 estados de McClellan.

Hoy en día la figura de Lincoln ha sido prácticamente deificada y nos puede resultar absurda la idea de que hubiera podido perder aquellas elecciones. Sin embargo, una idea de lo cerca de la derrota que estuvo el candidato repúblicano se puede ver en la cuenta del "voto popular" (número de votos totales en todos los estados) que incluso con Atlanta tomada resultó ser de sólo 55% a favor de Lincoln contra 45% de McClellan.

Y esto va a ser lo último que leyamos aquí sobre McClellan. Continuó su vida con una próspera carrera como empresario de ferrocarriles y murió en 1885. Fue un consuelo para una vida pública con un legado algo embarazoso, exacerbado porque la beatificación de su auténtico rival, Lincoln y no Lee, le dejaba en peor lugar. Intentó excusarse escribiendo unas memorias, pero no resultaron muy exitosas.

Y así nos despedimos del Jovén Napoleón. Te echaremos de menos, George. Iluminados por la correspondencia que escribió a su mujer, con la distancia McClellan nos resulta un personaje más bien bufonesco. Torpe. Grant dijó de él "McClellan es para mí uno de los misterios de la guerra". Para mí el misterio es el motivo por el cual Nelly McClellan (su mujer) no destruyó todas esas cartas que dejaban a su difunto marido en evidencia. ¿Fue por devoción? ¿O fue por venganza?.

5.1.3. La Marcha hasta el mar.

Mientras Lincoln afrontaba con confianza la recta final de las elecciones presidenciales, Sherman ponderaba las opciones que tenía ante sí. No quería ceder la iniciativa a Hood y perseguirle de vuelta a Tennessee. Tampoco estaba en su cáracter quedarse inmóvil en Atlanta, en medio de territorio hostil y en el extremo de una larga y vulnerable línea de aprovimisionamiento y comunicaciones. Destacó parte de su ejército al mando del general Thomas en persecución de Hood, y por telegrama pidió autorización a Lincoln y Grant para llevar a cabo su plan. Las primera reacción de estos fue de rechazo.

Y no era para menos. Lo que Sherman se proponía era ni más ni menos que dejar a Hood correteando en su retaguardia y adentrarse más en el estado de Georgia abandonando del todo su base de suministros, hasta llegar al mar en torno a la ciudad de Savannah. Era algo que Grant ya había hecho en su campaña de Vicksburg, aunque había sido durante un período relativamente breve y unas distancias modestas. Sherman pensaba avanzar unos 480 kilómetros en solitario por territorio hostil durante varias semanas.

Finalmente, Grant, bloqueado ante Petersburg, dió su visto bueno a la operación, con el razonamiento de que todo lo que dañase a la Confederación le beneficiaría en su frente. Ni corto ni perezoso Sherman inició la marcha el 15 de noviembre.

¿Cómo iba Sherman salirse con la suya en semejante anábasis?. Pensaba "vivir del terreno". Uno de los párrafos de la orden que dió a sus tropas para la marcha comenzaba diciendo "The army will forage liberally..." (El ejército forrajeara con libertad, o "liberalmente"). Dicha orden transmitía más cosas, estableciendo límites a la liberalidad del forrajeo, pero como ya dice un historiador estadounidese sobre el tema: la única parte de la orden que las tropas iban a recordar era "forage liberally".

Sherman no sólo iba a mantener sus tropas con lo que pillasen. También dió orden de destruir todo aquello que le fuera útil al enemigo, especialemente las vías férreas, pero también todo puente, infraestructura e instalación deberían quedar arrasados al paso de las tropas azules. En su camino a Savannah Sherman dejó una franja de terreno devastado de 40-50 kilómetros de ancho por la cual ya no podría operar niguna fuerza militar de importancia, ni propia ni ajena.

Al hacerlo, Sherman se hacía eco de una corriente de pensamiento en la Unión que había comenzado planteando que si la Confederación perdía la guerra sin costes muy elevados, nada les impediría intentar la Secesión de nuevo pasados unos años. Este punto de vista había evolucionado hasta ver que el enemigo no son sólo las tropas, sino todo aquello que sirven a su sustento. Es un punto de vista militar que los E.E.U.U. siguieron aplicando hasta los bombardeos de ciudades en la Segunda Guerra Mundial y Vietnam, y los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki. Una actitud que puede definirse con la frase "que se jodan, no haber comenzado la guerra", y por la que la figura de Sherman está llena de controversia, al tiempo que algunos historiadores le cuelgan el epiteto del "primer general moderno" de la historia.
Desde Atlanta hasta el mar.

Con escasa oposición, porque Hood se había llevado consigo al grueso de las fuerzas confederadas en la zona, Sherman llevó a cabo su devastador avance hasta llegar finalmente a Savannah - y a los suministros por vía marítima - el 21 de diciembre de 1864. La conclusión de la expedición fue acogida con entusiamo por el público en los estados norteños, y fue un duro golpe para la Confederación, que ahora se enfrentaba ante un enemigo dispuesto a todo.

Y entre tanto, ¿qué pasaba con Hood?. A marchas forzadas éste llevó a sus tropas de vuelta al noroeste de Georgia y a través de Alabama y Tennessee hasta llegar a la capital de este estado, Nashville, sufriendo una constante sangría de bajas por la falta de provisiones, de calzado, de ropa, y el tiempo inclemente del otoño. A mediados de diciembre de 1864 Thomas logró alcanzarle, rechazó los últimos asaltos desesperados de Hood, y pasó al contraataque. Agotados, con la moral por los suelos, las líneas grises se deshicieron y Hood y lo poco que quedaba de su ejército se retiraron hacía el sur.

Sherman en cambio, no había terminado aún. Animado por el éxito de la marcha de Atlanta a Savannah, Grant le ordenó avanzar desde la costa de Georgia hacía el norte, con el objetivo de unirse al Ejército del Potomac ante Petersburg, en Virgina. Desde el febrero de 1865 hasta el final de la GCA en abril, las fuerzas de Sherman avanzaron inexorablemente arrasando todo a su pasó a través de las dos Carolinas, en una marcha que, técnicamente siendo más impresionante que la de Atlanta a Savannah, ha resultado más olvidada por la historia.

La campaña de las Carolinas.
Supusó el golpe final a una Confederación moribunda, que en esos momentos agonizaba en las trincheras de Richmond y Petersburg. Grant y Lee libraban allí una tenaz lucha desde hacía meses, y que ahora pasaremos a narrar.

5.2. 1864 en el Este.

Desde mediados de 1863, tras la apocalíptica batalla de Gettysburg, una calma relativa reinaba en el Este. No es que se hubieran detenido del todo las operaciones militares, pero estas se llevaron a una escala menor, que individualmente no alteraban el panorama estratégico de la GCA. Esta tranquilidad perduró hasta mayo de 1864. Y lo novedoso es que desde entonces fue que las operaciones militares "de alta intensidad" por parte del Ejército del Norte de Virginia y el Ejército del Potomac continuaron sin pausa hasta el final de la guerra.

En marzo de 1864 Grant fue ascendido y viajó a Washington para asumir el puesto de comandante de todas las fuerzas armadas de la Unión. El único que estaba por encima suya era el propio presidente Lincoln, y entre ambos pronto se desarrolló una relación cordial. Grant carecía de la pomposidad de los oficiales a los que Lincoln se había acostumbrado a ver merodear por la capital, y éste se alegro mucho de tener por fin un oficial que no le pedía más hombres y más material y se limitaba a ponerse manos a la obra con lo que había. Tras 3 largos años por fin había encontrado al general que necesitaba.

En las operaciones que siguieron Meade - el vencedor de Gettysburg - continuó siendo nominalmente el oficial jefe del Ejército del Potomac. Sin embargo, el que realmente llevaba las riendas de la unidad más importante de la Unión fue Grant, que en todo momento acompañaba a ese ejército y liquidaba por telégrafo sus responsabilidades en la gestión del resto de frentes de la GCA. Justo lo mismo que McClellan había pretendido hacer dos años antes.

5.2.1. The Final Showdown: Lee versus Grant.

En su enésimo intento de derrotar a Lee, el Ejército del Potomac volvería a intentar una maniobra a través de La Espesura. En esta ocasión el Ejército del Norte de Virginia no estaba acampado al este de ese terreno tan agreste, en torno a Fredericksburg, sino al oeste. El motivo de ello posiblemente fuera la necesidad de los grises de vivir del terreno y que el área de Fredericksburg debería ya haber quedado arrasada tras los combates librados en esa área.

Grant se proponía, lo mismo que Hooker un año antes, flanquear a Lee. A diferencia de aquel, sin embargo, no pretendía aguardar a Lee en La Espesura y librar con él una batalla en aquel lugar. Esperaba cruzar el terreno y luchar, en todo caso, en un terreno abierto más al sur dónde podría hacer mejor uso de su superioridad numérica. Disponía de más de 100.000 hombres frente a unos 62.000 de Lee.

Éste no había su habitual olfato para estimar las intenciones de su enemigo e interceptó al Ejército del Potomac en la Espesura donde se libró una batalla entre ambas fuerzas del 5 al 7 de mayo de 1864, la cuál se podía calificar de éxito sudista, dado que Lee había vuelto a bloquear a una fuerza superior en número.
La "Overland Campaign" desde el Rappahannock hasta Richmond.

Todos estaban ahora pendientes de la decisión que tomaría Grant. Hasta ahora, siempre que el Ejército del Potomac había sido rechazado tras 2-3 días de batalla, el comandante del ejército había optado por regresar a sus bases y ahí se había acabado todo. Pero en la mañana del 7 de mayo, al llegar a una encrucijada de caminos en medio de La Espesura, Grant y su estado mayor tomaron una ruta hacia el sur en lugar de hacia el norte. Los testimonios presenciales indican entusiasmo y gritos de alegría de las tropas azules presentes en aquel momento y lugar. No iban a retroceder. ¡Avanzaban!.

Grant pretendia de nuevo flanquear a Lee por el este y ocupar un cruce de caminos importante en Spotsylvania Court House, al sureste de La Espesura. Pero una vez más Lee se olió lo que pasaba y logró anticiparse a Gran, ocupando el cruce de caminos con sus fuerzas, que se atricheraron allí. Al llegar, las tropas nordistas establecieron también sus propios parapetos y trincheras frente a las de los sudistas. Estas defensas improvisadas fueron alargandose en ambas partes a medida que nuevos cuerpos llegaban a Spotsylvania y Grant intentaba cambiar el centro de gravedad de su ejército desplazándolo una vez hacia el este, luego hacia el oeste. Al final ambos ejércitos formaban una especia de V invertida, cuyo vértice atacaron con éxito parcial los azules el 12 de mayo, y luego sin éxito otra vez el 18 de mayor. Tras lo cual, Grant decidió abandonar el área e intentar flanquear a Lee una vez más.

De nuevo los confederados lograron ganar la carrera por poco, y ambos ejércitos establecieron posiciones a las orillas del North Anna, uno de los muchos ríos que fluían desde los Apalaches hasta el mar en sentido noroeste-sureste. Una vez más, los confederados se establecieron en unas defensas improvidadas con forma de V invertida. Esta vez, sin embargo, fue Lee quien intentó lanzar un ataque para destruir un cuerpo aislado del Ejército del Potomac. Afortunadamente para Grant, el plan de Lee no tuvó éxito. Y el jefe de los ejércitos nordistas volvió a maniobrar hacía el sur en otro intento más de flanquear al Ejército del Norte de Virginia.

Y otra vez vió frustrada su maniobra por el instinto de Lee y la experiencia de las tropas enemigas. Esta vez su avance se detuvo justo al noreste de Richmond, en las inmediaciones donde Lee había comenzado a batir a McClellan durante Los Siete Días, justo 2 años antes. Una sucesión de intentos de flanqueo táctico por las fuerzas azules culminaron el 3 de junio con un asalto generalizado por los 5 cuerpos del Ejército del Potomac contra las posiciones confederadas. El ataque fue un fiasco que se saldó con bajas atroces, y junto con las sufridas bajo el mando de Grant a lo largo de toda la campaña - unas 60.000 en total - le valieron el apelativo "El Carnicero" al jefe de las fuerzas de la Unión.

A pesar de los éxitos defensivos, Lee veía la situación de forma cada vez más pesimista. Por primera vez en toda la guerra, su enemigo no cejaba en su empeño y las bajas se acumulaban en su ejército - 30.000 en total en este período - obligando a cubrir los huecos con reemplazos cada vez más jóvenes y bisoños. El 11 de mayo perdió a otro de sus experimentados oficiales, Jeb Stuart, quien perecía en una escaramuza de caballería lejos de la acción principal. En al menos dos ocasiones durante esta campaña Lee se aproximó peligrosamente a inspeccionar las líneas de frente, y fueron sus propios soldados los que, recordando la pérdida de Jackson, le obligaron a volver a la retaguardia. ¿Pensaba Lee en dejarse matar en el campo de batalla?. Ninguno de los autores norteaméricanos apunta nada en este sentido.

Grant, desde luego, no pensaba en el suicidio. Si alguien creía que tras siete semanas de marchas y asaltos incesantes iba a cejar en su intento, estaba muy equivocado. A pesar de las severas bajas sufridas por sus fuerzas - y que resultaban normales para un ejército moderno empeñado en una ofensiva - tenía a Lee dónde quería: anclado en un punto (Richmond) en el cuál no podría eludir la lucha y ante el que Grant podría hacer valer su superioridad numérica para desgastar al Ejército del Norte de Virginia hasta quebrarlo del todo.

Esta campaña que llevó a Grant desde La Espesura hasta las inmediaciones de Richmond es conocida como la "Overland Campaign", que se puede traducir como "campaña por tierra firme" en contraposición a la "campaña peninsular" de McClellan que había tenido un eje de avance diferente desde el mar.

Habrá algunos que se pregunten cómo pudo avanzar el Ejército del Potomac con tanta confianza a través territorio enemigo. La respuesta está en el dominio unionista de la costa. Al comienzo de la campaña un cuerpo de ejército azul al mando del general Butler desembarcó en el estuario del río James al sureste de Richmond. Esta era una de diversas ofensivas auxiliares - había otra en el valle del Shenadoah, al oeste - con las que Grant pretendía que Lee no recibiera refuerzos de otras áreas del estado de Virginia. Butler avanzó con lentitud y se dejó encajonar por tropas confederadas que estaban acantonadas cerca de allí. Sin embargo, tenía el control de un puerto desde el cual el Ejército del Potomac podía derivar su suministro, que ya no tenía que trazarse a lo largo de largas y peligrosas líneas de suministro desde el norte.

Aprovechando esta base de apoyo, el 12 de junio el Ejército del Potomac emprendió otro intento de flanqueo hacia el sur (¡si! ¡otro más). El objetivo esta vez era la pequeña ciudad de Petersburg, al sur de Richmond.

5.2.2. Nueve meses y medio: El asedio de Petersburg.

Petersburg era una pequeña ciudad al sur de Richmond cuya importancia radicaba en que era un nudo de vías ferroviarias. La intención de Grant a la hora de decidir tomarlo a mediados de junio de 1864 era que con ello cortaría las vías que unían a Richmond con el resto de la Confederación, y la capital rebelde caería así sin lucha. Grant no sabía que estaría parado más de 9 meses antes de poder tomar Petersburg, pero si lo hubiera sabido de antemano igual no le hubiera importado. Ya hemos visto que era muy tenaz.

Los primeros cuerpos azules que llegaron ante Petersburg encontraron poca resistencia, pero los comandantes de dichas fuerzas fueron muy cautelosos en su avance y de nuevo le dieron tiempo a Lee a llegar con todo su ejército (unos 50.000 hombres por estas fechas) y guarnecer el cinturón de fortificaciones que la Confederación había construido en la localidad en los meses anteriores. Ataques unionistas posteriores fueron rechazados con graves pérdidas. El asedio de Petersburg había comenzado, aunque nunca fue un asedio en el sentido de que la población estuviera totalmente rodeada. Más bien se trataba de evitar que la Unión cortase las vías de acceso a la ciudad.

Escarmentado de anteriores ataques frontales contra trincheras, Grant optó por intentar un flanqueo (¡que incansable era este tío!) por el sur de la ciudad. La primera maniobra fue de nuevo bloqueada por Lee. Las líneas de ambos bandos se extendían paralelas de norte a sur.

Durante el mes de julio se estuvo preparando un asalto frontal, aunque con una importante novedad técnica. Soldados de la Unión cavaron una mina de 156 metros de largo hasta debajo de las líneas confederadas, y al final de la misma depositaron ingentes cantidades de pólvora. La idea era hacer estallar la mina y enviar unos regimientos de negros especialemnte entrenados para llevar a cabo la operación, programada para el 30 de julio.

Era un buen plan. Pero falló en la ejecución. En el último momento al oficial al mando le entro miedo de la mala prensa que tendría si los regimientos de negros sufrían grandes bajas, y en su lugar envió a unidades de blanquitos. Imagino que con los blancos que ya llevaban muertos en la GCA pensaban que un par más no se iba a notar.

La mina estalló, mató a 300 confederados, y dejó un inmenso cráter con los defensores atontados a ambos lados del mismo. Los regimientos que hubieran debido avanzar a ambos lados del cráter se metieron dentro, donde pronto se formo una masa de soldados azules apiñados y que no podían avanzar ni retroceder. Cuando los grises se lograron recuperar y traer refuerzos, llevaron a cabo una terrible masacre. El ataque, naturalmente fracasó. El comandante del cuerpo responsable de este fiasco no era otro que nuestro viejo amigo Burnside, conocido por ataques frontales suicidas. Fue relevado del mando como consecuencia de esta "Batalla del Cráter".

A lo largo de agosto y septiembre el Ejército del Potomac llevó a cabo varios intentos de rodear Petersburg por el sur y el oeste. Una y otra vez Lee consiguió sacar fuerzas de las fortificaciones que guarnecían Petersburg y las lanzaba a bloquear los intentos unionistas. El 27 de Octubre hubo un intento de flanqueo a gran escala con 3 cuerpos unionistas que de nuevo fue bloqueado con éxito. Como consecuencia de estas acciones la línea de trincheras en torno a Petersburg se iba alargando cada vez más hacia el oeste.
El cerco en torno a Petersburg se iba extendiendo paulatinamente al sur y al oeste.

Llegó el invierno y el mal tiempo. Una calma relativa descendió sobre el frente, con acciones menores e incursiones por ambos bandos. La Unión comenzó a construir una línea de ferrocarril provisional desde el estuario del James para traer provisiones y artillería de asedio a primera línea. Las tropas estadounidenses estaban así bien provistas, las de la Confederación, en cambio, se estaban muriendo de hambre y frío. Las deserciones crecían. Cada día que transcurría el Ejército del Norte de Virginia se hacía más débil, y el del Potomac más fuerte. Y con estas ya estamos a comienzos de la primavera de 1865.

En esta tesitura, Lee llevó a cabo un último intento de recuperar la iniciativa. Su idea era romper las líneas de asedio en torno a Petersburg y avanzar sobre la base de aprovisionamiento de la Unión en el estuario del James para obligar a Grant a retirarse. Naturalmente, el ataque se tenía que llevar a cabo contra tropas de la Unión bien atrincheradas, pero Lee preparó bien su ataque, que incluía grupos de confederados que se infiltrarían como avanzadillas pretendiendo querer desertar.

Era un buen plan, pero falló en la ejecución. El ataque fue rechazado el 25 de marzo de 1865 con bajas y el momento de Lee pasó. Ahora tan sólo le quedaba como reserva la división de Pickett - que había protagonizado la famosa carga en Gettysburg - y algo de caballería para intentar parar las previsibles maniobras de Grant, que a comienzos de abril terminaron de cortar la última vía férrea que comunicaba Petersburg por el oeste. La situación de Lee era ya insostenible, y ordenó una retirada de todo el ejército hacía el oeste para continuar de alguna forma la lucha. Para ello debían abandonar tanto Petersburg como Richmond, que finalmente fue tomada por la Unión el 3 de abril de 1865.

Aunque Lee aún se aferraba a la idea de continuar la lucha, Grant y el Ejército del Potomac no le dieron opción. En su retirada cortaron el paso a su retaguardia y un tercio de los hombres que le quedaban al Ejército del Norte de Virginia se dispersaron en total desorden. Finalmente, Lee vió como quedaba copado en Appomatox Court House, y no tuvó más remedio que enviar parlamentarios para negociar su rendición. Ésta se firmó el 9 de abril de 1865 con generosos términos para los muy derrotados confederados.

El Ejército del Norte de Virginia se había convertido con los años en el centro de todas las esperanzas de la Confederación. Aquello a lo que todos los confederados miraban para entender por qué luchaban. Con su rendición y desaparición, las capitulaciones del resto de componentes de la Confederación se fueron sucediendo a lo largo de las siguientes semanas. La Guerra Civil Americana había terminado.

6. Las Consecuencias de la Guerra Civil Americana.

El Presidente Lincoln no tuvó mucho tiempo para deleitarse en el triunfo. El 14 de abril de 1865 era asesinado mientras asistía a una representación teatral por un partidario de la Confederación. Fue sucedido por el vicepresidente Andrew Johnson. Comparado con el hábil político que había sido Lincoln, Johnson resultaba bastante torpe (que la selección del candidato a vicepresidente se haga pensando en que algo le pueda pasar al presidente es más la excepción que la norma). Consiguió enemistarse con todo el mundo y tiene el dudoso honor de haber sido el único presidente de los Estados Unidos (hasta ahora) en haber sido juzgado mientras ocupaba el puesto (lo que se conoce como "impeachment").

Quien le sucedió desde 1869 fue ni más ni menos que nuestro viejo amigo Grant. Éste no tardó en descubrir que la conducción de los hombres en el campo de batalla era mucho más sencilla que la de la política, lo que a menudo le convirtió en un pelele de tipos más astutos y con menos escrúpulos que él. A pesar de verse involucrado en un escándalo de especulación con oro, consiguió la reelección con el Partido Republicano en 1872. En 1873 una de esas crisis financieras mundiales que se comenzaron a producir durante el siglo XIX y que anticipaban lo que hoy llamamos como globalización trajó depresión económica y desempleo al país, mancillando aún más la carrera presidencial del antiguo general de la Unión. En 1877, dejó la presidencia. Viajó por Europa con su familia y volvió a caer en sus dos mayores vicios: las dificultades económicas y la botella. Poco antes de morir en 1885 y con la ayuda de Mark Twain, el gran "influencer" americano del siglo XIX, logró completar sus memorias, con cuyas ventas se pudieron mantener viuda e hijos.

A pesar de los reveses, entre Johnson y Grant se lanzó lo que fue llamado La Reconstrucción. Las guerras civiles se suelen llevar a cabo con el objeto de aniquilar por la fuerza a la oposición y erradicarla totalmente. Amnistiado tras un breve encarcelamiento, Jefferson Davis se retiró de la vida pública y murió en 1889 algo amargado por el fracaso. Lee también se convirtió en un ciudadano privado y se retiró a sus plantaciones cerca de Washington D.C.. Tan sólo un comandante confederado de un campo de prisioneros fue juzgado y fusilado y, como él mismo alegó, no era realmente responsable de la escasez de medios que había provocado tantos muertos en la prisión a su cargo.

La conclusión de la GCA se caracteriza por una curiosa ausencia de persecuciones judiciales. Lo que da que pensar. A estas personas que habían dividido el país y habían conducido la guerra más atroz que los E.E.U.U. ha sufrido jamás en España - con su tradición de resolverlo todo en los tribunales - se les hubiera juzgado veintipico veces a cada uno. Aunque trazar comparaciones sea fútil, cuanto menos es algo que da que pensar. Sobre todo porque la ausencia de persecuciones judiciales y políticas fue exitosa a la hora de cerrar heridas y unir de nuevo a la nación.

No todo fue a la perfección, aunque inicialmente parecía que todos estaban dispuestos a poner de su parte. Entre 1865 y 1870 el Congreso aprobó la decimotercera, decimocuarta, y decimoquinta Enmiendas a la Constitución que abolían la esclavitud, y otorgaban la ciudadanía y derecho de voto a minorías étnicas (negros e indios). Pronto, varios ciudadanos negros ocuparon puestos en diversas legislaturas y gobiernos estatales. Con el tiempo, no obstante, las fuerzas de la reacción pudieron adaptarse a la nueva situación y poco a poco ir revirtiendo muchos de los avances sociales logrados. Se fueron aprobando leyes - conocidas como "Jim Crow Laws" - que de forma más o menos indirecta apartaban a las minorías étnicas de la vida pública y los condenaban a la marginalización social y económica. La segregación racial se fue imponiendo poco a poco en cada vez más ámbitos. Esta situación de opresión relativamente abierta (o poco encubiera, como se quiera mirar) perduró hasta los 1950-1960, y en cierta forma perdura hasta hoy en día.

En parte esto fue posible por la nueva alianza entre las élites del norte y del sur, que antes habían estado enfrentadas a propósito de la esclavitud. Abolida ésta, los potentados sudistas pudieron descubrir que no era preciso tener esclavos para obtener réditos del trabajo de otros. Se les puede tener perfectamente oprimidos como asalariados, que ya era lo que sucedía en las industrias del norte (afortunadamente en el siglo XXI ya hemos dejado estas barbaridades detrás nuestra, ahora para oprimirte te hacen autónomo). Las débiles presidencias de Johnson y Grant abrieron un período en la historia estadounidense conocido como "The Gilded Age" (Edad dorada) en la que los auténticos señores de los E.E.U.U. fueron los hombres de negocios, que camparon sus respetos e hicieron grandes fortunas a costa de todos los demás. Rockefeller, Carnegie, y J.P. Morgan entre otros construyeron la base de sus imperios durante este período.

Ello fue en gran medida posible gracias al éxito de la Unión en la GCA, que eliminó las impedimentos que habían interpuesto los estados sudistas a incrementos de los aranceles proteccionistas (que ahora si que subieron de verdad), el fomento de la colonización del oeste, y el hecho de que ahora las industrias textiles del norte tuvieran acceso exclusivo al algodón sureño. Aunque el progreso del país en esta época fue general, se puede decir sin temor a equivocarse que la Guerra Civil Americana tuvó el mismo resultados que otras guerras luchadas por los estadounidenses (comenzando por la Guerra de Independencia): miles de hombres de clase baja murieron para el enorme beneficio de los más ricos.

Dirimida las divisiones internas, los E.E.U.U. pudieron expandirse hacia fuera con nueva fuerza y bríos. Un ejemplo de ello es Cuba. En los 1840s y 1850s los estados sudistas habían pretendido que la colonia española fuera comprada o meramente conquistada por las armas, pero los estados nordistas se negaron porque pensaban - con razón - que era otra treta para añadir más estados esclavistas a la unión. En 1898 el interés por la isla caribeña no tenía más cortapisas internas. Fue tan sólo una muestra más del creciente poderío en influencia exteriores de los Estados Unidos, que dieron lugar a lo largo del siglo XX a la superpotencia mundial que hoy en día conocemos.

En cierto modo, el Estados Unidos que conocemos hoy en día le debe mucho a la GCA. Fue creado por ella. El Estado Federal intervencionista a varios niveles (económico, militar, político, diplomático, etc) tuvo su origen en la presidencia de Lincoln, que en su afán de ganar la guerra rompió con muchos tabúes y normas asumidas hasta entonces, haciendo uso y abuso de sus prerrogativas presidenciales de una manera a la que hoy estamos acostumbrados a ver en actuales presidentes de esta república. Curiosamente, el mayor grado de intervencionismo presidencial tuvo lugar en la Confederación, que teniendo menor "fondo" se vió obligada a imponer medidas de guerra mucho más extremas que las de Lincoln.

La GCA dirimió la disputa entre dos visiones de nación que se había postergado en el momento de lograr la independecia: una nación fundamentalmente agraria, aristocrática, y volcada hacía el interior; o un país industrial, capitalista, y expansionista. Fue como una disputa entre la Rusia zarista o el Reino Unido de la Revolución Industrial, y como hemos visto ganó este último.

Esta historia de la GCA la he narrado fundamentalmente desde el punto de vista militar. El de las armas, los soldados, los oficiales, las tácticas, las estrategias, y las operaciones. Es el punto de vista favorito de aquellos que, como yo, son aficionados a los juegos de guerra. Pero no es el único punto de vista, y espero que haya despertado el interés y anime a otros a informarse de los demás aspectos (sociales, políticos, económicos) que he sobrevolado someramente y que no resultan menos apasionantes.

sábado, 20 de julio de 2019

I Campeonato de España de Sekigahara

Ahora mismo la mayor parte del tiempo que acostumbro a dedicar a este blog está absorbido por las tareas de redacción de los textos que acompañan a la página web del Campeonato Abierto de Friedrich de España de 2019. Por ello tengo este mi querido blog casi parado. No es por falta de ganas ni de ideas, tranquilos. Aún tengo que acabar con esa serie de artículos sobre la Guerra Civil Americana.

Y no bien estoy bregando con una tarea, me he embarcado en otra. En el marco de las jornadas de wargames Batallador 2019 en Zaragonza (20-22 septiembre) he aceptado el ofrecimiento de sus organizadores para montar el I Campeonato de España de Sekigahara, a celebrar el sábado 21 de septiembre siempre y cuando lleguemos al mínimo requerido de 8 participantes.

Más detalles sobre el campeonato se pueden encontrar aquí. Importante leerse las reglas de la competición aquí.

Os animo a presentaros. Incluso si no llegamos al mínimo o resultáis eliminados, ¡tendréis todas unas jornadas de wargames a vuestra disposición como alternativa!

miércoles, 19 de junio de 2019

El Campeonato Abierto de Friedrich de España 2019

Hace pocos días, el pasado domingo 16 de junio, terminó el Campeonato Abierto de Friedrich de España. Durante éste 19 participantes se han disputado el trofeo de la competición en las instalaciones del Club Dragón. Por primera vez desde que comenzó a celebrarse este evento, el trofeo no ha ido a parar a manos de un alemán. Esta vez el ganador ha sido Guy Atkinson, de origen británico, afincado es España. Miembro del Club Dragón y amigo mío. ¡Enhorabuena Guy!.

Más a allá de la amistad que nos une, se merece el premio de buena ley. Lleva años asistiendo a competiciones. De hecho fué él quien me metió en esto y quien organizo los primeros CAFE. Es, en mi opinión, el mejor jugador de Friedrich que hay en España en este momento.

Por lo demás la organización del evento ha ido bastante bien, fruto de la colaboración de amigos, participantes en el campeonato, y socios del club. La experiencia previa también ha ayudado. Por supuesto.

Estoy en proceso de escribir un reporte detallado de la competición, que irá apareciendo paulatinamente con más datos en la página web de la competición. Os remito allí para más información.

¡Muchas gracias a todos!

lunes, 20 de mayo de 2019

Morcillas Históricas: La Guerra Civil Americana (III)

III. La Guerra y sus consecuencias.

1. 1861.

El año de la Secesión vió una actividad militar limitada. Salvo una batalla importante las acciones bélicas tuvieron lugar en lo que podíamos llamar "los márgenes". Ello tuvo dos motivos:
En el momento de finalizar el proceso de Secesión, en mayo-junio de 1861, el conjunto de fuerzas armadas de lo que fueran los Estados Unidos en su conjunto ascencían a meramente 16.000 hombres a repartir entre los dos bandos. Se tardaba algo de tiempo en reunir y entrenar hombres para encuentros importantes, y entretanto ya había llegado el invierno de 1861-62.
El estado de Kentucky, que cubría todo un área desde el río Missisipi hasta los montes Apalaches se declaró neutral - es decir, ni pro-confederado ni pro-unión - en la Secesión. Ambos bandos intentaron llevarse este estado a su bando mediante diplomacia, pero esto impedía las acciones militares en un área que en 1862 se convertirían en uno de los principales frentes de acción. Kentucky se convirtió de forma efectiva en un tapón entre los contendientes.

El impasse de Kentucky finalizó en septiembre de 1861 cuando fuerzas confederadas ocuparon partes del estado, cargando sobre los secesionistas la responsabilidad de haber violado su neutralidad. Ello pusó de lado de la Unión a la legislatura y elites gobernantes de Kentucky. Pero no habría operaciones más importantes en el área hasta 1862.
 
Por algún motivo que no he podido encontrar en mis fuentes, Lincoln no se ando con tantos miramientos con el estado de Missouri - al oeste del Missisipi - como con Kentucky. El gobernador de Missouri pretendía mantenerse neutral, pero el presidente federal no iba a permitirlo. Con el apoyo de tropas federales se cambió el gobernador por uno pro-unionista, y cualesquiera fuerzas pro-confederadas que hubiera en el estado huyeron hacía la esquina sudoeste del mismo. Fueron perseguidos hasta allí por una pequeña fuerza unionista que lanzó un ataque en inferioridad numérica y fue rechazada, perdiendo la vida su comandante en el proceso. Tras eso ambos bandos se mantuvieron a la espera, acumulando fuerzas hasta el año siguiente.

En el Este la petición de 70.000 voluntarios del presidente Lincoln tras el bombardeo de Fort Sumter había permitido juntar fuerzas de cuantía notable que al principio se limitaron a cubrir Washington, que comenzó la guerra prácticamente indefensa. Otras fuerzas confederadas no menos importantes en número acamparon bastante cerca del Capitolio. Parte de esta fuerza estaba concentrada en el acceso al fértil valle del río Shenadoah en el estado de Virginia, al oeste, ya en las primeras estribaciones de los Apalaches. Más cerca de la capital, al suroeste de la misma, estaba la otra mitad de la fuerza confederada, en la línea de un arroyo llamado Bull Run y cubriendo un enclave ferroviario conocido como Manassas Rail Junction.

Buena parte de los voluntarios de Lincoln se habían alistado por un período de meramente 90 días, confiando también en que los secesionistas se rindieran a las primeras de cambio. Conforme se acercaba el vencimiento de este período, al mando unionista le entró prisa por hacer algo, no fuera a ser que tuvieran que dejar licenciarse a su ejército sin haber hecho nada. Además, era posible que si se lograse una victoria sonada se quebrara la resistencia sureña y la guerra terminase tras sólo unos meses.

El plan de ataque pretendía unionista pretendía aprovecharse de la dispersión de las fuerzas confederadas para atacar una de ellas separadamente. La escogida fue la fuerza de Bull Run. Unos 35.000 hombres al mando de Irvin McDowell iban a lanzar un ataque simulado a la línea confederada del Bull Run para mantenerlos entrentenidos mientras el grueso de las tropas azules flanqueaba la posición y caía sobre la retaguardía confederada.
Mapa de situación de la campaña de Bull Run en 1861.
Era un buen plan. Pero como tantos planes de la GCA lo que falló fue la ejecución. Para empezar las tropas confederadas de Harper's Ferry se trasladaron por ferrocarril a Manassas, anulando la ventaja numérica unionista. Luego las fuerzas de flanqueo echaron a perder la maniobra avanzando demasiado lentamente, perdiéndose, bloqueadose mutuamente el camino... oficiales y hombres de la Unión carecían de la experiencia necesaria para ejecutar un plan así. Cuando las columnas de la Unión tomaron contacto con el enemigo el 21 de julio, llegaron al combate una por una, de manera descoordinada y dándole tiempo a los grises a reforzar el flanco amenazado.

Aún así, la batalla rugió durante varias horas con ataques y contraataques mutuos antes de que los azules se dieran por vencidos y emprendieran una retirada desorganizada que arrastró por delante a unos cuantos civiles curiosos que desde Washington habían acudido a contemplar la batalla y hacer un picnic.

El primer efecto de esta batalla (conocida como Bull Run en el norte y Manassas en el sur) fue un incremento de la moral confederada, que se reflejó en su héroe del momento: Thomas J. Jackson, que se ganó el apodo "Stonewall" (muro de piedra) por su conducta durante la batalla. Virginiano, fanático religioso, hipocondríaco, y con un talento para la guerra, llegaría a ser uno de los comandantes de cuerpo de ejército más exitosos y hábiles de la GCA.

La carrera de Irvin McDowell, en cambio, sufrió por esta derrota. Le destinaron a mandos secundarios en lo que quedo de la GCA, y su puesto como comandante de las fuerzas de la Unión en torno a Washington fue asumido por un joven oficial que ya había logrado algunas victorias: George Brinton McClellan.

2. George Brinton McClellan.

George Brinton McClellan y señora. Para el que no lo tenga claro, McClellan es el señor que está de pie.

McClellan es una de esos personajes de la historia a quien se le tiene bastante tirria. Un motivo crucial de esto es que nos ha llegado buena parte de su correspondencia personal, que su mujer no tuvo a bien destruir tras su muerte (no como la mujer de George Washington, que si quemó todas las cartas de su marido a las que pudó echar mano, tal vez por eso se tiene tan buena opinión de él). En términos modernos es como si uno no borrase su cuenta de Twitter, quedando para la posteridad líneas y líneas de lo primero que te ha pasado por la cabeza durante años. ¿Y que aparecía en el Twitter la correspondencia de McClellan?. Pues quejas, quejas y más quejas de como Lincoln, o tal o cual político le impedían ejercer su mando libremente; de como sus oficiales no hacían las cosas como él quería (y eso que los había nombrado él); de como el enemigo siempre le superaba en número (siempre mentira, como veremos); de como McClellan era el único capacitado para salvar la nación... En resumen, que McClellan era responsable de todo lo bueno y los demás eran los que hacían las cosas mal. Es normal que cualquier historiador que lea cartas y cartas de McClellan acabe un poco hasta el gorro de este individuo.

Y lo cierto es que, en su época, McClellan resultaba ser un tipo bastante prometedor.  Nacido en 1826 en el seno de una familia de clase media-alta, se graduó como el segundo en su promoción en West Point y con ello inició una carrera militar ilustre en los 1840 y 1850 que incluyó servició en la guerra con México (como prácticamente casi todos los oficiales de los que voy a escribir aquí), explorando los territorios del oeste, y como observador en la Guerra de Crimea de 1855-56. En 1857 inició una muy exitosa carrera como ejecutivo de ferrocarriles. De la cual se tomó una pausa para servir a la Unión en la crisis de la Secesión.

Naturalmente, a alguien así no le podían negar el mando. De manera que se encontró dirigiendo tropas en aquella parte de Virginia que estaba al oeste de los Apalaches, más o menos en la misma zona en la que George Washington se las había tenido que ver con indios y franceses más de 100 años antes. Era una región donde la esclavitud y su sistema económico no habían echado raíces, por lo que sus habitantes estaban más que contentos de secesionarse de los secesionistas (a ver quien es el guapo que dice eso en voz alta) y formar su propio estado que se llamaría Virginia Occidental. Antes de ello, McClellan dirigió algunas de las primeras operaciones de combate de la GCA pateando el culo a las escasas fuerzas confederadas en la zona.

Con su currículo y los primeros triunfos de la Unión bajo el brazo, McClellan fue nombrado para reemplazar a McDowell como líder de las fuerzas unionistas en torno a Washington, que en seguida fueron denominadas oficialmente como Ejército del Potomac. Esta formación perduró hasta el final de la GCA, y su estructura, oficialidad, doctrina y entrenamiento le deben tanto a McClellan que incluso despúes de abandonarlo, es imposible comprenderlo sin su primer comandante. Y esta fue otra de las facetas en las que McClellan destacó enormemente: en la formación, entrenamiento, y aprovisionamiento de tropas.

Entretanto, la Unión fue poniendo en práctica el Plan Anaconda de Winfield Scott, tomando algunas islas costeras y enclaves en la extensa costa de la Confederación. Era sólo un comienzo de lo que terminaría siendo un férreo abrazo que acabaría atenazando a los estados sureños. Sin embargo, ello no impidió que Scott tuviera que dimitir como Comandante en Jefe del Ejército de los Estados Unidos. Su puesto fue asumido por el hombre del momento: McClellan, quien además retuvó el mando directo sobre el Ejército del Potomac. A quien le parezca un exceso de ambición, hemos de decir en su defensa que, como veremos, no fue el único en duplicar puestos durante la GCA.

3. 1862.

1862 resultó ser un año con mucha actividad militar, y en el que se sentaron las bases para la posterior victoria total militar de la Unión.

3.2. Ulysses Simpson Grant.

Cuando los confederados habían invadido Kentucky, habían tomado posiciones en Columbus, junto al río Missisipi, y más al este en torno a la localidad de Bowling Green. Entre ambas fuerzas confederadas los ríos Cumberland y Tennesse fluían de sur a norte. Constituían una avenida de entrada en territorio confederado y estaban cubiertos por dos fuertes, Fort Donelson y Fort Henry.

En febrero de 1862, el comandante local de las tropas unionistas U.S. Grant decidió tomar 20.000 hombres y una flotilla de cañoneras para tomar los fuertes y forzar esa entrada en territorio enemigo.

Ulysses Simpson Grant (bautizado como Hiram Ulysses) nació en 1822 en el seno de una familia modesta, aunque no pobre. Grant logró acceso a West Point gracias al apoyo del congresista de su jurisdicción, pero una vez dentro tuvo unas notas mediocres, quedando el 21 de 39 de su promoción. Participó en la guerra con México, tras lo cual le destinaron a puestos dejados de la mano de dios en la frontera oeste. Allí se entregó a la depresión, la autocompasión, y el alcoholismo, y acabó dejando el ejército en la década de 1850 para intentar comenzar un negocio por su cuenta y hacerse granjero. No recuerdo muy bien si fue en ese orden pero no importa, porque fracasó en ambas cosas, lo que le empujó más al alcoholismo.

Al final, Grant parecía el protagonista de Apocalypse Now al comienzo de la película: esperando ocioso y borracho una misión. Y lo mismo que el personaje del filme su deseo se hizo realidad. Estalló la Guerra Civil y como los licenciados de West Point no abundaban mucho le dieron un mando. Para que veáis, niños y niñas, la de puertas que te abre un título.

Durante la GCA Grant demostró que su titulación, aunque mediocre, no se la habían regalado. Lo que posiblemente le distinguió más como comandante fue que iba a lo suyo, a la acción militar, sin tener aspiraciones políticas. Esto hizó que no tuviera demasiado miedo de equivocarse y siempre actúase con decisión. En cierto modo Grant fue el polo opuesto de McClellan, puesto que cada uno tuvo éxito allá donde fracaso el otro.

3.3. El Oeste en 1862.

La operación contra los fuertes rivereños en Tennesse fue un éxito, y situó a fuerzas de la Unión separando a fuerzas confederadas en el Missisipi y en Kentucky y con acceso libre al interior de la Confederación a lo largo de los ríos. En los meses siguientes Grant avanzó hacía el sur a lo largo del río Tennesse, por el cual iba recibiendo refuerzos y suministros.

Avance de la Unión a lo largo del río Cumberland y la concentración confederada en Shiloh.
El comandante confederado Albert Sidney Johnston hizó lo único que tenía sentido, que fue acabar con la dispersión de fuerzas confederadas por todo el teatro y su concentración mediante ferrocarril para lanzar un contraataque. El 6 de abril de 1862 unos 40.000 soldados confederados soprendieron a 33.000 hombres bajo el mando de Grant y les hicieron retroceder varios kilómetros en sus posiciones en torno a la pequeña localidad de Shiloh. Los azules sufrieron severas pérdidas ese día, pero también los grises, cuyo comandante A.S. Johnston además cayó en combate ese día. Cualquier otro comandante de la Unión se hubiera retirado tras un ataque sorpresa tan brutal, pero Grant reunió tropas unionistas que se encontraban cerca y todavía no habían tomado parte en la batalla, y con ellas lanzó un contraataque al día siguiente, 7 de abril. Los confederados aún no se habían recuperado de los esfuerzos y bajas del día anterior, y fueron obligados a retirarse sufriendo aún más bajas.

Éstas fueron lo bastante elevadas (13.000 de la Unión y 10.600 confederadas) como para despertar la conciencia en la población de ambos bandos de lo serio que se estaba volviendo el conflicto. También sirvieron para que el superior inmediato de Grant, Henry W. Halleck, lo relegase a un puesto subalterno mientras él mismo asumía el mando de las operaciones. Halleck se tomo con mucha calma la persecución de los confederados derrotados y tardó un mes en entrar en Corinth, al sur de Shiloh y centro de una de las pocas conexiones ferroviarias este-oeste de la Confederación.
Braxton Bragg (¡vaya cejas!)

Las fuerzas confederadas habían conseguido evadir a Halleck y quien reemplazaba ahora al fallecido A.S. Johnston era Braxton Bragg. Mientras que Johnston había sido un oficial prometedor al comienzo de la GCA, Bragg lo era menos pero lo más importante era que tenía mal genio y se llevaba mal con sus subalternos. Esto tuvo importantes consecuencias para posteriores operaciones confederadas en la zona, llegando algunos comandantes de cuerpo de Bragg hasta los límites de la insubordinación.

Si bien los confederados habían logrado salvar los muebles (el ejército) tras la derrota de Shiloh, ésta tuvo consecuencias. No sólo perdieron Shiloh, sino que fuerzas de la Unión apoyadas por cañoneras descendieron por el Missisippi hasta Memphis. Aún más importante fue la toma de Nueva Orleans en la desembocadura del río, llevada a cabo por otra fuerza de cañoneras liderada por el vicealmirante Farragut. Con Nueva Orleans en manos de la Unión, el Missisippi había prácticamente dejado de funcionar como vía de comunicación para la Confederación, y la conexión entre el Transmissisippi y el resto de los Estados Confederados se limitaba a un trecho del río que iba desde algo más arriba de Nueva Orleans hasta la pequeña localidad de Vicksburg, en el estado de Missisippi.

Estas acciones, unidas a otras que veremos en el este más adelante, hacían parecer en la primavera de 1862 que la Confederación estaba a punto de perder la guerra tras apenas un año de existenacia.

Al oeste del gran río, Arkansas fue ocupada por fuerzas de la Unión desde Missouri. El Transmissisipi fue una zona extensa pero escasamente poblada, con escasas vías de comunicación salvo por los ríos que cruzaban Arkansas, donde era díficil mantener fuerzas armadas muy grandes ni tampoco había objetivos importantes (en la forma de grandes núcleos de población) que las justificasen. La guerra en este teatro desde 1862 en adelante se limitó principalmente a operaciones confederadas de guerrilla, que fueron la escuela dónde forajidos como Frank y Jesse James aprendieron las artes del bandidaje que llevaron a cabo tras la guerra.

Tras la toma de Corinth, Halleck envió parte de sus fuerzas hacía el este para tomar el nudo ferroviario de Chattanooga, en la frontera entre Tennessee y Georgia. Sin embargo en este momento la actividades de excelentes comandantes de caballería confederada como Nathan Bedford Forrest (tal vez uno de los mejores comandantes de toda la guerra) y John Hunt Morgan se hicieron notar cabalgando muy hacía el interior de la retaguardia enemiga, asaltando las bases de suministro unionistas e interrumpiendo la comunicación telegráfica y ferroviaria. Esto retrasó el avance hacía Chattanooga - líderado por un general llamado Don Carlos Buell - y le dio tiempo a los confederados a reagruparse... para un contraataque.

Durante agosto de 1862, fuerzas confederadas surgieron de la región montañosa en el este de Tennessee y quitaron de en medio a las escasas fuerzas de cobertura de la Unión en ese estado y en Kentucky. Desde finales de agosto y a lo largo de septiembre, Bragg con el grueso (35.000 hombres) de las fuerzas confederadas en el teatro occidental avanzaron hacia el norte desde Chattanooga para unírseles invadiendo Kentucky. Lograron así su primer objetivo cuando Buell interrumpió su avance e inició una larga marcha paralela a la de Bragg con la intención de enfrentarse a éste en Kentucky.
Contraataque confederado sobre Kentucky y su rechazo por Buell.

Bragg y los demás oficiales confederados esperaban también provocar un alzamiento proconfederado en Kentucky, que resultaría en miles de hombres uniendose a las filas rebeldes. Pero en esto erraban de pleno. Todo aquel hombre de Kentucky favorable a la Confederación se había unido ya a ésta durante el interludio de 1861 en el que el estado fue estrictamente neutral. Además las tropas confederadas, alejadas de sus bases de suministro, se vieron obligadas a vivir del terreno haciendo requisas a cambio de pagarés confederados, lo que no contribuyó a hacerlos muy populares entre los habitantes locales.

Bragg y Buell se enfrentaron finalmente en Perryville, Kentucky, el 8 de octubre de 1862. Buell no esperaba tener fuerzas confederadas tan cerca, y Bragg no sabía que tenía delante al grueso de las fuerzas unionistas. Tras una batalla que duró toda una tarde, Bragg decidió retirarse al constatar que los azules le superaban en número y los habitantes de Kentucky no se unían a sus filas. Las bajas conjuntas de ambos bandos habían sido de unos 7.600 hombres, y Buell decidió no perseguir al ejército confederado en retirada, lo que le costó su reemplazo por William Rosecrans. Tras esto, ambos ejércitos se dispusieron a pasar el invierno de 1862-63.

3.4. El Este: La Campaña de la Península.

Tras pasarse la mitad de 1861 reclutando y entrenando un ejército que (a comienzos de 1862) ascendía a 120.000 hombres, McClellan era permanentemente cuestionado por Lincoln y su gabinete acerca de cuándo y cómo iba a ponerlo en acción contra el enemigo. El general despreciaba al presidente y a la mayor parte de sus secretarios. En esta época, según se cuenta, Lincoln y su secretario de guerra acudieron una noche a la casa de McClellan para conferenciar con él. El comandante del Ejército del Potomac no se encontraba en su domicilio, y el jefe del ejecutivo y el secretario se sentaron pacientemente a esperarle. McClellan eventualmente llegó por otra puerta, subió a sus aposentos, e informado de la visita por el servicio, mandó a este a la planta baja a informar al Presidente de los Estados Unidos de América que el general ya se había acostado. Lincoln dejó pasar ésta. Pero la relación entre el ejecutivo y el líder militar se fue haciendo progresivamente más y más tóxica.

Finalmente, McClellan presentó un plan de ataque. Lincoln y sus consejeros querían que el Ejército del Potomac entrase en acción directamente contra las fuerzas confederadas situadas entre Richmond y Washington. Pero McClellan exageró las cifras de enemigos situados en su camino y presentó como plan alternativo desplazar el ejército por mar hasta el promontorio en cuya base estaba Richmond, y avanzar sobre la capital confederada.

Era un buen plan, que hacía uso una de las mejores bazas de la Unión - el control del mar - para tomar un importante objetivo dejando atrás al grueso de las fuerzas enemigas. El ejecutivo de la Unión aprobó el plan y en marzo de 1862 McClellan comenzó a transportar su ejército por mar a la punta de la lengua de tierra que conducía a Richmond, y que le daría su nombre a la campaña.

Pero falló la ejecución del plan. Hay que decir en defensa del "Joven Napoleón" (como también llamaban a McClellan), que el hubiera preferido desembarcar más cerca de Richmond. Pero la presencia del blindado CSS Virginia en torno a Norfolk le obligó a desembarcar en Fort Monroe, en la punta más alejada del promontorio. Pero lo que sucedió de ahí en adelante con la campaña fue enteramente responsabilidad suya. En lugar de avanzar rápidamente sobre la capital de Virginia, se tomó su tiempo y tardo casi tres meses de cuidadosos avances en llegar a las inmediaciones de Richmond. Todo ello siempre ante fuerzas confederadas muy inferiores en número. Número que siempre era incrementado varias veces en la imaginación de McClellan. Imaginación alimentada por la agencia de detectives Pinkerton que funcionaba como servicio de inteligencia. Se podían decir muchas cosas de la agencia Pinkerton, pero no que no supiesen satisfacer a un cliente. El "Pequeño Mac" (otro apodo de McClellan) se lo tragó a pies juntillas.

En el lado confederado también pintaban bastos con el comandante de las fuerzas grises en la zona. Este era Joseph E. Johnston, y si bien era cierto que ante la gran superioridad de McClellan había tenido que ir retirandose paso a paso hasta cerca de Richmond, lo cierto era que su cautela tampoco iba a impedir que McClellan avanzase sobre la ciudad cuando se le aclarasen las ideas. En aquel momento la Unión estaba avanzando en todas partes (Nueva Orleans, Tennessee, Corinth) y el presidente Davis presionó a Johnston para que intentase volver las tornas.

Finalmente, el 31 de mayo de 1862 Johnston se decició a contraatacar. Tenía un buen plan, pero era algo complejo y (como a tantos planes durante esta guerra) le falló la ejecución. Lo más importante del combate - conocido como Seven Pines - es que durante el mismo Johnston resultó herido, y el presidente Davis echó mano de su consejero militar para reemplazarle. Éste reemplazo no era ni más ni menos que Robert E. Lee.

3.5. Robert Edward Lee.

Nacido en 1807, Robert E. Lee dedicó toda su vida a la carrera militar. Proveniente de una buena familia se graduó con muy buenas notas en West Point y sirvió en México en 1846-48 con distinción. Winfield Scott le tenía un ojo echado encima y al producirse la Secesión en el invierno-primavera de 1860-61 le propusó un ascenso y un mando en las fuerzas de la Unión. Lee rechazo el ascenso y, tras la petición de 70.000 voluntarios de Lincoln, abandonó el ejército. Poco después recibía una oferta del parlamento de Virginia, que aceptó. Tradicionalmente se ha dicho que hizó todo esto por lealtad a su estado de origen (Virginia) pero algunos historiadores (como Gary W. Gallagher) han matizado esto.

Las primeras acciones de Lee tuvieron lugar en Virginia Occidental y fueron tan desastrosas que casi ponen fin a su carrera. No fue culpa suya realmente. Sus fuerzas eran demasiado pequeñas, mal entrenadas y mal abastecidas. Hizó muy mal tiempo y la población local no era favorable a la Confederación. Tras perder Virginia Occidental, Jefferson Davis lo nombró su asesor militar personal. Posición en la que se encontraba cuando hizó falta encontrarle un sustituo a Johnston.

Robert E. Lee se ha convertido en uno de los personajes legendarios de la GCA. Era, probablemente, uno de los mejores oficiales de los Estados Unidos. Su principal habilidad era la de leer correctamente en la psique del comandante adversario y tomar decisiones que sacaban el máximo partido de este conocimiento. Otra característica suya era una cierta agresividad y preferencia por tener la iniciativa.

En junio de 1862 Lee hizó gala de ambas cualidades ante McClellan. En el lento avance de éste desde la costa pudo entrever lo timorato que era el general de la Unión y las pocas ganas que tenía para entablar batalla. Esta opinión se vió refrendada por la inactividad unionista ante Richmod tras la batalla de Seven Pines, cuando McClellan se limitó a unos avances menores y esperaba traer artillería de asedio para asaltar Richmond de la misma forma que había visto asaltar Sebastopol cinco años antes, durante la Guerra de Crimea.

Lee pensó que un contraataque bien dirigido explotaría la timidez del comandante enemigo y le animaría a retirarse de Richmond. Aguardó la mayor parte de junio a que llegasen refuerzos desde más al norte del estado, liderados por el probado general "Stonewall" Jackson, y el 25 de junio lanzó un ataque concentrado sobre un flanco expuesto del Ejército del Potomac.

Fue el primero de una serie de combates conocidos colectivamente como Los Siete Días, y que acabaron con un asalto general confederado a una posición fuerte sobre una colina, conocida como la batalla del Malvern Hill. En varias ocasiones durante estos 7 días las fuerzas confederadas estuvieron a punto de aplastar una parte u otra de las tropas azules, pero siempre había alguna circunstancia (columnas que se bloqueaban o perdían, retrasos, confusiones, etc) que permitía a los unionistas salvarse. Muchas de estas ocasiones la pieza que falló en los planes de Lee fue el propio Jackson, que durante este período sufrió una extraña "pajara" y se mostraba algo apático. Fue el único período de toda la GCA en el que Jackson no rindió como hacía normalmente, y todavía se especula acerca de los motivos.

Aún a pesar de no ser un éxito total, los ataques de Lee lograron poner nervioso a McClellan. Sus temores acerca de hordas grises arrasando sus posiciones se hicieron realidad, ¿cómo si no iban a atacar los grises si no eran superiores en número?. Para el 2 de julio McClellan ya estaba pidiendo que lo evacuasen de vuelta a Washington.

3.6. Segundo Bull Run y Antietam.

La evacuación por mar del Ejército del Potomac dejaba a este importante cuerpo de tropas fuera del escenario por un período de tiempo. Lee no se quedó sentado esperando, sino que inmediatamente volvió hacía el norte sus fuerzas - conocidas como el Ejército del Norte de Virginia (ENV) - y entre el 28 y el 30 de agosto de 1862 sorprendió a otro ejército de la Unión cerca del antiguo campo de batalla de Bull Run.

La batalla, conocida en la Unión como Segundo Bull Run, fue una debacle para el ejército de la Unión. Fue una de esas raras ocasiones en que las maniobras de flanqueo, que tantos generales intentaron durante la GCA, tuvieron todo el éxito que podían tener con los medios disponibles en la época. Las bajas azules fueron de 14.000 hombres frente a 7.000 de los grises. Las tropas unionistas corrieron otra vez en desbandada hacía Washington.

Allí les esperaba McClellan con los brazos abiertos. Tras regresar de La Península había quedado un tanto apartado. Seguía siendo el jefe del Ejército del Potomac, pero los cuerpos de ejército que componían éste se habían ido retirando de su mando. La derrota del Segundo Bull Run no dejó a Lincoln otra opción que volver a activar el cuartel del Pequeño Mac para que reorganizase a las tropas derrotadas. Como McClellan era conocido por preocuparse mucho del bienestar de sus tropas, los hombres presentes en Bull Run no tardaron en recuperar el ánimo dado que ya no estaban bajo el mando del incompetente (un tal John Pope) que les había llevado a la derrota.

Y hacía falta que se recuperasen. Porque fiel a su estilo, Lee no podía estarse quieto. La parca logística confederada obligaba a sus tropas a vivir del terreno, y la región en torno a Manassas-Bull Run estaba devastada tras ser recorrida por tropas de ambos bandos durante todo un año. Lee pensó que en el vecino estado de Maryland sus hombres podían hallar sustento, y además al invadir territorio unionista mantendría la iniciativa, que era algo que siempre le ponía cachondo. Finalmente, se enteró de que McClellan volvía a estar al mando. El anciano general conocía bien a la joven estrella unionista y sabía que no se atrevería a entablar batalla.

Lee casi acierta. En cuanto cruzó el Potomac río arriba de Washington, Lincoln y compañía comenzaron a bombardear a McClellan con peticiones para que entrase en acción, a lo que el joven general respondía con abultadas estimaciones acerca de la fuerza confederada. En realidad, el ENV se estaba deshaciendo día a día en su marcha por Maryland. Los soldados que lo componían llevaban marchando y luchando de forma casi continua desde marzo de 1862. Las bajas de los Siete Días y del Segundo Bull Run no habían sido ni mucho menos repuestas. Los soldados confederados vestían harapos, pasaban hambre, y muchos no tenían calzado. Por si fuera poco, el período de reclutamiento de la mayor parte de ellos había expirado o estaba a punto de expirar en estas fechas (septiembre de 1862) por lo que muchos de ellos simplemente llegaban a la conclusión de que ya habían tenido bastante y desertaban.

Otra cosa con la que no había contado Lee era con la capacidad de McClellan para recuperar ejércitos derrotados. Simplemente, no conocía esa faceta suya. En menos de una semana las tropas azules derrotadas en Bull Run habían sido recuperadas y McClellan inició un lento avance hacia las supuesta localización del ejército confederado. Y entonces tuvo lugar un golpe de fortuna como los ha habido pocos en la historia de cualquier guerra. El 13 de septiembre de 1862, unos soldados de la Unión encontraron los planes de invasión de Lee envolviendo tres cigarros abandonados, y se los llevaron a McClellan.

Lee, en su total desprecio por McClellan, había separado su ejército en varias columnas para poder vivir mejor del terreno y capturar una guarnición de la Unión en Harper's Ferry, sobre el río Potomac. Para coordinar todas estas tropas varias ordenes suyas circulaban mediante mensajeros entre los cuerpos dispersos. Una de estas órdenes fue la que llegó a manos de McClellan. Éste se mostró inicialmente muy excitado. ¡Ya sabía lo qué hacer!. Sin embargo, tardó aún 18 horas en comenzar a movilizar sus fuerzas. ¡Olé tus huevos George!.
Las flechas rojas indican las rutas seguidas por los cuerpos confederados. Las azules que salen de Washington, las rutas de los cuerpos de la Unión.

Tras cruzar la frontera con Maryland, Lee había sufrido más de 20.000 bajas por deserciones, y ahora no tardó en darse cuenta que McClellan avanzaba de forma decidida - o todo lo decidido que pudiera ser McClellan - hacía sus posiciones. Tenía claro que debía volver a Virginia, pero no sin antes librar un encuentro, o de otra forma parecería que se retiraba derrotado.

Comenzó a concentrar sus fuerzas en torno a la pequeña población de Sharpsburg, formando un arco desde el noroeste hasta el este tras un arroyo llamado Antietam. McClellan también se dirigió allí, y el 17 de septiembre se libro una importante batalla.

La batalla duró el día entero mientras el Ejército del Potomac lanzaba ataques sucesivos y descoordinados que las reducidas fuerzas de Lee iban batiendo uno tras otro. Finalmente, uno de los comandantes de cuerpo de McClellan llamado Ambrose Burnside lanzó un sangriento ataque a través de un puente que parecía a punto de tener éxito hasta que las últimas tropas confederadas que habían atacado Harper's Ferry llegaron "in extremis" y lograron estabilizar el flanco.

La batalla de Antietam fue conocida como "el día más sangriento de la guerra", con 12.000 bajas de la Unión y 10.000 confederadas. El ENV era tan sólo una sombra de lo que había sido dos semanas antes, pero aún así Lee permaneció en el campo de batalla un día más, el 18 de septiembre, desafiando a McClellan a atacarle de nuevo. Algo que, por supuesto, McClellan no hizo.
Una fotografía de la visita de Lincoln a McClellan tras Antietam, que dice mucho de las relaciones entre ambos en aquel momento.

Ni tampoco se tomo la molestia de perseguir a Lee cuando éste levanto campamento el día 19 y emprendió el retorno a Maryland con toda la calma. Lincoln no paraba de enviar telegramas a su general para que entrará en acción, y fue a visitarle personalmente dos semanas más tarde.
 3.7. Relevo y Emancipación.

Tras más de un año de su nombramiento como comandante del Ejército del Potomac, Lincoln ya estaba harto de McClellan. Esto no se debía meramente a las decisiones del general en sus campañas, ni al hecho de que soltase mierda de forma bastante abierta a la prensa acerca del presidente y su gabinete. A mediados de 1861 ambos hombres pensaban que la ruta hacia la reunificación pasaba por la moderación en la conducta de la guerra, a fin de no presionar a los Estados Confederados a medidas más extremas y fomentar en ellos aquellos grupos partidarios de la negociación y la reconciliación.

Pero tras ese año la guerra se había recrudecido y se había vuelto peor. Y la Confederación aún no sólo no había dado muestras de flaquear, sino que incluso parecía radicalizar aún más su postura, llegando a enviar embajadores a potencias extranjeras (Reino Unido y Francia) a fin de recabar su apoyo e intentar convencerles de que interviniesen. Ante esto el pensamiento de Lincoln evolucionó, reconociendo que había que apretar las tuercas, recoger el guante confederado, y subir la apuesta. La forma de pensar de McClellan, en cambio, era todavía la de 1861. No quería que la guerra subiese de tono y varios autores afirman que eso se refleja en sus decisiones a la hora de no presionar el ataque sobre Richmond y de dejar escapar a Lee.

En atención a las filiaciones de McClellan con la oposición demócrata, Lincoln aguardo a que hubieran pasado las elecciones de mediados de legislatura para relevar a McClellan de su mando y reemplazarlo por su antiguo subordinado, Ambrose Burnside. Éste ya había rechazado el mismo ofrecimiento antes de Antietam, pero tras la batalla McClellan le echó la culpa de las elevadas bajas de la batalla y habían acabado peleados.

Tranquilos, que esto no va a ser lo último que leáis de McClellan.

Pero más importante que cambiar un general por otro fue la Proclamación de Emancipación. Cuando Lincoln estaba en el lado moderado había rechazado cualquier liberación masiva de esclavos. Sin embargo, a medida que 1862 avanzaba y la guerra se recrudecía, empezó a pensar que era una medida necesaria. Para verano de 1862, con los ejércitos confederados avanzando sobre Kentucky y Maryland, ya estaba convencido, pero los miembros de su gabinete le aconsejaron sabiamente para que aguardase a alguna victoria en el campo de batalla para llevarla a cabo, o de lo contrario parecería que era un paso que daba a la desesperada empujado por las circunstancias.

Antietam no era una victoria resonante, pero Lee se había dado la vuelta y retornado a Virginia, así que valia. El 22 de septiembre - 5 días despúes de la batalla - Lincoln lanzó la Proclamación (en realidad una orden ejecutiva, como esas que tanto le gustaban a George W. Bush) que abolía la esclavitud en los Estados Confederados. Tendría efecto a partir del 1 de enero de 1863, dando así un plazo a la Confederación a entrar en razón y negociar.

Ni que decir tiene, eso fue algo que los Estados Confederados no hicieron. Para ellos resultó una abominación, una radicalización más del presidente radical Lincoln, que ahora quería promover la mayor de sus pesadillas: la revuelta de esclavos. Abocó a los confederados aún más a la radicalización y a renovar sus esfuerzos bélicos. En verano de 1862, por ejemplo, se vieron obligados a instaurar el reclutamiento forzoso.

Pero en lo demás, la Proclamación fue un golpe de efecto de Lincoln. Internamente la prolongación de la guerra y su recrudecimiento había convencido a más y más gente de que este tipo de medidas eran necesarias para vencer, y comenzaban a demandarlas. Tras la proclamación, varios estados de la Unión en los que todavía existía la esclavitud la abolieron. Exteriormente, hizo que la GCA girarse en torno al eje moral de la esclavitud. Los Estados Unidos estaban en contra de ella. Los Estados Confederados a favor. El apoyo a estos últimos implicaba un deterioro de imagen que muchos gobernantes extranjeros no estaban dispuestos a asumir. La Proclamación ayudó a los E.E.U.U. a ganar la GCA no sólo dentro de sus fronteras, sino también fuera de ellas.

Tu bí continuí...