miércoles, 16 de febrero de 2011

Dexter

Antes de que la "Ley Sinde" nos pille a todos confesados, y aprovechando cierta facilidad que estoy teniendo de acceso a internet, me estoy dando un festín de series de TV... deberían dejar de llamarse así. Hay más gente que la ve en su ordenador que en la tele, creo.

Así, despues de "The Walking Dead", ahora estoy viendo "Boardwalk Empire", pero entre una y otra he terminado de ver la última temporada (la 5ª) de una serie cuyo primer episodio ví hace dos o tres años: Dexter.


A diferencia de muchos series que había visto antes, el primer capítulo no lo ví en la tele, sino ya "online" en una página de internet. Así, ví las dos primeras temporadas antes de que saliesen en TV en la Cuatro. Hice una pausa durante un período en el cual estuve viendo "Galactica", y entonces intenté ver la tercera temporada de Dexter en la Tele, de nuevo en la cuatro. No pasó de 3 ó 4 episodios, porque enseguida el susodicho canal estaba cambiando la hora de emisión y Justificar a ambos ladosponiéndola más tarde. Me acostaba a las 2 de la madrugada y no había forma de seguir la serie. Veleidades de la contraprogramación, táctica de empresa audiovisual por la cual los responsables de un canal se convierten en unos auténticos impresentables y mandan a tomar por el culo a la "audiencia minoritaría". Si se pusiese algo más de orden en el panorama audiovisual nacional es posible que no fuese necesario montar un circo con leyes absurdas sobre cuya aplicación ya existen algunas dudas. De otra manera, si quiero ver semanalmente una serie sin tener que presentarme con ojeras en el curro, internet y la ilegalidad son mi única salida viable... miento, también puedo palmar +30 eurazos al mes en canales de pago... mmm, me parece todo una tomadura de pelo.

Al final, he acabado viendo el resto de la serie (temporadas 3ª, 4ª, y 5ª) en internet también. Con altibajos, la serie me ha gustado, y su protagonista ha sido - utilizando una expresión del propio Dexter - mi "pasajero oscuro" durante estos años. No obstante, me voy cansando ya un poco de la historia, y posiblemente no vea más capítulos.

Dexter Morgan, el protagonista de la serie, es forense en el departamento de Homicidios de la ciudad de Miami. Creo que no es nada desacertado decir que esta serie tiene mucho en común con la saga de CSI, en tanto que a lo largo de sus capítulos se van desarrollando investigaciones criminales en las que Dexter es tan sólo un miembro más del personal de la comisaría.

Sin embargo, hay algo más, y es que la labor de Dexter en la resolución de asesinatos es tan sólo una tapadera para lo que en realidad es su actividad principal: llevar a cabo asesinatos.

Y es que nuestro "heróe" tiene la tapadera del cráneo algo floja y siente unas irresistibles ganas de cargarse gente. Y me refiero a ganas de cargarse gente de verdad, no como las que siente cualquier hijo de vecino cuando va conduciendo al trabajo, o ya se encuentra en él. Dexter es un auténtico psicópata, un asesino en serie. No puede contenerse, no se puede aguantar, esta pulsión irrefrenable es su "oscuro pasajero".

Esta premisa es la mayor genialidad de la serie. Toma el género policíaco y le da la vuelta, haciendo protagonista al delincuente en lugar de al policía. Bueno, este planteamiento es algo incorrecto en el caso que nos ocupa, porque Dexter no es sólo asesino, sino también policía. Y es que su puesto en la policía local no sólo le ayuda a cubrir sus huellas (es el primero en enterarse si hay una investigación en marcha sobre sus propios delitos), sino que también le ayuda a la hora de rastrear a sus víctimas.

Dexter es un huérfano que fue adoptado por un policía, Harry. Este hombre reconoció pronto las manías tan peculiares de su hijo adoptivo, y ya que no le podía curar le inculcó una serie de principios - las "leyes de Harry" - para que pudiera dar rienda suelta a su desenfreno de vez en cuando causando el menor perjuicio posible a sí mismo y a la sociedad. La primera de las normas de Harry es "que no te cojan", lo que no está mal, pero otra de ellas consiste en que su vástago y pupilo únicamente puede asesinar a otros asesinos que hayan conseguido evadir la acción de la justicia. Con este elemento de la historia nuestro personaje pasa de ser un villano a heróe justiciero.

De cualquier manera, el protagonista sigue siendo un loco peligroso y desagradable, y eso es algo que entiendo que buena parte del público no le haya perdonado por muchos "tipos malos" que retiré de la circulación. Además, no lo hace motivado por ningún sentido de justicia, sino por un impulso que ha sido canalizado. En el fondo lo hace porque le genera satisfacción. Aún a pesar de disfrutar de cierto éxito, la serie ha tenido una audiencia modesta, sobre todo en España.

¿Qué he podido yo encontrar, en cambio, en una historia así?. Varias cosas. Por un lado, tras varias temporadas de CSI, me he hartado del genéro policíaco habitual, en el que el poli siempre encuentra al asesino. Sin oportunidad, sin remisión. El criminal de turno o me da pena, o me parece rematadamente imbécil. Es bastante posible que la mayor parte de los asesinos sean realmente bastante estúpidos, pero una historia cuyo final ya se sabe de antemano es bastante aburrida, a la par que repetitiva capítulo tras capítulo. En cambio, en sus andanzas por Miami, nuestro protagonista sufre altibajos, se encuentra con algunos oponentes que están a su altura (como ese memorable John Lithgow "Trinity" de la 4ª temporada) y en cada temporada hay tramas que se alargan durante varios capítulos, manteniendo la tensión en la historia.

La mayor tensión procede del cumplimiento de la primera ley de Harry: "que no te pillen". Siguiéndola nuestro protagonista no sólo es bastante meticuloso en la ejecución de sus crimenes (sus víctimas desaparecen sin dejar rastro que sirva para iniciar una investigación), sino que se va embrollando cada vez más y más en una cotidianeidad, una familia, unos hijos, que inicialmente sólo pretendían ser una tapadera, pero que poco a poco van cobrando sentido por si mismos dentro de la propia existencia de Dexter. Nuestro personaje evoluciona, y de ser un frío y calculador asesino llega a convertirse en un amante padre de familia. Si se ve la serie el tiempo suficiente, es inevitable acabar sintiendo simpatía por este personaje que aprende a ser humano.

Al final, no puede uno evitar preguntarse ¿cuánto de Dexter hay en cada uno de nosotros?. No lo es que todo el mundo tenga pulsiones asesinas, sino más bien por esa pugna diaria que tenemos por ser cada uno nosotros mismos, peculiares e individuales en una sociedad de producción y publicidad masivas que orientan hacia un consumo de masas. En mi caso, y sin haber matado todavía a nadie, mi afición por la historia y los juegos de guerra me convierten en un bicho raro. Lo mismo que Dexter, siento que no puedo dar a conocer estas aficiones mías con entera libertad sin ser víctima de prejuicios, y por ello las llevo de manera oculta y las comparto únicamente con unos pequeños grupos de amigos.

Volviendo a la serie, la temporada que más me gusta es la 2ª. A lo largo de todas las temporadas nuestro heroe intenta desesperadamente que no le pillen, pero en la segunda el embrollo que esto causa llega a ser fenómenal, y la salida del mismo me resulta incluso elegante. La primera temporada tampoco está mal. La 3ª es, definitivamente, la peor. Su final es bastante chapucero. Y eso es más hiriente porque el mismo desarrollo de la historia permitía desenlaces más consistentes y convincentes. En la 4ª temporada Michael C. Hall (el actor protagonista) mantiene la tensión en un duelo interpretativo genial con el ya mencionado John Lithgow (veterano actor que obtuvo un premio por su interpretación en esta serie). La cuarta temporada tiene un final "anticlimático", que da paso a una 5ª temporada más tranquila, aunque mantiene algo de garra.

Ya se está haciendo una sexta temporada, pero para mí el ciclo de este personaje se cerró ya al final de la 4ª temporada. Que la historia se hubiera acabado en ese punto hubiera sido, en mi opinión, magistral. Nuestro Dexter asesino nació bañado en sangre, y al final la historia se repite de nuevo con su propio hijo Harrison. La 5ª temporada no es mala, pero toda historia tiene que tener un final, y ahora mismo la única salida que tiene el protagonista es que la policía le pille. Cada temporada la trama se hace más forzada, incluso más esperpéntica si cabe. Si al comienzo había cierta conexión con el protagonista por sus desesperados intentos de huir de un tinglado (la policía) que cada vez le tiene más pillado, que llevé 5 temporadas liándola sin que le cacen cansa lo suyo y genera distanciamiento, porque su éxito en evadir la justicia ya no depende de él mismo, sino de los caprichos del azar y de otros personajes. Y eso ya nos resulta más difícil de creer. Poco a poco, Dexter el humano va dando paso a Dexter el dios, y eso es algo por lo que este ateo que suscribe ya no puede mostrar interés.

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