jueves, 9 de mayo de 2013

CAFE 2013

Como ya había anunciado hace tiempo, del 1 al 3 de mayo he estado participando en el Campeonato Abierto de Friedrich de España, mejor conocido por su acrónimo: CAFE.

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La participación no ha sido excesivamente numerosa en esta primera edición del campeonato. Tan sólo 7 jugadores, más Ringard como organizador y jugando también para reunir dos mesas completas de cuatro jugadores cada una. Sin embargo, nos ha sido posible animar al diseñador del juego Richard Sivel para que se viniera desde Alemania y participase como uno más en el torneo. Baste eso como prueba de lo serio que vamos en cuanto a la organización.

Así que en la mañana del 1 de mayo nos reunimos los participantes para disfrutar de una primera tanda de 2 partidas. Tras un sorteo de puestos, me tocó comenzar a jugar mi primera partida como ruso. En el lado prusiano Will. Richard asumía el mando de Francia. No recuerdo bien quien jugaba con Austria. 

Por cosas de la baraja, no me llegó un sólo trébol hasta la 7ª ronda. Y entonces era sólo una carta (de valor 10). La cosa no mejoró después. En esa situación Will lo tenía fácil para contener al ruso plantándose en medio de un espacio de tréboles, dónde yo no hubiera podido asaltarlo. Durante un buen rato me tuvo contenido, pero no pareció darse cuenta de la suerte que tenía, y en las fotos que tengo de la partida he visto como abandonaba el sector de tréboles, e incluso me ofrecía batalla a sus tréboles desde mis corazones, que acepté encantado.
Partida 1. Prusia resiste en Silesia y Sajonia, pero Francia acaba de conseguir una victoria en el sur de Hannover y podrá concentrar 2 figuras en Magdeburgo. En el lado ruso, Prusia se ha retirado de tréboles salvo en Prusia Oriental, dónde tiene lugar una batalla contra la mano de corazones rusa.
A consecuencia de algunos errores, la resistencia de Prusia se acercaba rápidamente al colapso general. Lo único que lamento es que ese declive no se produjera tan rápido en mi frente. En parte fue culpa mía, por no presionar más pronto. El haber gastado corazones para vaciar los tréboles prusianos también contribuyo a ralentizar la ofensiva final de Rusia. En la última ronda - la 10ª, si mal no recuerdo - logré eliminar la última resistencia prusiana. Sin embargo, en ese mismo momento Sivel entraba a saco en Magdeburgo, su último objetivo, y se hacía con la victoria. Me quede con 8 puntos.

Mi segunda partida comenzó a las 4 de la tarde. Yo jugaba como Austria- Imperio. Rf tomaba el control de Rusia y Suecia. No recuerdo quién jugaba en el lado de Francia. Pero si recuerdo que los tres teníamos a JM como contrincante prusiano.

JM tuvo la mala suerte de sacar una carta de reducción de subsidios en el turno 7, y creo que incluso otra más antes de acabar la partida. Sin embargo, no considero que se le pueda echar la culpa de su derrota a los eventos. Frente a Austria adoptó una estrategia original, al menos para mí. En las fotos que tengo aparece cediendo las zonas de diamantes incluida Sajonia, y haciéndose fuerte en tréboles. La cosa le salía bien porque yo no tenía muchas cartas de ese palo y el ruso, a juzgar por la distancia que mantenía alrededor de ese sector en su frente, tampoco.

El problema con esa estrategia es que el ejército imperial podía avanzar tranquilamente y conquistar sus objetivos en diamantes con toda calma. Poco a poco, y hacía el turno 10, el enano amarillo se encontraba a tan sólo 2 objetivos (en el sector de corazones) y un único movimiento para ganar la partida.

Y en ese momento decidí aflojar la presión y aliviar la amenaza de victoria amarilla.

¿Por qué?.

Rusia había jugado hasta entonces de manera tímida y algo lenta. JM aparentemente se envalentono lo suficiente como para cometer su gran error: abandonar el sector de tréboles donde cubría hasta 5 objetivos y hacer una ofensiva sobre el sector de picas directamente al este en territorio polaco. Ganó alguna batalla allí pero mientras Rf conquistaba sin oposición los objetivos que JM había dejado desprotegidos en tréboles, se acabó metiendo en un sector de corazones al alcance del ruso justo después de luchar alguna batalla contra mí en ese sector. No que decir tiene, Rf se le tiró encima para quitarle las últimas cartas de corazón que le quedaban, en una batalla bastante desventajosa.
Partida 2. Prusia lucha contra Rusia, el Imperio, y Austria en corazones. Ni que decir tiene que las cartas de este palo volaron de su mano como hojas llevadas por el viento. ¡Y eso que el francés aún no ha entrado todavía en el sector de Magdeburgo!.
De nuevo me encontraba en una situación en la que la defensa prusiana caía en todos los frentes y se mantenía en el mío. A pesar de aflojar la presión con el imperio, apreté más con Austria y al final de la partida (turno 13) me quedaba tan sólo un único objetivo primario (Liegnitz) y algunos secundarios. Mi ayuda al aliviar la presión sobre Prusia le hubiera permitido a JM aguantar un turno más, que a mi me hubiera permitido ganar la partida, pero cometió un error final al no aprovechar una oportunidad de ganar la batalla final contra Rf atacándole a la vez desde picas y corazones, y la victoria final fue para el ruso.

Mis esfuerzos de la tarde eran recompensados por unos miserables 8,75 puntos. Lo que hacía un total para el día de 16,75 que no me dejaba en buena posición para llegar a la final. Merced a la fragilidad de los jugadores prusianos, las partidas de la primera jornada fueron breves, y pudimos finalizarlas dentro del horario de apertura del Polideportivo de Galapagar.

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A añadir a mis dificultades estaba el hecho de que al día siguiente me tocaba comenzar la mañana con Prusia: el bando que más exige en el juego. También es el que más compensa una vez se aprende a jugar. Ya durante el desayuno contaba con que al menos uno de mis contrincantes no pusiera todo su empeño en la ofensiva, y ello me permitiera lograr una victoria  o sobrevivir más de 20 turnos.

Al final tuve suerte. Mucha suerte. Por un lado, el devenir de las cartas del destino dictó una partida breve de tan sólo 17 turnos, que habíamos finalizado creo que antes de la 1 de la tarde. También tuve mucha suerte en el reparto de cartas. ¡Es la primera partida en la que llego a tener las 8 reservas!. 7 en la mano prusiana y 1 en la de Hannover.

Al comienzo de la partida Austria - llevada por C_M - se mostró tímida telegrafiandome escasez de diamantes en su mano, al tiempo que yo tenía una buena cantidad en la mía. Me plante a la defensiva en los sectores de diamantes de Silesia y Sajonia, y fui cediendo objetivos uno a uno, rehuyendo combates serios. Llegado un punto (tal vez en torno a los turnos 8 a 10) C_M tenía suficientes diamantes como para empezar a presionar con confianza. Concentró 24 ejércitos en Silesia que me fueron una sangría, pero ello le supuso dedicar tan sólo 1 ejército más débil a Sajonia. Al final de la partida me aferraba a mis objetivos en Silesia con las uñas, pero en Sajonia Federico el Grande se defendía en solitario con retiradas automáticas de menos un punto.

Francia era liderada por Ringard. Tiene un nutrido repertorio de trucos, pero me fue posible desde bastante pronto organizarle una Defensa en Triángulo, aunque por un punto no destruye el ejército hannoveriano sur de dicha estrategia. Llegado un punto se hartó y envió a 2 generales a Magdeburgo, dónde yo le estaba resistiendo con retiradas automáticas de -1. Ello me permitió levantarle Diepholz (objetivo noroccidental, en tréboles, de Francia), y ganar así unos 2-3 turnos que bastaron para que llegase el evento de rendición francés.

Tras ello, Ringard asumió el mando de un ejército imperial llevado sin mucho impulso por C_M, y lo movió de manera que, para el final de la partida, era mi única amenaza seria en Sajonia.

Pero quien más apuros me supuso fue Will con los rusos. Yo había adoptado una defensa clásica por la cual el prusiano gastaba sus diamantes con Austria, sus corazones con Francia, y los tréboles con Rusia. Así, me mantuve con el general nº7 en la zona de Kammin evitando en la medida de lo posible ofrecer un combate a través de otro sector. Me fue bien durante bastante rato. Aprovechaba cualquier oportunidad para atacar a Will en tréboles y propinarle un recordatorio de quien era el jefe hasta que empece a notar:

a) mi mano de tréboles no crecía como yo quisiera.
b) los rusos se envalentonaban turno a turno.

Conclusión: era Will quien empezaba a robar esos tréboles, y no yo. Me fui conformando con retiradas de 1 espacio hasta que ya me sentí acorralado y no pude aguantar más. Para asombro de mis adversarios jugué 3 reservas a 10 puntos para quitar todos los tréboles de la mano de Will y propinarle una retirada con pérdidas. Y después jugué otras 3 reservas en un contraataque en tréboles para cerciorarme de que no volvía a tener tréboles en su mano.

Partida 3. Situación al final. Prusia se mantiene por los pelos en Silesia, y es amenazada en Sajonia únicamente por el ejército imperial. Desde el oeste, se aproxima el general 1 de Hannover y el 6 de Prusia a prestar apoyo. En el centro del sector de tréboles el general prusiano 7 mantiene al ruso a raya.


Los 6 puntos que Will se llevó por esta partida no hacen justicia a las dificultades que me planteo.

Entretanto, Richard Sivel jugaba su propia partida como Prusia, que tuvimos que interrumpir por la comida y proseguir por la tarde. Duró más de 20 turnos, y a pesar de algún tropiezo inicial, a mí me pareció que trazaba círculos alrededor de sus contrincantes.

Por la tarde, y con algo de retraso porque tuvimos que esperar a concluir la partida de Sivel, me tocaba jugar como Francia. Al otro lado de la mesa, con Rusia, estaría el propio Sivel. Ringard cogía el mando de Austria. Rf, que había jugado con Austria por la mañana en la partida de Sivel, tuvo que enfrentarse ahora además al reto de la partida llevando Prusia.

Posiblemente, el estrés fuera algo excesivo para él. Lo cierto es que cometió varios errores que llevaron su partida a un pronto final y a un colapso general. Ganó Austria. Al final yo tenía 9 objetivos de 10 y me llevaba con ello 9 puntos muy necesarios para clasificarme en la final. Aún así estuve parado durante un rato bastante largo. Hannover se instaló en medio del sector de picas y no llegué a desplazarlo de allí hasta bastante entrado en la partida. Para entonces Rf también había enviado algún general prusiano a combatir contra Francia, lo cual creo que fue un derroche en un momento en el que estaba experimentando dificultades en otros frentes.

Contra Rusia Rf usó su defensa de Prusia Fuerte con 6 puntos en el general 8 y defensa a veces en corazones, a veces en picas. Tuvo a Sivel contenido allí hasta el final, pero a costa de ceder toda el área en torno a Berlin, de manera que jamás en mi vida he visto al ruso campar más a sus anchas que en esta partida. Y creo que el propio Sivel me dijo que él tampoco había visto todo así. Esto le permitió defenderse en tréboles frente a Austria, desde el extremo suroriental de Silesia. No era mal plan, pero Rf por un lado cedió terreno al austríaco demasiado pronto, con lo que Ringard comenzó a atacarle en tréboles desde muy pronto. Por otro lado, Rf acabó aceptando una absurda batalla en tréboles ante el ruso en el extremo noroccidental del Reino de Prusia, desde dónde no estaba defendiendo ninguna bandera. Ello agotó las cartas que le quedaban para combatir al austríaco.

Es una pena, porque las cartas del destino revelaban que Rf tan sólo hubiera tenido que aguantar 17 turnos para proclamarse victorioso. Al final sólo hizo 13 ó 14 turnos. Otra cosa llamativa fue que - por vez primera - contemplamos una formación táctica a la que el prusiano recurrió para proteger su tren de suministro en Sajonia, y que veríamos de nuevo en la final.


En la imagen se ve como el tren de suministros prusiano está totalmente protegido, aunque con un punto débil, mediante dos ejércitos prusiano.

En la otra mesa era ahora el turno de C_M como prusiano haciendo virguerías contra los aliados. La partida duró 23 turnos y a pesar de que me contaron que C_M sufrió una derrota severa al inicio, por lo que yo vi el resto de jugadores no parecieron tener una sóla posibilidad contra él.

Debido a los retrasos, esta partida acabo a eso de las 10 de la noche. Eso hizo que la despedida fuera algo apresurada, pero nos dio tiempo a repartir títulos de participación, un regalito al último clasificado - Will - y hacernos un par de fotos todos juntos.

***
Para la final los contendientes eramos Richard Sivel como Prusia, C_M como Austria, yo mismo como Rusia, y Rf como Francia.
Salvo que las notas de Ringard me corrijan, la partida duró 23 turnos. La comenzamos a eso de las 9,30 de la mañana del 3 de mayo, y la terminamos a las 16,00h de ese mismo día, sin hacer pausa para comer. Francia abandono la guerra en el turno 12, y Rusia en el turno 15. Salio una reducción de subsidios en el turno 10 u 11, y creo que otra en el 18 ó 19.
Comence con mi despliegue habitual, 2 generales rusos a Prusia Oriental y otros 2 a Kammin. Estos últimos con 11 puntos de fuerza. Mi primera sorpresa fue encontrarme con un ejército prusiano de 6 puntos en Prusia Oriental, que pronto se replegó hacía la zona de picas de la esquina, para que mis ejércitos tardasen más tiempo en volver por el mismo camino. En pocas rondas, y con un error de Sivel, logré acorralarlo y destruirlo.
Entretanto el ejército sueco estaba bailando de lo lindo, llegando a entrar en Berlin. Incluso pensé en meterlo en Sajonia a la caza y captura del tren de suministros prusiano que allí se encontraba, pero el propio tren sueco se encontraba en peligro, así que opte por devolver al general sueco a la zona de Kammin, sobre todo porque tenía en su mano un 12 y un 13 de tréboles que iban a causar sensación en ese sector. Estos movimientos causaron dolores de cabeza al prusiano, y he de reconocer que la primera carta que robe con Suecia fue una reserva, y me ayudó a mostrarme bastante valiente.
La situación en otros frentes se encontraba un poco fuera de lo normal en nuestro círculo, pues Richard jugaba con estrategias un tanto diferentes de las que estamos acostumbrados. Por ejemplo, desplazó al general hannoveriano 1 hacía Sajonia. Si echáis un vistazo al mapa, podréis ver que ese desplazamiento puede llevarse a cabo en 4-5 turnos, lo que es muy rápido. Yo, normalmente, no me atrevería a hacer esto, pues permite al francés concentrar 16 tropas contra Magdeburgo. Pero para cuando Rf llegó a la zona de corazones, lo hizo con un sólo ejército, y tardo un poco en hacerlo, No lo recuerdo bien, pero es posible que 2 ejércitos prusianos le amenazaran en picas, o algo así. El otro ejército hannoveriano permaneció en el sur haciendo retiradas automáticas de -1. Rf no tenía muchas cartas de corazones, y perdió la batalla en su único intento en Magdeburgo.
Austria comenzó - desde mi punto de vista - un poco tímida, pero se envalentono cuando los generales prusianos de Silesia se replegaron a Polonia, primero para defender banderas desde allí, y luego para atravesar Polonia para enfrentarse al ruso. Con Silesia conquistada sin lucha, atacó varias veces en Sajonia, pero se topo con superioridad prusiana en diamantes, y con el hannoveriano dando por el culo.
Para cuando el sueco llegó al sector de tréboles y atacó, yo no tenía esperanza de lograr nada porque el general prusiano de allí tenía 3 tropas y podía retirarse un espacio, pero Sivel acepto la lucha, y con mis 25 puntos de tréboles liquide al último ejército prusiano que ofrecía resistencia a los rusos...
..., por desgracia, los dos generales prusianos (con tren de suministros) que subían por Polonia me empezaron a causar problemas. Uno se dedicó a cazar un tren de suministros ruso y eso me retraso en Kammin, y el otro se metió en Prusia Oriental - en tréboles - para proteger un objetivo que todavía no había conquistado. A mi no me llegaron los tréboles, y a Sivel sí. Tarde un tiempo en eliminar el tren de suministros y uno de los generales, y para entonces, otra figura prusiana cubría Kammin en tréboles.
Tras algo de maniobra, y una visita de una pieza austríaca al sector de corazones que hay al este de Berlin, Sivel cometió un error al meter su pieza de Kammin en una frontera tréboles-corazones. En seguida comencé una batalla de mis corazones contra sus tréboles, jugando 2 reservas a 0 para obligarle a jugar más cartas. Al final conseguí retirarle lo suficiente, y matar a su general en Prusia Oriental. Me quedaba un único espacio sin defensa y a mi alcance para lograr la victoria. Y entonces... va la zarina, y se muere.
Podéis reíros.
En el resto de la partida Prusia se concentro en la defensa de Sajonia en diamantes, llegando a montar una formación muy curiosa, en la que dos ejércitos protegían a un tren de suministros entre los dos. El ejército de Hannover se sacrificó en una batalla contra Austria, gastando ambos muchos diamantes. El ejército imperial pululaba por allí, pero le acabaron metiendo una buena hostia. Yo hice un intento de ganar con el sueco, pero hice algo mal, o es que tampoco tenía posibilidades. Tan sólo puedo decir en mi defensa que tuve ocupadas 2 piezas prusianas. 

Es también importante resaltar las dificultades que C_M causó al prusiano en el sector de picas de Berlin. Supongo que para compensar su propia debilidad en diamantes. Lo cierto es que campaba allí a sus anchas como si aquello fuera el mismísimo Prater. Llegó incluso a amenazar en dos ocasiones con apoyar seriamente al ruso en el sector de tréboles.

Al final de la partida estábamos todos, como podéis suponer, agotados por los 2 días y medio de esfuerzo y por no haber comido nada desde el desayuno. Fue toda una paliza, pero el conjunto del torneo, y en especial la partida final fueron muy emocionantes e instructivos.

Me alegro mucho por Sivel, que después de más de 200 partidas y 26 años con el juego es el primer campeonato que gana. Os puedo asegurar que no nos dejamos ganar, dimos todo lo que pudimos de nosotros, pero ya desde que confirmo su presencia sabía que era el jugador más fuerte del grupo, y mi favorito para alzarse con la victoria.

Así fue como ese 3 de mayo, con algunas prisas por el hambre y el cansancio, se le otorgó su trofeo al campeón, nuestros certificados a los demás finalistas, nos hicimos unas fotos. Y nos despedimos asegurándonos repetir el CAFE el año que viene.

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