jueves, 28 de julio de 2011

Ecuador del Verano 2011 (II)

El fin de semana central de este verano continuó el sábado 23 de julio con una partida de Machiavelli. Es la segunda que organizamos, y me tengo propuesto montar una cada verano. El buen tiempo y la disponibilidad de casa con jardín permiten hacer una partida de esas en las que se cambia un poco la rutina de estar sentados durante horas junto a una mesa.

Con la experiencia de la partida de hace dos años intenté organizar esta de la manera más óptima posible, pero no salió todo como pensaba. En la primera partida contaba con el complemento entero de 8 jugadores, para esta sólo eramos 6. Ello me obligó a tomar decisiones acerca del escenario que ibamos a jugar y las condiciones de victoria. Para una partida de 7-8 jugadores me era posible contar con un escenario estándar y condiciones de victoria "fáciles" de 12 ciudades y control sobre un país. Con 6 jugadores el mapa se quedaba algo grande, y opté por emplear el escenario "Struggle for Dominance, Part I" que comienza en 1499. En este escenario Austria y Francia tienen 7 ciudades al inicio, y dejar las condiciones de victoria en 12 ciudades nada más es ponerles las cosas demasiado fáciles. Para que las cosas estuvieran más igualadas mantuvé las condiciones estándar de 15 ciudades y control de 2 países. Temía que la partida se alargase sobre todo por la necesidad de controlar 2 países. Y efecticamente, sucedió así.

La alternativa era postergar la partida al fin de semana siguiente y esperar que hubiera más jugadores. Pero uno nunca sabe cuantos jugadores llegará a tener el siguiente fin de semana, y preferí seguir adelante con la condenada partida.

Inicialmente tenía intención de comenzar relativamente temprano, a las 4-5 de la tarde, pero la disponibilidad de todos los jugadores obligó a retrasar el inicio a las 6. Yo, Ringard, Chris y Ulliam repetíamos del día anterior. Se nos unían JJ y Fredo. Todos los demás ya habían jugado alguna vez, ya fuera en vivo o por internet. En el reparto de países me tocó la vulnerable Florencia. Chris se convirtió en el Papa. A Ringard le cayó en suerte Venecia. Fredo representaba a los turcos, mientras que Ulliam y JJ se quedaron con las 2 grandes potencias del tablero: Francia y Austria, respecticamente.

Al inicio del escenario Francia controla Napoles, Genova, y Milan como grandes fuentes de ingresos. Su inconveniente es que sólo tiene 2 ciudades natales (Marsella y Aviñón) lo que la hace vulnerable a la eliminación, y limita la expansión de sus fuerzas armadas. Austria, en cambio, tiene sus espacios natales expandidos no sólo a Suiza, sino también a Cerdeña y Sicilia, con lo que puede llegar a construir hasta 7 unidades nuevas en un año y es bastante díficil de conquistar. Florencia, Venecia, los turcos y el Papado tienen la disposición estándar en este escenario.

Esta vez decidimos prescindir de los préstamos que complicaban el juego y alargaban los turnos sin aportar gran cosa. Estrenamos tablillas sujetapapeles y fichas de poker como dinero, y estas dos novedades fueron un gran éxito. Las negociaciones se fijaron en 10 minutos por turno, más 5 minutos para escribir ordenes. A Ulliam le pareció poco porque tenía muchas unidades en muchos sitios y muchos frentes abiertos. A Chris le pareció poco porque era nuevo en el juego y no se enteraba. Disponíamos de toda la planta de una casa, incluido jardín y cuarto de baño, y en la calurosa tarde y noche dimos cuenta de varios litros de bebidas refrescantes y aperitivos. La cena la montamos a base de 3 pizzas.

En las primeras rondas de negociación Austria y Francia, los dos grandes del mapa, cerraron un acuerdo de no agresión mutua que practicamente duró toda la partida. Francia utilizó este acuerdo para intentar ganar el juego, y casi lo consiguió. Austria, en cambio, se quedo más o menos como estaba durante casi toda la partida. JJ es un jugador poco agresivo que deja pasar por delante oportunidades que son patentes para el resto. Es como si se contentase con estar allí. En el sur, el sultán Fredo cercaba Sicilia con 3 flotas frente a 2 pero igualmente dejaba escapar una oportunidad 100% segura de destruir las bases austriacas en el mar y dominar el area. Aparentemente habían llegado a otro acuerdo, que no obstante JJ rompió atacando Durazzo cuando le persuadimos de que era posible destruir al turco con sólo 2 movimientos. Desde entonces la zona sur del mapa - mayormente marítima - vió algo de acción y guerra de maniobras entre turcos y austríacos, pero eso ya tuvó lugar tarde en la partida.

En el norte Venecia se alzó desafiante ante la alianza austro-francesa. Milan había sido cedido a Austria, pero Ringard consiguió arrebatarsela por un tiempo, aunque luego la volvió a perder. Mientras que Austria permanecía en su esquina sin avanzar sobre un veneciano muy inferior en número y que estaba siendo atacado simultaneamente por Francia, Ulliam hacía avanzar a las fuerzas terrestres galas por el pasillo de provincias que hay entre Austria y Genova. 2 ó 3 hambrunas sobre Marsella a mitad de la partida le impidieron construir flotas en momentos decisivos, pero comenzó dominando Ligurian Sea y Tyrrenian Sea. Hacía la mitad de la partida, empezó a transportar ejércitos por LS hacía mí país de Florencia.

Comence la partida con la necesidad de apaciguar al Papa, y creía haberlo conseguido hasta que se leyeron las ordenes para el primer otoño y perdí Florencia por mi exceso de confianza. A base de insistir y señalar en la dirección de Nápoles conseguí que su Santidad Chris me devolviera mi capital. Si hubiera proseguido con su ataque muy probablemente me hubiera machacado bastante rápido.

La paz que logré me fué de poco consuelo. Por tierra mis posesiones, que se extendieron a Piombino y Siena, estaban rodeadas de territorios y numerosos ejércitos papales. Por mar las 2 flotas de Ulliam bloqueaban mi salida. En un momento tenía ejércitos papales por todos los lados. Si Chris me hubiera atacado en ese momento, me hubiera crujido con rápidez. Lo hizó un turno más tarde, y tuvó éxito, pero la gran oportunidad había pasado.

A partir de ahí quedé hecho un sandwich entre los franceses por el norte y los papales por el sur. Perdía provincias natales una por una y mi situación se volvía desesperada. Opté por la opción del ataque. Le quité Bologna a Chris y, tras juntar 12 ducados en un buen año, le arrebaté Roma mediante soborno. Sin embargo, la presión franco-papal no cedía.

Entonces se presentó por allí Rufo, un viejo conocido con el que he compartido bastantes horas de wargames y que estaba bastante bien familiarizado con el juego. Chris, que estaba algo cansado tras haber estado trabajando toda la noche del viernes al sábado, cedió el control del Papado a Rufo y este ascendió como nuevo Papa.

Cambiar a un jugador novato y agresivo por otro experimentado y agresivo no mejoraba en mucho mi situación. Las primeras ordenes del nuevo Papa confirmaron mi pesimismo. Las siguientes ordenes, las de otoño de 1502 creo, fueron igualmente hostiles hacía mí. Pero a esas alturas Rufo había reconocido que el principal beneficiado de mi exterminio era Francia, y estabamos comenzando a acordar una tregua e incluso una alianza. Pero no hubo tiempo para ello. Al forzar la retirada de una de mis unidades metí ésta en Perugia, que resultaba ser la última ciudad que controlaba el Papa (los turcos le habían levantado Ancona ese mismo turno), y con ello Rufo resulto eliminado al instante.

Rufo había estado haciendo unos buenos movimientos, y la situación en la que tomo la partida no era mala. Pero se centró demasiado en la ofensiva - yo también estaba a una ciudad de ser eliminado - y no era lo mismo llegar a mitad de partida que estar desde el comienzo para entender la situación general.

Inmediatamente después, en la primavera de 1503 si la memoria no me engaña, llegó el momento álgido de la partida. El centro se encontraba totalmente vacío tras la desaparición del Papado. Sin embargo, yo había quedado tan debilitado por el conflicto que iba a tardar un año entero (3 turnos) en recuperarme. Aunque mis perspectivas pareciesen buenas, la única ciudad natal propia que controlaba todavía era Florencia, y estaba bastante rodeado de ejércitos y flotas francesas.

Mirando el mapa ese turno, nos dimos cuenta de que Francia estaba a tan sólo un soborno de liquidarme, conquistarme, y ganar la partida. Y entonces llegamos a la lectura de las ordenes y la resolución del turno.

Primero se leyeron las de Ulliam. El soborno correspondiente se había producido, y con otras ordenes que había dado, Francia ganaba la partida. Después se leyeron mis ordenes. Incluían un contrasoborno, pero a la hora de poner las fichas de poker sobre la mesa sólo tenía 2 de 3 necesarias. Estaba pendiente de la caridad de otro, pero seguía estando eliminado. Las últimas ordenes en leerse fueron las de Venecia. Ringard no sólo me proveyo del ducado necesario para el contrasoborno y para seguir vivo, sino que compro el ejército francés en Bologna e inició así una contraofensiva que al final de la partida le llevaría hasta Genova.

A partir de ahí, creo que la partida languideció. Habían pasado las 12 de la medianoche y tras haberse esfumado la oportunidad de Francia, aunque no por culpa de su líder, nadie era lo suficientemente fuerte por si sólo como para dar conclusión rápida a la partida. De esta fase final se puede decir que era Ringard quién poco a poco iba ganando la ventaja, ante la pasividad austríaca. A las 2 y media de la noche decidimos dar por concluido el juego. Tras 8 horas de intensa partida estabamos todos agotados, y algunos tenían que conducir hacía sus casas.

A pesar de quedar inconclusa la partida fue una experiencia intensa y enriquecedora. En lo que a estrategias se refiere, la lección más importante era que no hay que dejar escapar las oportunidades. También se vieron dos estrategias diferentes en la partida. Todo el mundo, menos Austria, habia recibido algo de dinero inicial. Algunos, como su Santidad Chris y el Sultán Fredo, utilizar ese dinero para construir muchas fuerzas. Es lo que yo llamo "el chute de adrenalina". Gozaron de una superioridad numérica bastante notable durante un año, pero pasado ese tiempo no pudieron mantener el esfuerzo militar al no haber aprovechado la ventaja para hacer conquistas militares que lo consolidasen.

Otros, como yo, Ringard y Ulliam, preferimos generar ahorros y utilizarlos en estocadas tácticas y decisivas con sobornos puntuales pero bien dirigidos. Creo que está última estrategia prevaleció al final sobre la del chute. En mi caso, mi soborno sobre Roma fue capital en el camino para librarme de la amenaza papal.

También he reflexionado sobre el tiempo que consumimos en la partida. Desde primavera de 1499 hasta otoño de 1504, hicimos un total de 15 turnos en 8 horas. Sin contar con las fases de mantenimiento de primavera, que eran bastante más cortas, cada turno consumía un total de aproximadamente 30 minutos entre negociación (10 minutos), escribir ordenes (5 minutos), y resolución (que supongo serían los 15 minutos restantes). Cuando estaba montando la partida me imaginaba que el flujo del turno podría ser más rápido y podríamos llegar a hacer 3 turnos en una hora (20 minutos por turno).

Conforme avanzaba la partida la resolución de los turnos se fué haciendo más y más eficiente a medida que los jugadores aprendían a escribir bien sus órdenes. Los turnos que jugamos desde las 12 de la noche hasta las 2:30 fueron bastante más rápidos y eficientes que los primeros debido a:
- Habíamos eliminado a un jugador.
- Los jugadores habían aprendido por fin a escribir y leer bien las ordenes.
- Los jugadores estaban cansados y querían terminar pronto.

Por otra parte, las razones que para mí explican el elevado consumo de tiempo por turno son:
- Los materiales. Teníamos cuantioso material de escritura. La localización era difícilmente mejorable. Pero tuvimos problemas con las fichas de control - sobre todo las de Francia, que se había extendido mucho - y con el diseño del mapa. Aunque en la imagén de pantalla se vea de puta madre, en la realidad tiene tonos algo oscuros que dificultan seguir el contorno de algunas provincias. Es una pena. Jugamos con la 2º edición, cuyo mapa esta mejor diseñado que el de la 1ª en la colocación de las provincias, pero en el mapa de la primera las fronteras se ven mucho mejor, aunque también la hayan cagado con los límites de un par de mares. No sólo es eso. Ulliam no tenía dinero para reforzar su soborno contra mí en el momento decisivo porque sin darse cuenta pagó el mantenimiento de una fichita de 0,5 cm2 asediada en Tunez y que no le servía para nada.



- Escasa adaptación al medio. Me toca hacer un poco de autobombo. Todos los participantes menos Chris y Fredo han probado este juego a través de la página http://www.machplay.net/ que un amigo y yo hemos montado para jugar a este juego por internet. En el ambiente de esta página uno dispone de tiempo para meditar sus jugadas más tranquilamente y los turnos de 10 minutos parecen frenéticos en comparación. En una serie de decisiones de diseño bastante acertadas cuyo mérito corresponde a mi amigo P.R.Tanen los mapas en esa página recogen muy bien en colores que provincias controla cada uno, y facilita y automatiza el seguimiento de las unidades. Cuando a Ulliam le faltaba tiempo para escribir ordenes a sus +7 unidades y cuando estuvo a punto de ganar pero no lo consiguió, no se debió a ninguna incapacidad por su parte. Ella estaba acostumbrada a una página que te ahorra buena parte del trabajo administrativo y te deja libertad para las decisiones.

- ¿Es Machiavelli un juego demasiado complejo?. En mi cálculo excesivamente optimista acerca de la duración de un turno, la resolución del mismo se recortaba a 5 minutos. También contaba con incluir los 5 minutos de escribir ordenes en los 10 de negociación, pero ha sido la fase de resolución la que ha hecho saltar mis estimaciones. Tanto una cosa como la otra sospecho que pueden acharcarse a que Machiavelli es un juego más complejo que su antesor Diplomacia. Cuenta con un tipo de unidad extra (la guarnición), un tipo de espacio extra (la ciudad amurallada), y dos o tres ordenes nuevas (conversión, asedio) relacionadas con esa unidad y espacio que complican la cosa, y eso sin hablar de la pasta, y la decena larga de ordenes de soborno diferentes y sus posibles combinaciones. Ello complica las negociaciones entre los jugadores, les obliga a apurar el tiempo para escribir sus ordenes, y creo que por necesidad prolonga el tiempo de resolución del turno.

Esto último me ha hecho reflexionar. Hace ya más de 10 años que comencé dirigiendo mi primera partida con este sistema. Era con Colonial Diplomacy y jugabamos por correo electrónico. He organizado varias partidas por internet y en vivo desde entonces, y la principal razón que he hallado para explicar mi cambio de Diplomacy por Machiavelli es que con el primero necesito 7 jugadores, ni más ni menos. Machiavelli tiene la ventaja de que admite un número de jugadores más variable sin perder equilibrio de juego, pero tras esta partida me han entrado dudas de si todo la complicación adicional - las guarniciones, las ciudades, los sobornos, etc. - son compensados por un incremento proporcional de la satisfacción en el juego.

He desempolvado mi ejemplar de CD y he recordado aquellas primeras partidas con añoranza. Como tantas otras veces, es posible que la elegancia esté en la simpleza. La única forma de resolver mis dudas es montar una partida en vivo de este juego y ver si mis sospechas se confirman. Tal vez el año que viene, en semana santa, o en verano. Disponiendo de la citada página web, no voy a echar en falta Machiavelli. También se puede jugar online al Diplomacy y al CD. Pero se trata de comprobar cual de las dos opciones - Diplomacia o Machiavelli - es la más óptima para las partidas en vivo. Y es que al final puede que no importe tanto el juego en sí como la experiencia de jugarlo.

No quiero terminar este post sin antes felicitar a Ulliam por su participación en está partida y en la anterior de Civilization. Lo dió todo, se quejó lo justo, y para mí debió ganar - y ganó - está última partida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada