martes, 5 de marzo de 2013

Estrategias de Friedrich: Frente Sur

Jugar con Austria en una partida de Friedrich es una de las experiencias más placenteras que puede deparar el mundillo de los juegos de mesa y wargames. El jugador austriaco cuenta con casi tantos puntos de fuerza como el prusiano, los tiene concentrados en un área del tablero con 5 generales, 2 trenes de suministro, y 2 localizaciones para poder reconstruir aquellas piezas que resulten eliminadas. Su oponente se encuentra a la defensiva y la presencia de Austria está garantizada hasta el mismo final de la partida, así que hay poco que temer. Tan sólo hay que procurar ir avanzando tranquilamente, objetivo a objetivo, mientras la cálida luz del sol se va deslizando por el tablero acompañado con el murmullo ocasional de la amistosa charla entre jugadores.

Y semejante placidez es justo la forma más segura que tiene Prusia de ganar la partida. El jugador Austria-Imperio es el más poderoso entre los enemigos de Prusia, y si él no muestra un poco de iniciativa y agresividad nadie lo va a hacer. Bien que lo sé, porque en mi 4ª partida del 7º Campeonato Mundial lo que me salvó en última instancia fue la timidez del jugador Austríaco. Así que no encuentro mejor forma de comenzar este artículo de estrategia que recomendando al jugador Austríaco que se espabile y haga lo posible por poner una ofensiva en marcha cuanto antes.

No es mal comienzo, pero para poder continuar es preciso antes analizar la realidad del terreno y las fuerzas en disputa en el sector sur del tablero.

La Geografía.
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En la zona en disputa se encuentran 16 objetivos austríacos (con bandera gris) de los cuales 12 son primarios y 4 secundarios, 10 objetivos del Imperio (bandera amarilla) de los cuales 5 son secundarios, y 14 objetivos prusianos (bandera azul) cuya conquista significa una victoria prusiana en el raro caso en el que el jugador de ese bando tome la opción ofensiva, y que están todos localizados en el interior del territorio austríaco, de color blanco.

Los objetivos austríacos se reparten en un arco que va desde ese "promontorio" de terreno azulado que se abre paso en sentido sureste y que se llama Silesia (Schlesien) hasta Sajonia (Sachsen) que es el territorio marcado de amarillo más oscuro y que tiene una localización central en el mapa. Es en Sajonia dónde se encuentran los 10 objetivos del Imperio, y estos prácticamente "tocan" allí con los de Austria en las dos localizaciones de Leipzig (objetivo primario del imperio) y Radeberg (objetivo primario de Austria). Los objetivos de Austria y el Imperio son vecinos, aunque no llegan a solaparse.

Los 14 objetivos prusianos, por su parte están repartidos a lo largo y ancho de casi todo el territorio austríaco que aparece en el mapa. Algunos se encuentran cerca de la frontera entre ambos reinos, otros están en lo profundo del territorio blanco.

Merecen mención especial las carreteras. Las líneas marcadas en trazo negro grueso sobre el mapa. Una recorre Silesia de Noroeste a Sureste y la conecta directamente con Berlin. Otra cruza Sajonia de Este a Oeste. Por su parte, el territorio austríaco tiene una red de carreteras con una orientación general que va de Este a Oeste. Estas tres redes de carreteras no están conectadas directamente entre sí. En general esta red de carreteras favorece el desplazamiento lateral Este-Oeste antes que el Norte-Sur, salvo por un hueco sin carreteras entre Sajonia y Silesia que se encuentra en un sector de tréboles y que carece de caminos.

Las Fuerzas y su Despliegue.

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Las fuerzas desplegadas por Austria suponen 30 puntos de fuerza repartidos en 5 piezas de general, con dos trenes de suministro en apoyo. Todas estas fuerzas comienzan la partida desplegadas en el interior del territorio austríaco de manera que únicamente los generales austríacos 2 y 3 comienzan la partida unidos formando una torre. Los austríacos comienzan robando 5 cartas por turno, aunque cualquier de los dos eventos "América" o "India" pueden reducir las cartas robadas por turno a 4, que es el mínimo absoluto.

Comparado con los otros Aliados Principales, Austria es superior en todos los aspectos. Tiene un 33% más de puntos de fuerza que Francia, y 5 generales frente a los 3 galos. Roba además un 66% más de cartas. En la comparación con los rusos destaca sobre todo en los puntos de fuerza: tiene casi el doble. Si tenemos en cuenta que 1 general ruso se ha de quedar atado en Prusia Oriental, podemos decir que Austria gana también en generales por 5 a 3. Austria también roba una carta más por turno. Frente a estos dos aliados Austria cuenta con la ventaja de tener un territorio propio al cual retirarse si tiene problemas con el suministro. Sin embargo, su ventaja más importante es que tiene todo el tiempo del mundo: no puede ser eliminada en el transcurso de la partida.

El Imperio, la solitaria ficha amarilla con su cubito de tren de suministros, es con sus 6 puntos de fuerza un 50% más resistente que el otro aliado menor, Suecia. Sin embargo, lo mismo que la monarquía báltica, este pequeño ejército roba tan sólo una carta por turno, lo cual le deja escaso margen de maniobra y lo hace tan frágil como la pieza verdiclaro controlada por el jugador ruso, lo cual es algo a tener en cuenta. A su favor tiene que lucha en casa. Sus objetivos se encuentran en suelo natal propio y ello le garantiza el suministro bajo casi cualquier circunstancia. Ello permite utilizar su tren de suministros en su capacidad más peculiar: la de "cubrir" (defender) las conquistas que el general imperial Hildenburg vaya realizando. Ningún otro tren de suministros del juego tiene esa capacidad.

Las fuerzas que Prusia tiene inicialmente desplegadas en este teatro de operaciones ascienden a 4 generales repartidos en dos torres. Una en Sajonia con los generales 1 y 2, y la otra en Silesia con los generales 4 y 5. Los dos trenes de suministros prusianos se encuentran en las inmediaciones, lo cual puede resultar un tanto redundante en Silesia porque es territorio natal prusiano, pero es indispensable para la defensa de Sajonia, que es "territorio ocupado".

Además de esos 4 generales, otros 2 más con los números 3 y 6 se encuentran al inicio de la partida a distancia de reacción de cualquier movimiento austríaco o imperial en el sur del tablero. No es seguro que vayan a ser destinados a combatir a Austria. El general prusiano 3 a veces se desvía contra Suecia, el número 6 a menudo permanece en la cercanía de Magdeburgo defendiendo dicho objetivo contra Francia. También hay que tener en cuenta que cualquier general prusiano que sea retornado al tablero sobre Berlin se encuentra a tan sólo dos turnos de hacer presión sobre Austria.

La cantidad de puntos de fuerza que Prusia despliegue frente a Austria no está fijada de antemano, y determinar la cantidad de puntos prusianos que tiene delante bien puede ser el primer objetivo del jugador blanco. Yo diría que si Prusia no destina como mínimo 20 de sus 32 puntos entre los generales 1, 2, 4, y 5, es que su defensa en el Sur es estructuralmente débil, y potencialmente costosa frente a la concentración de 30 puntos de Austria. Si Austria hace bien su trabajo, el porcentaje de puntos de fuerza prusianos (respecto al total de los mismos) que se destinen al frente sur se incrementará conforme avance la partida.

Tanto en Sajonia como en Silesia los prusianos están sentados sobre carreteras que les permiten pivotar fuerzas lateralmente en sentido Este-Oeste. Sin embargo, tanto para Prusia como para Austria, Silesia y Sajonia son dos áreas de características diferentes del frente sur que además se encuentran separadas por un espacio - un sector en tréboles - del cual volveré a hablar más adelante.

Silesia, dónde se concentran la mayor parte de los objetivos austríacos.
Sajonia, es el lugar dónde se tocan los objetivos del Imperio y los de Austria.
¿Por dónde comenzar?

El mejor consejo general acerca de la estrategia austríaca lo he encontrado en este hilo de la BGG:

If Prussia wants to unite, divide and take objectives. If Prussia wants to divide, unite and defeat some generals.

Si Prusia quiere unir [generales], divide [tus generales] y toma objetivos. Si Prusia quiere dividir [generales], une  [tus generales] y derrota algunos generales [prusianos].

Lo que el jugador austríaco no ha de perder nunca de vista son los objetivos. Son estos los que determinan la victoria. Los ejércitos prusianos únicamente estorban en el camino. Por ello, cuando están unidos hay que aprovechar que cubren un área menor para conquistar o amenazar con la conquista de varios objetivos. Esto animará seguramente al prusiano a separar sus fuerzas para defenderlos, lo que a su vez abre al austríaco la posibilidad de atacarlos por separado con ventaja numérica. En esta situación, Prusia seguramente intentará reunir sus fuerzas de nuevo, y la situación inicial volverá a repetirse. Lo que me gusta del planteamiento del tal Greg Low en ese hilo es que, en dos frases, aporta una estrategia global para Austria en la que ésta mantiene constantemente la iniciativa.

De los 4 generales prusianos desplegados en el sur, los situados en Silesia pueden separarse inmediatamente o permanecer juntos a voluntad del jugador que los controla. En cambio, los dos que comienzan en Sajonia a menudo son separados en sentidos opuestos a lo largo de la carretera. Uno va hacía el oeste con el objeto de dar caza al ejército imperial (la pieza amarilla), el otro se dirige hacía el este para cubrir los objetivos austríacos en Sajonia. Esta apertura en Sajonia suele ser tan frecuente y está tan bien fundamentada por la lógica del juego que es casi una constante, y un punto de partida para guiar algunos de los primeros movimientos de Austria: hay que ejercer presión sobre Sajonia para obligar a interrumpir la cacería de Hildi (el general imperial). Los generales austríacos 2 y 3 se encuentran ya en la cercanía formando una poderosa torre y por lo tanto están disponibles de manera inmediata para amenazar una invasión en fuerza de Sajonia.

Un Diamante es para siempre.

Llegados a este punto he de interrumpir la narración de generales y sus tropas moviéndose de aquí para allá y tratar un tema relevante en el juego, aunque lo haré tomando el punto de vista austríaco. ¿Qué hago cuando no me salen las cartas que necesito?.

Por ejemplo. He finalizado el párrafo anterior recomendando comenzar con una ofensiva con toda la fuerza sobre Sajonia, región que se encuentra en un sector de diamantes. Pero si en la mano inicial austríaca (5 cartas) no hay diamantes. ¿No es esto un suicidio?. ¿No puede tener Prusia en sus 7-14 cartas iniciales bastantes puntos de ese palo como para darle una buena zurra al oponente que se atreva a internarse en ese sector?.

Ciertamente, es algo que he visto pasar muchas veces. A pesar de robar más cartas, tener más puntos de fuerza y más generales que cualquier otro miembro de la alianza, la ofensiva del austríaco se detiene o tarda turnos en arrancar simplemente porque no le salen las cartas del palo adecuado. Si bien sería buen momento para comentar maravillas porque este mecanismo del juego reproduce muy bien las realidades e incertidumbres de la guerra en la época, lo que conviene es determinar cuales son los palos de carta importantes en el conflicto austro-prusiano, y que hacer con la abundancia o carencia de los mismos en tu mano.

Los objetivos de Austria en el juego están repartidos en toda la variedad de palos del juego. Los 4. Pero para simplificar hay 2 de ellos que se prestan poco a una defensa prusiana gastando cartas de los mismos.

El primero es corazones. Tan sólo hay dos objetivos en corazones. En los espacios de Zittau y Waldenburg. Colocarse sobre ellos es mal consejo para Prusia. Por un lado gastará en su defensa cartas de corazón que le serán más necesarias contra Francia en Magdeburgo. Ver mí artículo sobre las estrategias de Francia y Prusia. Por otra parte, Waldenburg se puede defender también desde otros palos sin arriesgarse. Defender en corazones es bastante peligroso para Prusia.

El segundo palo a descartar son los tréboles, por lo menos mientras Rusia permanezca sobre el mapa, pues este palo es esencial para protegerse de la zarina. Ver mis artículos - este y este - sobre las estrategias de Rusia y Prusia. Hay dos sectores en tréboles, uno justo al este de Sajonia, y el otro en la punta sureste de Silesia. Este último tiene el inconveniente añadido de hallarse en un extremo alejado y estar rodeado en tres partes de territorio no-prusiano, lo que requiere presencia de un tren de suministros cerca para poder salvar la situación si los prusianos son empujados fuera de territorio natal.

El otro sector de tréboles, encajonado entre un sector de diamantes en Sajonia y otro en picas de Silesia, se presta mucho más a la defensa por contener más espacios en territorio natal prusiano y estar mucho mejor comunicado. Es precisamente por esto que recomiendo al jugador austríaco lanzarse a por este territorio primero, que yo llamo La Brecha.
La Brecha de Görlitz-Waldenburg

La lógica para mi recomendación reside en lo fácil que es para Prusia defender este espacio si cuenta con tréboles para ello. Lo que sucede es que inicialmente no es así. Ya hemos dicho que los necesita contra Rusia. Es por ello razonable aprovechar la buena salud de la zarina durante los 6 primeros turnos y establecer una presencia austríaca en este cuadrante e incluso conquistar los objetivos que el él se encuentran. Si Rusia es eliminada pronto de la partida, Prusia tendrá disponibles las cartas en trébol contra Austria, y ésta sumará otro palo a sus dificultades por no haber aprovechado la oportunidad que tenía al comienzo. Si Prusia acepta contra Austria una batalla en tréboles mientras Rusia siga la partida, Austria ha de aprovechar y jugar siempre sobre 0. Incluso si pierde, habrá logrado reducir tanto la mano de tréboles de Prusia que los rusos se sentirán animados a atacar a Prusia en el área de Kammin-Pomerania. Prusia verá pronto como el ruso agota sus tréboles, y ello le obligará seguramente a defenderse del eslavo desde cualquier otro cuadrante, como diamantes, lo que a su vez beneficiará a Austria.

La zona central de Silesia se encuentra en un sector de picas, desde el cual se puede cubrir una gran cantidad de objetivos prusianos. Una carretera lo cruza, lo que permite movimiento rápido. Este sector es buen terreno defensivo para Prusia si se observan 3 cosas: 1º Una buena mano de cartas de picas; 2º Evitar espacios que limiten con otro sector, para evitar las batallas de palos cruzados; y 3º Evitar los espacios con sólo 2 salidas - de los cuales hay unos cuantos en este área - para evitar batallas de cerco sin retirada posible, en las que habrá que luchar o morir. Estas batallas o salen muy bien, o salen muy mal, y mal consejo daría si no advirtiese a Prusia en contra de tomar riesgos extremos.

En el sector de picas dos localizaciones sirven de ejemplo para la defensa. El primero es Briegg.
La ficha amarilla indica la situación de Briegg. Con interrogación, los objetivos que defiende.
Briegg cubre objetivos en picas y otros sectores, pero tiene el inconveniente de contar sólo con 3 salidas, por lo que es bastante factible que acabe rodeado. Para más inri, ofrece batalla desde el sector de diamantes. Austria puede vaciar la mano prusiana de picas gastando tanto sus picas como sus diamantes. Lo cual, puede que no sea tan malo...
Breslau está marcada con ficha amarilla. Con interrogación, los objetivos que protege.

Breslau - la capital de Silesia - ofrece mejores condiciones. Se encuentra en el interior del espacio de picas y sólo puede ser atacado con este palo, y cuenta con 6 salidas, lo que hace su cerco casi imposible. Cubre tantos objetivos como Briegg, con el inconveniente de que cede los dos que se encuentran en el extremo sureste.

El mayor problema que una defensa en picas tiene para Prusia es que prácticamente casi la obliga a abandonar. Si reserva sus corazones para Francia, sus tréboles para Rusia, y sus picas para Austria, tan sólo le queda el palo de diamantes para recomprar puntos de tropa que vaya perdiendo por presión de sus enemigos. Este desgaste es inevitable. Hay que pensar que Prusia ha de aguantar hasta el final de lo que pueden llegar a convertirse en 23 largos turnos.

Pero, si Prusia se puede defender perfectamente con picas en Silesia, ¿por qué habría de lamentar ceder en territorio de diamantes?. Para explicar la importancia para Prusia de defender en diamantes y porque el diamante es rey en la defensa prusiana, hemos de volvernos hacía un pequeño protagonista.

El Imperio contraataca.

El problema que afronta Prusia si no defiende en diamantes es que buena parte de los objetivos de la solitaria pieza amarilla del Imperio, más conocida como Hildi, se encuentran en la zona de diamantes de Sajonia. Si bien se pueden abandonar los objetivos de diamantes  frente a Austria, hacerlo frente a Hildi puede llevar igualmente a la derrota de Prusia. En resumen. Defendiendo en picas en Silesia, Prusia defiende contra un sólo enemigo, defendiendo en diamantes en Sajonia, se defiende contra dos.

El ejército imperial es extremadamente vulnerable. Roba únicamente una carta por turno. Dado que permanece hasta el final de la partida, para Prusia es rentable tomarse la molestia de atacarlo y eliminarlo del tablero para ganar tiempo. Es por ello que, sobre todo al comienzo, el ejército imperial se encuentra huyendo a menudo. Tan sólo cuando Prusia está plenamente enzarzada con sus mayores enemigos que Hildi puede avanzar y conquistar objetivos. Por ello es crucial para Austria ejercer presión sobre Prusia cuanto antes, a fin de liberar al disco amarillo.

En varias ocasiones se ha planteado una estrategia por la cual el jugador austríaco intenta ganar con el imperio y utiliza las cuantiosas fuerzas de Austria para proteger al enano amarillo en su carrera hacía sus objetivos. No he visto aplicar esta estrategia más que de manera puntual, cuando quedaban sólo pocos objetivos amarillos para ganar. Ello tiene dos motivos. El principal es que, como el Imperio puede cambiar de jugador, le podemos estar regalando la victoria a otro. El otro inconveniente tiene que ver con los diamantes. A veces, sencillamente, Prusia roba un montón de cartas de este palo y se hace imposible conquistar los objetivos amarillos en Sajonia.

El Laberinto de Sajonia.

La principal razón que he visto en muchas ocasiones para que el jugador austríaco se quede atascado sin poder hacer nada es que no ha robado suficientes diamantes. Si Prusia no comete ningún error y permite que le ataquen en diamantes desde otro palo, esta superioridad no tardará en hacerse patente, y nos encontramos con los generales azules cómodamente instalados en Sajonia (y tal vez en Silesia) sin que haya fuerza suficiente para echarlos.

En ocasiones se ha planteado aprovechar la superioridad numérica de Austria, juntar 24 puntos de fuerza con 3 generales en una única torre, y embestir a las fuerzas prusianas que se hallen en diamantes. En el mejor de los casos, Prusia podrá defender con una torre de 15 puntos de fuerza, y aceptar retiradas sucesivas le irá costando 9 puntos o más cada vez, lo que al final erosionará su ventaja en diamantes. Desafortunadamente, creo que esta táctica funciona únicamente cuando Prusia no está muy segura de tener una ventaja decisiva en diamantes, de otra forma, lo único que tiene que hacer es jugar sobre cero y pronto Austria se encontrará en problemas, intentando desembarazarse de un combate que sólo puede perder y además exponiéndose a que el prusiano le retire a un espacio dónde, ya en su propio turno, cierre un cerco y le ataque y ¡puf!, 24 puntos de tropas esfumados.

Hay que observar también que Prusia también puede contrarrestar así esta táctica del "Martillo Austríaco" defendiendo desde picas y si tiene suficientes cartas de ese palo.

Otra alternativa que le queda a Austria es atacar en cualquier otra parte que no sean diamantes. Y cuando digo cualquier otra parte, realmente es cualquier otra parte, incluso en las zonas dónde habitualmente luchan otros jugadores. Así pues, si la situación en su propio frente no tiene reparo el jugador austríaco puede coger uno de sus trenes de suministro y un general y gastar sus tréboles contra el general prusiano de Pomerania (suele ser el nº 7), o gastar sus corazones contra la defensa que Prusia haya montado en Magdeburgo frente a Francia. Son medidas arriesgadas, porque se corre el peligro real de otorgarle la partida a uno de estos dos jugadores, pero el objetivo consiste en desequilibrar tanto el conjunto de la defensa prusiana de manera que el jugador azul se vea obligado a gastar unos cuantos diamantes en la defensa de esos otros frentes, y así Austria tal vez consiga por fin una oportunidad.

Sin llegar tan lejos, la conquista de Sajonia con una escasa mano de diamantes es factible para el austríaco. Hay que recordar que ese territorio es hostil a los prusianos, y estos dependen de un tren de suministros para mantenerse allí. Es algo difícil - la factoría de reconstrucción de trenes de suministro de Brandenburgo se encuentra al lado de Sajonia - pero Austria tiene la opción de cazar los trenes de suministro prusianos para hacer insostenible su presencia allí.

La Trampa de Senftenberg.

No podía completar este artículo sin antes mencionar un espacio en Sajonia que es potencialmente peligroso: Senftenberg.
En el centro de la imagen, Senftenberg.
Durante el campeonato Richard Sivel y otros participantes en el mismo me advirtieron acerca de este espacio de Sajonia, y lo que se prestaba como lugar para emboscadas de Prusia sobre Austria. Efectivamente. Una torre prusiana de al menos dos generales (en las imágenes utilizaremos los nº 1 y 2) puede esperar allí agazapada como una araña en su tela.
Generales prusianos 1 y 2 en Senftenberg
 Y ser atacados desde varios espacios.

Si fuerzan al austríaco a retirarse a menos uno.

En su turno mueven, cercan, y destruyen.

Lo mismo sucede si fuerzan una retirada de dos espacios.


Un ataque desde otro lugar tiene el mismo resultado.

Retirada de un espacio.

En el turno prusiano: cerco y destrucción.
Un ejemplo más desde otro espacio.
Ataque austríaco

Retirada de dos espacios.
 
Cerco y destrucción.
En resumen. Si Austria ataca una torre prusiana en Senftenberg, se expone al desastre a menos que tenga una clara superioridad en diamantes. A menudo el jugador prusiano coloca dicha torre en esa localización como una manera de decir "aquí estoy", haciendo gala de una supuesta superioridad en diamantes. ¿Un farol?.

Conclusiones.

Para el jugador Prusiano:

a) Perseguir al inicio al ejército imperial para ganar tiempo. Cada tres espacios que Hildi mueve hacía atrás son dos turnos de gracia. Intentar destruirlo.
b) Defender en picas y/o diamantes.
c) Al comienzo. 20 puntos de fuerza mínimo entre los generales 1, 2, 4 y 5.
d) Obligatorio defender Sajonia.
e) Evitar batallas en las que gastemos diamantes frente a otro palo del otro jugador. En cambio, si se puede gastar diamantes del contrario contra picas nuestras, a menos que la batalla sea en Sajonia.
f) Protege tu suministro en Sajonia.

Para el jugador Austríaco:

a) No permanecer ocioso. Eres el aliado más fuerte. Si no muestras agresividad los franceses y los rusos se desanimaran y la partida estará perdida sin remedio.
b) Ejercer presión sobre todas las áreas que van desde Sajonia hasta el extremo sureste de Silesia. Si mantienes 4-5 generales prusianos ocupados, no podrán atacar a Hildi ni desviar fuerzas hacía otros jugadores sin que logres algunas conquistas.
c) Establece presencia inmediatamente en los sectores de tréboles. Si Prusia acepta batalla en ese palo, o en corazones, juega sobre 0 para agotar su mano y causarle problemas en otros frentes.
d) A ser posible, ataca los diamantes prusianos desde otros sectores.
e) Puedes atacar las picas/tréboles/corazones prusianos desde cualquier sector que no sea diamantes.
f) Acumula diamantes.
g) En caso de atasco, dirige tu atención a otros frentes y ayuda a tus aliados.
h) Tu prioridad no son los generales prusianos, son tus objetivos (banderas) en el mapa. Si los derrotas no pierdas el tiempo persiguiéndolos y conquista banderas tan rápido como puedas. Eso que le incrementará la presión a Prusia.

Para el Imperio:

a) No permitir que el prusiano o Hannover vuelen tu pieza del mapa.
b) No te expongas hasta que tengas suficientes cartas como para asegurarte una retirada.
c) Conquista primero los objetivos secundarios y deja un objetivo primario para el final. ¿No querrás hacer todo el esfuerzo para encima regalarle la victoria a otro?. ¿No?.

Opción Ofensiva.

Casi se me olvidaba. Prusia dispone de la Opción Ofensiva. Antes de hacer nada el tercer turno puede apartar una carta de valor 10 ó mayor para mantener abierta la posibilidad de ganar la partida conquistando 14 objetivos repartidos por varios sectores de territorio blanco.

Esta regla la incluyo el diseñador por razones de equilibrio en el juego. La opción ofensiva es una Espada de Damocles que pende sobre Austria si juega sus primeros 2-3 turnos de manera descuidada, y sirve más para que el jugador austríaco sienta algo de tensión desde el inicio que como mecanismo real para que Prusia gané la partida. Si esta opción no existiese, el jugador austríaco podría arriesgarse o despistarse al comienzo de la partida en la confianza de que tiene 19-23 turnos para recuperarse, y correr el riesgo de echar a perder una partida de varias horas de duración si sufre un descalabro tan temprano.

Nunca he intentado la opción ofensiva. Considero que es una posibilidad muy remota de ganar, y tan sólo posible contra jugadores muy novatos y además muy desafortunados con las cartas. No la puedo recomendar. Eso sí, si logras ganar de esta manera - ya sea por suerte, por habilidad, o por ambas - te mereces una ovación.

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