domingo, 29 de noviembre de 2015

Supóngamos que tenemos un abrelatas: El Dilema de España

Hace poco, y a instancias de un compañero de trabajo, me he leído un libro escrito por un tal Luis Garicano titulado "El Dilema de España".

Hay todo un género de libros conocidos como "de autoayuda" que detesto bastante. Considero que en su mayor parte son negocietes encargados de hacer creer al lector que tiene un problema, para acto seguido ofrecerle la solución a dicho problema desde las mismas páginas.

En el caso de El Dilema el enfermo no es ninguna persona en particular, sino nuestro propio país, España. Y a éste no hace falta hacerle creer que tiene un problema, porque la mera situación del país hace patente que tiene no sólo uno, sino muchos. De hecho, y sin necesidad de ponerse muy filosóficos, se puede decir España ha estado en declive desde el momento mismo de su creación, ya se tome como la fecha de tal evento el año 1492, el 1700, el 1714, o el que sea.

Si bien Garicano no tiene que esforzarse para hacer ver al paciente su enfermedad, si que lo hace para mostrar los varios remedios necesarios para curar el mal. Los últimos años desde 2009-2011 han visto varios libros publicados con diversas recetas para curar a España de una puñetera vez. El autor de cada uno de ellos está a menudo vinculado a uno de los partidos políticos que en pocas semanas estarán en nuestras papeletas electorales. En el caso de Luis Garicano ese partido es Ciudadanos. Así que este libro se puede leer como el programa de dicho partido político.

Hay que reconocer que la mayor parte de lo que aparece en el libro resulta bastante razonable. Con menos de 200 páginas el autor no tiene mucho espacio para extenderse concretando en las medidas necesarias para sacar a nuestro país de su apuro. Aún así se las apaña para, en la "Segunda parte" del libro, hacer un retrato de la situación actual y como hemos llegado hasta ella, mientras que en la parte siguiente (la tercera) perfila de manera general el camino que hay que emprender para salir del atolladero, todo ello escrito de una manera ágil y bastante comprensible para el público.

A la hora de identificar y describir los problemas de España, Garicano se centra en tres aspectos. El económico ya es bastante conocido y allí el autor recorre un camino bastante trillado. Luego está el político, o de selección de élites. Ahí se centra en fomentar la transparencia y democracia interna en los partidos. Este enlaza con el tercer aspecto de los problemas que acosan a nuestro país, y que es la educación, especialmente de nuestros gobernantes. Esta parte me gustó especialmente porque yo ya he reconocido que lo que diferencia a los líderes españoles de los del resto de países de nuestro entorno (el "Mundo Occidental", vamos) no es su nivel de corrupción (vuelvo a insistir, hay reconocidos líderes mundiales que son tanto o más corruptos que los españoles), sino el hecho de que son unos paletos de mucho cuidado.

Las soluciones que ofrece el libro se centran, por lo tanto, en estos tres aspectos. En el lado económico se propone liberalizar mercados que ahora están bajo el control de amiguetes del gobierno de turno. Mientras dichas medidas generan su deseado efecto se lanza una batería de propuestas para mantener a los parados ocupados. Esto no es darles trabajo, sino que estén haciendo "algo". El libro propone que este algo sea impartir y recibir cursos de formación.

Para la política el autor propone obligar a los partidos a llevar a cabo elecciones internas (las "primarias") para elegir sus líderes y juntas de gobierno. En el aspecto educativo se propone una serie de medidas que pasan por fomentar la calidad y el esfuerzo dentro del profesorado con recompensas en forma de incrementos salariales y ascensos a puestos de mayor responsabilidad, al tiempo que las pruebas de acceso se centran más en medir la aptitud del personal que en plantear un examen lo más difícil posible para ver cuantos opositores se logra quitar uno de encima.

Hay también una parte dedicada a tratar los problemas de diseño de la Unión Europea y ahí no pude menos que preocuparme un poco, porque son unos cuantos y, a diferencia del autor del libro, reconozco que su resolución requiere el concurso de otros países europeos, lo cual no está ni mucho menos garantizado.

Tras todo esto llegamos a un apartado de conclusiones en el que se nos presentan dos futuros alternativos para España. En uno de ellos el país está regido por un partido populista de corte chavista y es un infierno venezolano de la peor especie. Llegado a este punto yo pensaba que el libro, que iba bastante bien, la iba a cagar al seguir a continuación con la muy manida descripción del maravilloso Edén que nos espera si hacemos todo lo que el bienintencionado autor nos indica. Y en cierto modo el libro continua justo de esa manera que ya estaba viendo venir, pero es justo la más interesante porque, por única vez en todo el libro, el autor se moja y concreta las medidas que propone de forma vaga en todo el libro que antecede. Así, por ejemplo, lo de que los parados estén ocupados haciendo cursos se concreta en que reciben su prestación por desempleo a cambio de hacer los cursos y superar exámenes que controlan su esfuerzo.

Realmente, si queréis saber las propuestas de Luis Garicano - y por ende, las de Ciudadanos - podéis pasar del 95% de este libro y limitaros a leer la parte "La Dinamarca del Sur" que viene al final. Ya he dicho que el libro está bien escrito, pero la única parte en la cual se dan medidas concretas es en esta visión alternativa de nuestro futuro.

Y hasta aquí una reseña del libro en la que he intentado ser lo más objetivo posible y limitarme a exponer su contenido. Lo que sigue es mi opinión personal sobre el programa propuesto y algunas de las ideas en las que se basa. El que no esté interesado, que pase de leerlo.

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Los más avispados entre los que hayan leído lo de arriba habrán notado que no cuento nada acerca de la "primera parte" del libro. Esta, titulada "El mundo en el que vivimos" trata de hacer un perfil general de la economía a nivel mundial. Es en esta parte donde se puede hallar la siguiente afirmación, negro sobre blanco y en mayúsculas:

LOS RECURSOS FÍSICOS NO LIMITAN EL CRECIMIENTO

El autor tiene plena confianza en el ingenio humano y cómo en los últimos 200-300 años éste ha sido aplicado a elevar la condición física y espiritual de amplias capas de la sociedad. Cualquier escasez de un recurso supone un incremento de su precio en el mercado, que incentiva al ingenio humano a hallar soluciones y alternativas a dicha escasez. Por último, hoy en día el sector más puntero de la economía no consiste en la producción de ningún bien físico, sino en la generación de propiedad intelectual en la forma de contenidos o aplicaciones para ordenadores e internet. En la producción de estos servicios, nos dice Garicano, la inversión de recursos físicos es mínima y se reduce a los componentes de nuestro ordenador o tableta.

Cuando estudiaba Ciencias Económicas me contaron un chiste. Era un chiste que sólo podía ser comprendido a la primera por estudiantes de Económicas, y se me dio a entender que cada Facultad tenía su propia versión del mismo chiste, adaptada a la disciplina que en ella se impartía.

En la versión de Económicas, dos economistas se encuentran en una isla abandonada y desierta. Tienen una fuente de agua, y la isla les proporciona acomodo suficiente. Para alimentarse hasta que les llegue algún tipo de rescate disponen de una gran pila de comida enlatada. La putada es que no tienen abrelatas. Deciden reunirse a deliberar para solucionar este inconveniente. Tras muchas vueltas uno de ellos se levanta diciendo: "¡Ya tengo la solución!. Supóngase que tenemos un abrelatas..."

Los mayoría de los enunciados de los ejercicios de Económicas comenzaban enumerando los supuestos del problema en cuestión, siendo uno de los más frecuentes "supóngase un mercado con libre y completa transmisión de información...". La Economía estudia el reparto de los recursos y no su generación, que se da por sentada. Garicano es un economista, y únicamente tiene una vaga idea de como funcionan los procesos físicos que le ponen una tableta en la mano y la dotan de contenidos. Eso lo sé porque yo he estudiado lo mismo que este señor, y tengo muy poca idea de dichos procesos físicos, de cómo funcionan las cosas en realidad.

El mundo es algo muy complejo, y el mundo moderno, más. Intentar comprender su funcionamiento a fin de hallar las soluciones a nuestros problemas requiere una aproximación "multidisciplinar". Algo parecido a lo que hacía Jared Diamond en sus dos libros que he comentado en este blog. Jared Diamond es ornitólogo, pero sus explicaciones no se basan en la variedad y dispersión de especies de aves. En particular me he acordado sobre la teoría de Diamond acerca del progreso tecnológico, y como éste depende de más cosas que la ley de la oferta y la demanda. En los libros de Diamond se ve también claramente que la abundancia de recursos ha influido directamente en el bienestar material de las sociedades, y que el bienestar actual de Occidente tiene que ver mucho con el expolio de recursos de otras regiones del planeta.

Esto es importante, porque se trata de una de las premisas del libro de Garicano: una inversión suficiente en capital intelectual va a generar siempre crecimiento económico independientemente de los recursos.

El propio autor es consciente de que esta afirmación va un poco demasiado lejos, y por ello la frase de los recursos que he subrayado más arriba es seguida poco después por otra que dice "Pero hay razones para pensar que creceremos menos". Garicano se cubre en salud. Es perfectamente posible que en España se implanten todas las medidas que propone, y aún así sigamos siendo pobres.

Parte de esa cautela deriva no sólo del desconocimiento que el autor tiene acerca de los procesos físicos que contribuyen a nuestra riqueza material, también deriva del conocimiento que tiene acerca de la dependencia que nuestro país tiene de otros países. Ya he contado como el autor describe todas las cosas que hay que corregir en la Unión Europea. Leerlo no me ha llenado de optimismo. Más bien al contrario. Son muchas, tantas que explican porque no hay político en Europa que quiera meterse en ese berenjenal y prefiera seguir "pateando la bola" (kicking the can, que se dice en inglés) y esperar que la cosa se solucione por sí sola o que la resuelva otra en el futuro. De verdad, es muy preocupante. España está muy invertida en esto del euro, y su abandono o colapso supondría una debacle para nosotros, y de nuevo no importa que hubiéramos seguido las recomendaciones de Garicano.

La política es otro de los inconvenientes de las medidas que el libro propone. En su defensa diré que sobre el tema de Cataluña propone una reorganización de la financiación autonómica que implica, en cierto modo, hacer ciertas concesiones a los políticos catalanes, y que por eso mismo tiene posibilidades de éxito.

Pero su propuesta de mejorar la selección de élites en los partidos obligando por ley a llevar a cabo elecciones internas es, más que ingenua, reveladora de una visión exclusivamente económica del asunto. Cualquier politólogo te puede contar las mil y una maneras de saltarse o manipular unas elecciones internas.

Y es que en esto de la política yo prefiero seguir a Maquiavelo antes que a Garicano. Desde mi punto de vista, y creo que el de muchos de vosotros, para tener éxito en política hace falta tener algo de eso que llamamos "mala leche" o "mano izquierda". Es el arte de ser un cabrón mientras presumes de virtud. De incumplir la palabra dada, y que te alaben por ello.

El PSOE, el PP, y hasta Podemos tienen mala leche. Tienen un rostro muy duro a la hora de soltar bulos e historias imaginadas sobre sus contrincantes que saben que serán escuchados. Cada uno de esos partidos tiene una explicación para lo que sucede en nuestro entorno. Una historia basada apenas en la razón, pero que apela al corazón de grupos de población que son receptivos a una cierta forma de ver las cosas.

¿Qué tiene Ciudadanos?. Tiene gráficos, tablas, y un montón de buenas ideas. Con fallos y pegas, pero buenas ideas. Pero mucho me temo que eso no basta, que las discusiones políticas son poco razonadas, y poco razonables. No sé si Ciudadanos tiene una historia fácil de contar y equivocada con la que mantener a sus votantes fieles a través de todo el período de tiempo que sus medidas necesitan para surtir algún efecto beneficioso, si es que siquiera se les da oportunidad para ello.

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Todo hace parecer que en veinte días Ciudadanos cosechará un triunfo electoral que, por su aparente falta de ideología definitoria, le pondrá en situación de formar una coalición de gobierno con un partido. ¿Cuál?. Eso no importa. Lo que importa es el rendimiento que saquen de esa situación, porque no parece que vayan a tener otra oportunidad.

En este momento, 3 de los 4 partidos con mayores expectativas de voto en España están a favor de revisar la Constitución de 1978. El que se niega es el PP, y creo que se trata más que nada de un postureo de cara a sus votantes que desaparecerá en las negociaciones posteriores al 20 de diciembre.

El motivo oficial que hay para cambiar la Constitución es rediseñar la estructura autonómica para que las regiones que componen nuestro Estado sean sostenibles presupuestariamente y no se les ocurran políticas más o menos aventureras (como la de la independencia) como salida para situaciones económicas comprometidas. Coincido en que es algo a tratar, pero pienso también que hay que aprovechar la ocasión para corregir otros fallos de diseño en nuestro país. Si no se hace ahora, es dudoso que la constelación de partidos que va a dar lugar al acuerdo para modificar la Constitución de manera previsible en 2016 vaya a tener lugar de nuevo en cierto tiempo, y ello quiere decir que tendríamos que apechugar con las reformas que no hemos hecho durante muchos años.

¿Qué otras modificaciones pienso que hay que emprender?. A pesar de las pegas que he descrito más arriba, el catálogo de propuestas de Garicano y Ciudadanos es bastante razonable, pero en política rara vez consigues salirte con la tuya en toda la línea. Hay algunas cosas que tienes que dejar de lado. Hay que priorizar. Y de todas las propuestas de "El Dilema de España" la que considero más relevante es la que aparece en la parte final del libro. Específicamente pone "[...] dimisión inmediata de todos los nombramientos políticos en órganos que debían ser técnicos [...]".

De todas las medidas propuestas por Ciudadanos, la que yo me quedaría sería precisamente la de desterrar los nombramientos políticos de puestos técnicos. No va a bastar con que Ciudadanos imponga nombramientos técnicos como parte de un acuerdo de coalición para formar gobierno. Si dentro de cuatro años o menos se convocan unas nuevas elecciones y Ciudadanos queda fuera de cualquier coalición, sus nombramientos se irán por la puerta y volveremos al enchufismo y a la ineptitud de siempre.

Hace falta que los nombramientos técnicos para una serie de cargos, sin poder para partido político alguno, aparezca específicado en la reforma de la Constitución. No tiene sentido que la dirección de los medios de comunicación público sea designada ni por un partido ni por un comité de los mismos. Lo mismo rige para el Banco de España, cuyo actual presidente está siendo contradicho ahora por sus propios inspectores a cuenta del fiasco de Bankia. En el caso del Consejo General del Poder Judicial ni siquiera estaba previsto que sus puestos tuvieran designación por los partidos políticos. Sucedió así simplemente porque en los 80 el PSOE comenzó a hacer una interpretación de la Constitución en ese sentido, y desde entonces ningún partido gobernante ha querido deshacerse de su juguete. Estos son tan sólo unos pocos ejemplos, pero hay muchos más.

No va a dar trabajo a los millones de parados, ni solventará las deficiencias de la Unión Europea. Tampoco es una tarea fácil ni sencilla. Es preciso determinar cuidadosamente criterios de ascenso y establecer una especie de Cursus honorum que deje fuera de los puestos realmente importantes y decisivos a los inútiles cuya única vocación es hacer amigos. Porque por ahora, realmente, el mayor problema de España no es que tenga malos gobernantes, es que cualquier gobernante que tenga puede acabar haciendo prácticamente lo que le venga en gana, y eso siempre va a acabar echando a perder hasta el más capacitado de los líderes.

¡Ah!. Y los economistas del chiste acabaron muriéndose de inanición.

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