sábado, 11 de diciembre de 2010

El mejor momento de Jose María Aznar

Hablando sobre alguna de las opiniones vertidas por mí en este blog, C_M me comentaba acerca de una teoría por la cual la gente "de izquierdas " tenía más activa una parte del cerebro (o algo así).

No estoy yo por la labor de realizarme un encefalograma para determinar hacia que lado del supuesto espectro político puedo estar derivando. No es que reniegue de los avances de la neurología. Lo que sucede es que no termino de creerme la clasificación de "izquierdas y derechas".

No es culpa mía. Contemplo las noticias y, no se como lo consiguen, pero en España siempre acaba sucediendo que los supuestos "izquierdas" - el PSOE - acaban tomando las medidas que normalmente tomaría la derecha: guerra sucia contra el terrorismo, privatizaciones de empresas públicas (se iniciaron en la época de González), recorte de beneficios sociales, liberalización del despido, y ahora, declaración del estado de emergencia. Si el lenguaje de la derecha está lleno de rabia y odio es porque el partido "de izquierdas" les está haciendo todo el trabajo y entonces la derecha ya no será necesaria en este país.

Al final he llegado a la conclusión que en España no queda realmente nadie de izquierdas. Permanecen todos en el exilio desde 1939.

De todas formas, los términos "izquierdas y derechas" tienen poca importancia para mí en política. No me considero ni de uno ni de otro, porque considero peligroso y poco inteligente abrazar incondicionalmente un ideario, sea el que sea. En lo que si creo es en el sentido común y la inteligencia como herramientas para guiar la política de cualquier país - y del mundo - por el camino más adecuado. Y si hay algo de lo que estoy seguro es que la inteligencia y el sentido común no son el monopolio de ningún partido político ni grupo de personas. Ni siquiera yo soy el propietario único de la razón. Puedo equivocarme. Lo hago... sólo que mucho menos que vosotros.

Entre la gente que si se considera a si misma "de derechas" Jose María Aznar destaca como un icono. Es así necesariamente, puesto que es el único representante de un partido abiertamente "de derechas" que ha ocupado la presidencia del país en 30 años de democracia. Para los votantes incondicionales del PP cuyas opiniones escucho casi continuamente, Aznar es "un estadista". Término con el cual le situan por encima del político normal.

Yo tengo mis dudas acerca de su excelencia en el Gobierno. Su primer mandato, cuando se veía obligado a negociar y a pactar, fue sin duda el mejor. Para cuando ya consiguió la mayoría absoluta en su segunda legislatura él y sus ministros se quitaron la máscara y de lo mínimo que se les puede acusar es de grosería, demostrando todos los vicios que un político español puede tener cuando descubre que tiene poder ilimitado. Respecto a la prosperidad económica de la época, ésta tenía lugar a nivel mundial, y en una situación así es díficil que nuestra economía - pequeña y a remolque de los grandes países - vaya mal.

Lo que si hubo durante esa época fue mucho farol. Y ello no queda mejor ilustrado que con la reunión de las Azores, gracias a la cual Josemarí se vendió en España como amigo de los poderosos Estados Unidos por su apoyo a la guerra de Irak. La aportación de España al conflicto fue ridiculamente pequeña. Polonia envió muchas más tropas a Irak, y el presidente polaco si que hubiese debido salir en la foto. La única explicación que puedo dar a la presencia én esa reunión del presidente de un país que carecía de capacidad real de apoyar militarmente la operación es que se coló en la foto.

¿Y este?, ¿de dónde sale?

De todas formas, ni aún intentandolo a conciencia, se puede hacer todo mal. Revisando la hemeroteca he hallado un hecho del gobierno de Aznar que realmente le puede elevar a la categoría de estadista. Tuvo lugar durante esa primera legislatura que tan buena impresión me causo.

Me refiero a la negociación con ETA.

No es que apoye la negociación con ETA. Tampoco la rechazo. No se trata de determinar si fue bueno o malo, si dio resultado o no. Si los terroristas aprovecharon para rearmarse o reorganizarse. Lo importante es que dar semejante paso demostraba por parte de Aznar (o del consejero que fuese) una intención de acabar con la carga de nuestro terrorismo nacional, incluso si ello suponía hacer cosas que iban en contra de la ideología manifestada hasta entonces. No todo el mundo es capaz de hacerlo, y requiere cierto valor por el cual me quito el sombrero.

Es aún más impresionante por el hecho de que Aznar fue víctima de un atentado de ETA, y negociar con aquellos que habían intentado matarle debió serle especialmente repulsivo. Y aún así lo hizo. Es su experiencia personal como víctima de ETA y el compromiso político de dureza con la banda lo que explica que hiciese el anuncio con cierta renuencia, y aludiendo a sus asesinos fallidos como "movimiento de liberación".

Por todo ello tampoco es de extrañar que cuando, con motivo de las negociaciones más recientes del PSOE con ETA, se le recordase lo del "movimiento de liberación", Aznar contesto que "le dejasen en paz". Hizo algo en contra de sus convicciones y su experiencia, y tal vez sintiese cierta repugnancia por haber dado aquel paso.

Hacer algo en contra de las convicciones y la experiencia personal, para salvar vidas. Eso distingue a un estadista de un político. Es por ello que un político que se ha comprometido abiertamente a no negociar con ETA pase lo que pase me parece especialmente mediocre.

Lo peor de todo, es que tiene la pinta de que este sujeto puede ser el siguiente presidente del Gobierno de España.

¡Viva el vino!

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