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jueves, 29 de enero de 2026

Bellota Con 2026

Este año, como tantos otros, me encamine a Badajoz para tomar parte en la IX Bellota Con del 22 al 25 de enero. Aún no reuniendo tantos asistentes como en ediciones anteriores (unos 170, según me comentaron) sigue siendo uno de los eventos de wargames más importantes de España. Llegué en la noche del domingo acompañado de Mirmillon, y ya nada más llegar me encontré con Dukarrio y Suerte Canalla, con los que cenamos.


Para el primer día tenía organizada una partida de Friedrich. Es un juego que he de reconocer que tenía algo olvidado tras todo el tiempo que le he dedicado y era algo que me recordaban mucho en las convenciones. Así que tocaba corregir esa dejadez mía. Sergio, organizador de las Bellota Con y  también conocido como wargamereviewer fue muy generoso conmigo y me permitió hacer uso de una lona con el mapa del juego impreso en tamaño grande, con unas piezas del tamaño adecuado que él también había hecho. Había que moverse algo más alrededor del juego para mover las piezas, pero al mismo tiempo hacía que el juego fuera más visible a los que pasaban.


A estas partidas de Friedrich en convención suelen acudir novatos en el juego, y por ello está vez tomé el papel de Prusia. Si uno de los nuevos juega con este papel, sufre mucho. Si lo juego yo sufren también, pero menos. Este fue el caso en una partida en la que tuve de oponentes a Chantal con Rusia, Manuel con Austria, y Mirmillon con Francia. No fue una partida muy complicada para mí, especialmente porque tuve suerte con las cartas del destino y no sufrí reducción de subsidios hasta muy tarde en la partida. Aparte de eso, hice valer mi experiencia con el juego y confío en que mis compañeros de mesa tomasen nota de cómo lo hice para animarse a reproducir la experiencia por su cuenta a la vuelta de estas jornadas. 


Terminamos la partida a media tarde en el turno 21 con la muerte de la zarina Elisabeth y como aún nos quedaba tiempo hasta la cena saqué Tyrants of the Underdark, explique las reglas, y echamos una partida para hacer tiempo. Hubo más partidas de este juego a lo largo de lo que quedaba de las Bellota Con, hasta un total de 5 que acabe disputando. Fue un juego siempre divertido y que nos venía muy bien cuando terminábamos pronto una sesión.


Para el día siguiente teníamos una partida que para mí iba a ser el evento principal de nuestra estancia. El juego era Civilization. La edición clásica de Avalon Hill del juego de Francis Tresham. Me las prometía muy felices porque me encanta el juego y llevaba mucho tiempo sin verlo en mesa. Mas una serie de factores conspiraron en contra del disfrute en la partida. El primero fue un cierto caos porque estuvimos esperando media hora a que aparecieran dos jugadores apuntados, que al final llegaron (desde el extranjero, así que tienen excusa) casi una hora tarde. Lo mejor para evitar esto es poner una hora de inicio en la convocatoria e insistir en que es fija.


Tras eso comenzamos con uno de los jugadores demorados remplazados por Rafael, un venerable jugador italiano que se las sabía todas y demostró tener mucha experiencia con el juego. En cambio, varios de los demás jugadores estaban bastante verdes y tuve que dedicar mucho tiempo a responder preguntas, aconsejar, revisar el manual... es decir, a trabajar y no a jugar. Teniendo que estar pendiente de tantas cosas me acabé estresando y cometiendo errores como no mover - y causar un lío monumental con ello - o quitar un montón de fichas del mapa y no colocar una ciudad. Para más inri, varios de los jugadores novatos me pusieron en el punto de mira de una serie interminable de calamidades porque pensaban que iba a ganar, y durante horas me encontré como Sísifo: empujando una piedra que no paraba de caer. A las ocho y media de la noche terminamos y nos fuimos a cenar, y tras eso una ronda de Tyrants para irme contento a la habitación del hotel.


Habitualmente dedico el sábado a una partida larga de un juego de 2 jugadores. Para esta convocatoria tenía propuesto, en cambio, una partida de Titán de hasta 6 jugadores... a la que no se presento nadie en absoluto. Aún así, pensaba que me podría enganchar a alguna otra partida de dos jugadores de última hora, pero no fue así. Al final no fue tan mal porque acabe ayudando a Mirmillon con sus partida de Charioteer, de las que jugué 3 partidas este día. La última de ellas acabando a las 12:30 de la noche. Y entre medias una partida más de Tyrants y otra de Manoeuvre, un wargame muy simple y ramplón que tendré que reseñar aquí en alguna ocasión. Fue un buen día en el que, si no se cumplieron mis expectativas de partida, fue porque estiré demasiado el chicle. Tuve oportunidades de sobra para apuntarme a una partida de dos ese día con antelación.


Lo que si tenía bien planeado con anticipación era la partida de Washington's War del domingo por la mañana. Los domingos por la mañana en las convenciones suelen estar "para los restos" y apenas hay tiempo para hacer nada, por lo que plantear una partida de un Card Driven Game puede parecer un atrevimiento, dado que suelen requerir su tiempo. Pero yo estaba seguro de poder cerrar esta partida antes de que se hiciera muy tarde, y así fue. Mi contrincante venía de muy lejos: de Atenas. Y aparte de jugar venía también a afinar su conocimiento de las reglas, algo que yo estaba dispuesto a ayudarle a hacer. A suertes él se quedó con el americano y yo con el británico, y ya en el primer año de guerra logró ganar decisivamente una batalla en Boston y cancelando así la ventaja de regulares de las fuerzas británicas. En 1776 Ben Franklin zarpó para Francia y la alianza de los rebeldes con la monarquía borbónica se hizo más probable. A pesar de estos reveses, yo extendía mis marcadores rojos por el mapa mientras mi contrincante parecía más interesado en atacar con sus tropas. Es una estrategia típica de jugador nuevo que aprendió a desechar para colocar más marcadores de control desde 1777 en adelante. La Declaración de Independencia en 1778 le ayudó en esto, y yo acabé expulsado de las colonias del sur y controlando Canadá, New York, Pennsylvania, Delaware, y Maryland. En 1779 la mano de cartas de mi contrincante le obligó a ser poco activo, mientras que Cornwallis desempeñaba una campaña en Virginia contra Lafayette. Pero el golpe decisivo lo llevó a cabo Howe, quien se vengó por su derrota de 1775 en Boston avanzando sobre Brattleboro con la última carta para así arrebatar el control de New Hampshire de los rebeldes y con ello la 6 colonia británica y la victoria en la partida. Había comenzado a las 10:00 y había terminado a las 12:30. Si hay algo indiscutiblemente bueno que tiene este juego, es que es rápido.


Y con eso, concluyó mi experiencia con esta novena edición de las Bellota Con, despidiéndome una vez más de Sergio quien ha hecho posible este evento con su paciencia y organización, y al que estoy personalmente muy agradecido por el apoyo prestado.

lunes, 3 de febrero de 2025

Bellotacon 2025

Una vez más he tenido el privilegio de asistir a las jornadas de wargames de Badajoz, Bellotacon. En otoño no tenía aún previsto asistir, pero la invitación especial de Sergio - cara visible de la organización del evento - y el hecho de que también se apuntaba mi compañero del Club Dragón Mirmillon terminaron por decidirme a acudir a esta edición.


Puedo decir que no he tenido motivo para arrepentirme. Jugué mucho y conocí muchas personas. Fueron cuatro días - del 23 al 26 de enero - de jugar sin parar, salvo para dormir. Lo mejor de todo: conocer en persona a algunas personas que normalmente sólo conoces a través de podcasts y blogs. También tuve la oportunidad de curiosear entre algunas de las novedades de las editoriales y palpar el ambiente.


Llegue a Badajoz el miércoles 22 por la noche y ya para la mañana siguiente tenía programada una partida de Washington's War, un juego por el conocido Mark Herman que creo que ha pasado un tanto desapercibido, quedando a la sombra de We The People que es el antecesor del mismo juego y que creo que está más en el recuerdo de los más veteranos. Para mi Washington's War ha sido el descubrimiento lúdico del 2024, y ha sido gracias a la plataforma online rally-the-troops.com que he descubierto este juego.


Mi contrincante era un caballero de Andalucía que respondía al apodo de Corsario de Hierro y que había leído algo las reglas pero era nuevo en el juego. Yo estuve encantado de hacerle de maestro de reglas, y tras la explicación disputamos una partida en la que mi experiencia se hizo notar al lograr una victoria con el bando británico.

George Washington se juega la reelección.

A mi oponente le llamó la atención lo rápido que se juega este Washington's War, comparando este aspecto con el clásico Hannibal. Éste último sigue siendo el mejor juego, pero ello no quita al juego de Herman algunas virtudes entre las que destaco - aparte de la duración de una partida - lo sencillo de las decisiones que nos plantea el juego, lo que lo hace fácil de enseñar a una variedad amplia de personas. ¿Es este Washington's War uno de esos "juegos de entrada"? Personalmente no creo en los juegos de entrada, pero cualquier día de estos tendré que dedicarle una entrada aquí a este juego.

Napoleón jugándose la reelección.

La partida había terminado pronto, así que yo y Mirmillon pudimos ir pronto a almorzar, de pasada echamos un vistazo a la última versión del clásico War & Peace, que se prevee sea publicada en primavera. Este juego ya había sido reeditado por la editorial One Small Step en 2020 y esta nueva edición parece que prácticamente copia aquella, solo que mejorando los materiales (destacaba el tablero montado). La editorial que asume esta vez la publicación es Avalon Digital, que ya vende una versión de ordenador del juego con los grafismos de la edición moderna del juego. En su página web leo que la nueva versión física tiene un coste de 139€ y pienso que es algo para los muy cafeteros que ya conocieron el juego en su juventud y quieren darle un nuevo tiento. Se supone que esta edición tiene muchas mejoras respecto al juego original y ciertamente era bastante vistoso.


Por la tarde Mirmillon y yo teníamos programada una partida multijugador de un escenario de la última caja de la serie GCACW: Thunder on the Mississippi. Quien organizaba la partida no era otro sino Suerte Canalla. Éste jugaba conmigo y Alberto (de Canarias) en el bando unionista de un escenario de 5 turnos. Suerte Canalla quería dejarnos el mando a alguno de nosotros, y Alberto no estaba muy por la labor, así que lo hice yo.


Nuestra campaña tuvo buen comienzo, con los cuerpos de McPherson y McClernand haciendo buena marcha en dirección a Jackson, al tiempo que 2/3 de las fuerzas confederadas se atascaban en el cruce del Big Black River a nuestra izquierda. Tan sólo el cuerpo de Sherman se quedaba atrás. El momento decisivo tuvo lugar en el segundo turno, nuestras buenas tiradas continuaron y yo decidí aprovechar una iniciativa ventajosa para interponerme entre los 2/3 confederados que estaban atascados y la división de Mirmillon al norte, con un río entre mis fuerzas y el grueso de los confederados.

Dejamos atrás al grueso de los confederados en ruta hacia el objetivo (ficha amarilla). Sherman más al sur se queda atrás.

Pero ahí me pudo la ambición. Quise aprovechar la siguiente activación para entrar en uno de los objetivos, lo que dejó sin cubrir un puente en el río y el cuerpo de McClernand disperso por los cuatro puntos cardinales. Las siguientes activaciones beneficiaron a los confederados que hallaron sus botas de siete leguas y avanzaron como el rayo para ir derrotando sucesivamente mis dispersas fuerzas. Para el turno 3 las bajas unionistas eran tan grandes que, viendo además que el ataque de Sherman y McPherson hacia Cayuga y Jackson no progresaba, nos convencieron para conceder la victoria a la Confederación e irnos pronto a cenar.

Mientras McPherson y Sherman se concentran para un ataque sobre Cayuga a la derecha, a la izquierda mi cuerpo queda desperdigando intentando abarcar más de lo que podía.

No hay mal que por bien no venga. En este caso la derrota venía acompañada de muchas lecciones que me son muy útiles en un juego que necesito practicar más. Por un lado a veces hay un momento que tienes que dejar pasar iniciativas para ver como reacciona tu enemigo. Por otro lado, si me hubiera aprendido mejor las condiciones del escenario - hubo una somera explicación al principio - hubiera podido tomar mejor las decisiones. El objetivo cuya captura precipitó mi ruina contaba en el 5º turno, y no era necesario lanzarse a por él en el 2º.


Para el día siguiente - viernes - tenía lo que para mí era el gran evento de estas jornadas. Con el apoyo del propio Sergio Wargamereviewer quien se había currado una copia extra-grande del mapa organizamos unas partidas simultáneas de demostración de Friedrich. Cubrimos suficientes plazas para 2 partidas (8 jugadores) y yo me quede más tiempo con la mesa que tenía jugadores novatos a los que había que explicarles las reglas.

Esta es una foto del mapa extra-grande que nos prestó Wargamereviewer. En la frontera entre Silesia y Polonia coloqué una moneda de 1€ para intentar dar una idea de la escala del mapa, pero aún así no he conseguido que la foto le haga justicia a este impresionante mapa.


Se llegaron a jugar unos 9 turnos de cada una de las partidas, sin completarse ambas porque los participantes se habían apuntado ya a otras partidas por la tarde. Aún así quedé muy satisfecho con lo que habíamos logrado: interesar a 8 jugadores noveles por el juego y mostrarles todas las posibilidades que tenía y que estrategias se podían aplicar y porque. En la mesa más novata comencé dirigiendo bastante al jugador prusiano, lo cual aparte de beneficiarle le dejaba un poco frustrado porque pensaba que tenía otras opciones diferentes de las que yo le decía. Así que más tarde le dejé a su aire, y cuando siguiendo su instinto sufrió una derrota severa con Hannover terminó comprendiendo el por qué de mis recomendaciones.

Esta es la foto de la partida (con tablero estándar) en la que al principio tenía al prusiano atado en corto. Para cuando ya hice esta foto le había dado más autonomía al que hacía de Federico y por eso no se ve a Hannover sobre el mapa.


La tarde del viernes, tras recoger las copias de Friedrich, la tenía libre. Algo que en ocasiones no está mal en una jornada de estas. Gracias a ello me caí dentro de la partida de Charioteer en la que un jugador había causado baja, absorbido por la partida de Mega Civilization de 17 jugadores que se estaba montando en otra sala y que era el momento clave de las Bellotacon para Wargamereviewer, que también tomaba parte en ella.


Fue - hasta la fecha - la partida más entretenida y emocionante que he tenido de este juego hasta la fecha. Había tres jugadores novatos y tres veteranos (el dueño del juego, Mirmillon, y yo). En esta carrera no hubo nadie que mantuviera la primera posición mucho tiempo, y siempre tenía a alguien siguiéndole detrás. Nadie se quedó demasiado descolgado. Al final pude alzarme con la victoria gracias a que en la penúltima ronda la tirada del dado del emperador favoreció mi jugada y pude conseguir un bono de +7 para la última jugada que me permitió cruzar la meta por una única casilla.

Iniciando la segunda vuelta con los corredores separados en dos grupos.


Aún siendo (justamente) criticado por su maquetación y su precio, yo pienso que Charioteer es el mejor juego de carreras que hay ahora mismo en el mercado. Heat es su mayor competidor y reconozco que es un juego muy bueno, pero pienso que este Charioteer le supera porque toda su rejugabilidad se encuentra concentrada en su mazo de cartas, mientras que en Heat depende más de expansiones con nuevos circuitos y no tienes la opción de atacar a tus adversarios.


El sábado lo tenía reservado entero para una partida de For the People con un oriundo de Badajoz de nombre Alberto. Esta es otra de esas cosas que recomiendo para unas jornadas como estas. Dedicarle al menos un día entero a un juego que de otra manera lleva varias sesiones completar. En nuestro caso casi lo logramos, pues desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la tarde completamos 12 de los 13 turnos que tiene la campaña entera del juego. Yo jugaba con la Confederación.


Aunque mi oponente logró hacerse relativamente pronto con el control de Virginia Occidental y después Missouri, conseguí plantar un ejército con buenos líderes en Kentucky que lo mantuvo neutral. En el este otro ejército bajo el mando de Lee mantenía el empate. La Unión, para compensar el bloqueo en tierra se lanzó al bloqueo por el mar. El nivel de bloqueo subió hasta 4 muy rápidamente, y esto sumado a una campaña sistemática de conquista de puertos en el Golfo de México empezaron a hacer mella en la moral confederada al fallar muchas de las tiradas de bloqueo.

Los puertos del Golfo de México Oriental fueron bloqueados relativamente pronto.


Con el tiempo la Unión intentó superar el bloqueo terrestre avanzando por Arkansas hasta tomar Little Rock y amenazar desde allí Luisiana y Texas al tiempo que un cuerpo al mando de Hooker avanzaba desde Pensacola hasta Vicksburg. Para contrarrestar esta pinza creé un ejército al mando de Jackson que despachó primero a Hooker y luego atacó repetidas veces al ejército del Missouri en Little Rock hasta tomar la plaza. En Kentucky, el Ejército de Tennessee pivotaba entre el estado neutral y la zona entre los ríos Mississippi y Cumberland para parar otro ejército de la Unión. Ésta enviaba a Grant al este a marchas forzadas hasta Virginia, donde constituyó un Ejército que empezó a maniobrar alrededor de Richmond para levantar el bloqueo. Ello me obligó a jugármela y terminar el turno saliendo con Lee a derrotar a Grant en una batalla en la que el primero cayó en combate. Tuve suerte de comenzar el turno siguiente con una carta de campaña que me permitió regresar con el Ejército del Norte de Virginia a Richmond, o de lo contrario el Ejército del Potomac hubiera avanzado hasta tomarlo, causándome una pérdida en moral tan grande que hubiera significado el fin de la partida.


Tras esquivar esa bala en el este, no pude evitar que el Ejército del Tennessee perdiera terreno una vez que la Unión fue capaz de juntar un equipo de generales competentes. Perdí lo que me quedaba de Kentucky, perdí las líneas del Cumberland y el Tennessee, perdí Nashville... Al final retire todas mis fueras sobre Memphis, el último bastión que quedaba para mantener a Tennessee en la Confederación, cosa que logré hasta el final de la partida a pesar de que la Unión se estrellase varias veces sobre ella.
Foto final con Tennesse alfombrada de banderas de la Unión pero con Memphis aún confederada.


Estas Bellotacon parecen haber sido las de Mark Herman para mí, habiendo jugado dos diseños suyos. He de reconocer que encontré este For the People divertido y volvería a jugar a él. Pero al mismo tiempo creo que es innecesariamente complejo en en unas cuantas cosas y que se parece a la Guerra de Secesión lo que una patata a una banana. Creo que adolece del problema de muchos juegos impulsados por cartas, en los que se juegan los puntos para operaciones con preferencia sobre los eventos. Además, temo que la estrategia en campaña puede ser un poco siempre igual para todas las partidas. Pero estoy dispuesto a probar hasta equivocarme.


El domingo por la mañana es un poco raro. Se juega poco y hay muchas despedidas. Para estas ocasiones lo mejor es un juego simple y rápido. Pmpeon se había ofrecido para una partida de Quartermaster General: East Front, y salté sobre esa oferta como un gato montés. Ambos nos conocíamos de antes y era un placer volver a vernos.


Este juego es la última iteración de la saga Quartermaster, esta vez para dos jugadores y ambientada en el frente ruso entre 1941 y 1945. Hay en preparación otros dos juegos como éste, ambientados en el Frente Mediterráneo y el Occidental, que unidos a este permitirán recrear el ETO de cabo a rabo. En la BGG ya hay fotos del testeo de este modesto monstruo.

Hacía el final de la partida me estaba aferrando al terreno como podía. Eventualmente, me quede sin cartas que jugar.


La partida nos llevó un poco menos de dos horas, y mi contrincante la ganó con los soviéticos por un punto de ventaja, así que hubo emoción hasta el final. Este es otro bueno juego de Ian Brody que hace de él un diseñador a tener en el radar para ver que publica. Durante las jornadas observe que su juego ambientado en el Señor de los Anillos también tocaba bastante mesa. El que jugamos el domingo es lo más parecido a un juego de guerra que jamás ha hecho. ¡Qué demonios! ¡Es que es un juego de guerra! Rápido, fácil de aprender de reglas, pero con decisiones difíciles y que recompensa al jugador que le dedica tiempo. Se puede jugar online en boardgamearena y allí le estoy dando un tiento.


Y con este colofón, hicimos una ronda de despedidas como manda la tradición y nos despedimos hasta el año que viene. Una vez más, ¡Buen trabajo Sergio y compañía!


domingo, 5 de febrero de 2023

Bellotacon 2023. Otra breve crónica.

Este año conseguí cuadrar mi calendario laboral para asistir a las Bellotacon 2023. En las semanas que precedieron a estas, las más importantes, jornadas de wargames de España se me unió Dani Pinback como compañero de viaje. Le conocí en las Batalladores de Zaragoza y puedo deciros que supera a todos los compañeros de viaje y habitación posibles, salvo a la Claudia Chifer esa. Lo siento Dani, pero estoy soltero y las noches son muy largas.


En tan grata compañía llegué a la gran nave donde tenían lugar esta convención en la mañana del jueves 26 de enero. Dedique la mañana a saludar a conocidos, ver la oferta de los puestos ya montados, y contemplar alguna de las partidas que ya se iniciaban. No me metí en ninguna. Me reservaba para aquella tarde.


Tras almorzar me dispuse a montar la partida que tenía organizada este día. ¡Friedrich, naturalmente! Se me unieron a la mesa mi compañero de hotel Dani, Javi, y Ramonwargamer. Estos dos últimos residentes de Barcelona. Como monarca absolutista de la Ilustración asigné a Ramón el papel de Prusia, en base a que ya tiene un campeonato de Berlin en su haber. Yo tomé Francia para barajar y repartir las cartas, Javi jugó con Austria, y Dani con Rusia.


No llegamos a concluir la partida. Jugamos 10-12 turnos. La intención era ante todo explicar tácticas del juego y hacer ver la profundidad que tenía, para así interesar a alguno de los participantes a explorar más por su cuenta. Hacer esto llevaba su tiempo, tampoco me había traído reloj para no meter presión, y el propio ambiente desenfadado en el que se desarrolló la partida hizo que los turnos transcurriesen lentamente.


Ramón hizo jugadas que - aunque no son las que yo hubiera ejecutado en su lugar - le fueron bastante efectivas. Ante Rusia planteó una defensa en Soldau (Prusia Oriental) con 5 tropas en P8. Dani desesperó pronto de expulsar a Lehwaldt de allí y por unos turnos parecía perseguir la idea de una victoria con Suecia, pero la temprana marcha de este país de la guerra (turno 8) echó al traste sus planes. Él pareció quedar personalmente con la sensación de que Friedrich te pone en situaciones que son imposibles de resolver. Yo le comenté que no es así pero, claro, hasta que no tienes oportunidad de mostrar como "volver la tortilla" en una de estas situaciones imposibles, tus palabras sólo tienen el peso del aire que las lleva. Es lo que tiene ser campeón del mundo, que haces que lo difícil parezca fácil. 😉


Javi era tal vez el más inexperto de la mesa, teniendo únicamente al Maria como experiencia previa. Le di algunos consejos previos y se desempeñó bastante bien. Pero también es cierto que le dejé hacer y cometió algunos errores de novato que yo quería que cometiese para poder comentárselos y hacerle ver otras formas y estrategias de jugar. Es que yo tengo la impresión que si estás dando consejos y guiando la partida de un novel cada dos por tres, éste no aprende nada. Prefiero que se equivoque primero, y luego es más fácil hacerle ver como se podía haber hecho de otra forma. Mantuvo al Imperio intacto por consejo mío, tal vez siendo demasiado cauteloso con la pieza amarilla. Con Austria logró sus objetivos en Sajonia sin apenas lucha. En Silesia Ramón se plantó en Breslau, pero retirándose siempre de -1 con el pago de una carta. Yo le había indicado a Javi que - al menos inicialmente - hay que atacar con superioridad numérica, y eso hizo. Lo que no le dije hasta el último turno que jugamos fue que, en un momento dado, hay que abandonar esta táctica y hacer lo opuesto: atacar desde inferioridad jugando a 0 para vaciar la mano del oponente en el palo del cuadrante decisivo. Intentó hacerlo por indicación mía, pero todavía no le salió bien. Sin embargo, creo que pudo ver las posibilidades que habría tenido durante la partida. Ramón y él intercambiaron medios de contacto y espero que continúen las lecciones en Barcelona.


Por mi parte, luché agresivamente con Hannover, drenándole con éxito su mano de cartas. El problema es que Ramón pudo destacar dos "hermanitos mayores" prusianos en apoyo de las piezas azul claro, y ya fue demasiado para mí. Salió el evento de India y mi mano de cartas francesa se quedó pelada. Mi situación era ya defensiva. De 7 objetivos tomados pasé a 6.


Ramón tenía la partida bastante controlada al final. Está desarrollando su estilo propio que le funciona bien. Me alegro un montón y le estoy agradecidísimo por el esfuerzo que hace para meter a jugadores de Barcelona en la afición.

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Para el viernes tenía programada una partida de día entero con Toni Lagunero, jugador venido desde las Islas Canarias y podcaster de pro. El juego que pusimos en mesa era The U.S. Civil War, que ha visto una reedición reciente este año, con reajustes en las reglas y algunas tablas, especialmente las del bloqueo naval. Comenzábamos en verano de 1861 por la mañana, y hasta donde nos diese la jornada.


Fue una partida muy placentera. Con dos jugadores encerrados en su mundo de tablero sin advertir como transcurrían las horas más allá de su propia burbuja. Toni llevaba la Unión y era su primera partida. Los primeros compases de la partida tienden a ser tranquilos, pero como la Confederación no podía contentare con una estrategia defensiva. En el Este Joe Johnston unió todas las tropas de su teatro para zurrarle la badana a Patterson en Harper's Ferry, lo que permitió luego destacar al general Beauregard tomar Harrisburg - la capital de Pennsylvania - el primer turno. En Missouri el general Lyon expulsó a los sudistas, pero su sucesor Curtis sufrió una derrota catastrófica al entrar en Arkansas que permitió al general Price retomar Springfield. Aquel 1861 se completaba con la ya tradicional invasión de Kentucky por las fuerzas armadas confederadas.


1862 fue un año con muchos ciclos de operaciones de alto importe (4-5 puntos por ciclo), lo cual suele ser malo para una estrategia defensiva de la Confederación. La Unión se hizo con Virginia Occidental, dos tercios del valle del Shenandoah, y la ciudad de Fredericksburg. Luego, en verano, y en el mismo turno, McClellan tomó Richmond arrasando dos arsenales (¿qué pasa?, ¡saque un 3 con dos dados!) y en Tennessee la ciudad de Nashville cayó al Ejército del Cumberland bajo el mando del general Buell. Mis puntos de construcción de refuerzos caían en picado y la situación parecía crítica. ¡Nunca había perdido Richmond tan pronto en la guerra!


Afortunadamente, Lee asumió el mando del Ejército del Norte de Virginia. Primero aisló a McClellan, quien había logrado su gesta a costa de ir más allá de sus vías férreas, y luego logró expulsarlo de vuelta a Fredericksburg. Burnside reemplazó a McClellan, pero no pudo evitar ser expulsado de Frederickburg por un Lee reforzado al máximo. Los ejércitos de la Unión continuaron avanzando por Tennessee y Arkansas, especialmente cuando el capaz U.S. Grant fue ascendido a general de tres estrellas y lideró el avance a Chattanooga. Sin embargo, incluso este avance tuvo muchos problemas por culpa de las numerosas fuerzas de caballería confederada en la retaguardia, que una y otra vez cortaban las líneas de suministro de la Unión.

Situación en el momento en que dejamos la partida, en invierno de 1863 (turno 9)

Y en este punto, a comienzos de 1863 y con el 9º turno ya concluido, tuvimos que dejar la partida. Disfruté bastante. Pienso que éste es el mejor juego a nivel estratégico sobre este conflicto en el mercado hoy en día. Opinión que genera algunos bufidos por parte de wargameros más veteranos que yo. Cierto es que he adquirido For the People para probarlo (gracias a José Carlos del podcast Memorias de un Tambor) y tiene pinta que este juego de Mark Herman tiene más variabilidad que el de Simonitch, pero The U.S. Civil War tiene un flujo de la secuencia del juego más ágil y directa, más fácil de trasladar a nuevos jugadores, y aunque no tenga cartas de evento y los generales entren y salgan conforme a un guion fijo, sigue siendo capaz de generar su propia narrativa, tal como pudimos comprobar tanto Toni como yo a lo largo de las horas de esta partida.

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La partida que tenía programada para el sábado también me iba a ocupar el día entero, y llamó mucho la atención durante estas jornadas. Fueron muchos los que se pasaron por la mesa y comentaron los recuerdos que el juego les traía de sus comienzos en el hobby. ¿Qué juego era? Pues The Rise and Decline of the Third Reich. O sea, el Third Reich de toda la vida. Aunque forma parte de la experiencia lúdica de muchos jugadores de mi generación, yo jamás lo había catado, y pensé que las Bellotacon ofrecían una oportunidad inmejorable para hacerlo.


En la mesa éramos cuatro. Yo como Reino Unido, mi colega Dariorex como Italia, y dos amigos de Ciudad Real (Juanjo y Elipio) quienes ya habían competido en el minitorneo de Sekigahara que había montado en las Batalladores y que tomaron el control de Francia-URSS y Alemania. Yo había probado el juego un poco en solitario, Dariorex sólo se había leído las reglas, y Juanjo y Elipio llevaban sin jugarlo desde ni se sabía cuando. Así que estábamos todos bastante verdes, y eso se notó en la partida.


En los primeros compases, Alemania se cepilla Polonia e invade Holanda y Dinamarca. Hasta ahí, todo normal. Pero tras la invasión de Bélgica y Luxemburgo en primavera de 1940 aquello ya entró en el territorio de lo bizarro. Durante todo el resto de la partida tanto aliados como Eje (Italia declaró la guerra a Francia en verano de 1940) resolvieron la lucha en el Oeste mediante opciones de desgaste. Lenta, muy, pero que muy lentamente el Eje fue empujando a los aliados en una recreación de la Primera Guerra Mundial más que de la Segunda, pero al concluir nuestra jornada en verano de 1941 Francia aún seguía en juego. Los que conocen el juego estarán ojiplaticos, pero por favor, es que los cuatro estábamos muy verdes. Aquello era como si fuera la primera partida que algunos jugasteis hace décadas.


Por mi parte, también cometí fallos. Por cosas que había leído del juego daba por sentado una caída de Francia en 1940, y entonces lo que más me preocupaba era una invasión nazi de las Islas Británicas, que es una posibilidad creíble en este juego. Por este motivo, y por torpeza mía en la gestión del movimiento naval, no quise enviar muchos refuerzos a Egipto, de manera que Italia quedó con las manos libres para invadir Túnez y Argelia, especialmente cuando los italianos tomaron Marsella y la flota francesa del Mediterráneo evacuó el puerto y fue interceptada y destruida por la flota italiana.


Y así quedó la cosa a eso de las 20:30 de la tarde, cuando terminamos con la partida para unirnos al resto de asistentes de las jornadas en la tradicional cata de jamón con la que la organización deleita a los asistentes.

Esto ya no se ve todos los días.

Third Reich es un juego entretenido, con algunas posibilidades y que si se conoce bien se puede jugar con agilidad. Pero también se le notan los años. Ciertas estrategias tienen prevalencia sobre otras. Es un juego que premia más el cálculo de "a ver como meto 1 punto más para pasar de columna en la tabla", y requiere de tomar nota de muchas cosas en papel. Comparado con juegos más modernos - como el de Simonitch - jugarlo se hacía algo cansado y un tanto repetitivo. Pero aún así me han quedado ganas de darle algún tiento más. Tal vez, en el Club Dragón...

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La mañana del domingo se me pegaron las sábanas en la habitación del hotel, y a resultas de esto llegué con algo de retraso a mi cita del domingo por la mañana con Paco Ronco, el jefe de la editorial Bellica 3rd Generation, para probar Iberian Ulcer, un juego sobre la Guerra de Independencia (la de España, la buena) que se encuentra en desarrollo y que no debería confundirse con Spanish Ulcer, el diseño en desarrollo por Quique Espárrago sobre el mismo tema.


¿Cómo describir Iberian Ulcer (IU, de aquí en adelante)? En una frase: es un juego para 2 personas con mapa punto a punto y con niebla de guerra mediante bloques que está impulsado por cartas. O sea, que es un popurrí de mecanismos. Como suele hacer cuando alguien se apunta a sus partidas de demostración, Paco me envió el reglamento, ayudas de juego, mapa, etc. Pero no conseguí sacar mucho en claro.


Sin embargo, una vez sentado a la mesa - como jugador coaligado - frente a Paulo - como francés - el funcionamiento del juego empezó a encajar con rapidez y tan sólo unas pocas aclaraciones de Paco bastaron para resolver nuestras dudas. Y entonces se obró la magia y el juego fluyó, y yo y mi contrincante nos divertíamos.


Jugamos el escenario de 1808. Un asistente a estas jornadas me preguntó a que otro juego me recordaba. Ahora puedo decir que este escenario de IU me recordaba al Caesar de GMT, con un potente ejército francés y resistencia española semiorganizada brotando por aquí y allá. Pero imagino que en escenarios más tardíos (o a medida que progrese la campaña) el carácter del enfrentamiento irá cambiando, con una mayor implicación luso-británica con unidades más potentes y una gradual retirada de fuerzas napoleónicas a otros teatros bélicos.


En el transcurso de un turno - a grosso modo - se comienza con una fase administrativa en la que se reciben y organizan refuerzos. A continuación los jugadores reciben cartas de un mazo común (8 cada uno en el escenario que jugamos) y comienzan las rondas de acción. En cada una de estas ambos jugadores ponen una carta boca abajo. Cada carta está partida en dos mitades, con eventos y puntos de operaciones diferentes para cada bando (como en el No Retreat!). Quien saque la puntuación más alta decide el orden de juego de la ronda, que juegan ambos. Además de jugar los puntos, los jugadores también pueden activar los eventos de las cartas que ponen sobre la mesa. Tras agotar las rondas de acción (7 en nuestro escenario) tiene lugar una fase de recuento de provincias y puntos para determinar quien gana el escenario/campaña.



Los puntos de activación se pueden usar para pocas cosas. Básicamente mover y reforzar unidades. El movimiento se ejecuta por grupos de bloques, con bloques-lideres (Napoleón, Wellington, y líderes genéricos españoles) que pueden movilizar más bloques que una activación simple. El combate se resuelve sumando potencia de fuego (¡qué potentes esos bloques franceses de infantería!), tirando dados y mirando el resultado en una tabla común de puntos de daño infligido. Hay asedios, que no requieren de activación para resolverse. El juego presta mucha atención a la logística, con serias limitaciones en los caminos para desplazar unidades, y más serias aún para sostener muchos bloques en una localización si que empiecen a perder pasos.


¡ATENCIÓN! ¡Todo esto que he contado es sobre un prototipo! Como tal está sujeto a cambios, y como nos contó Paco - quien trabaja como desarrollador para el diseñador danés de este IU - él piensa aún que todavía queda mucho trabajo por delante. Esperad sentados. Aún así me tiene totalmente convencido. En la forma de fluir del juego IU no tiene - en mi opinión - nada que envidiarle a un Hannibal, un Successors, o el mencionado Caesar.

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Esta última partida la comencé tarde, y la terminé más tarde de lo que pensaba. Por ello tuve que irme de manera algo apresurada, cual ladrón en la noche, sólo que a plena luz del día y sin haber robado nada (os lo juro). Sin embargo, tanta premura tuvo su beneficio en un viaje en coche charlando con Dani y todavía con la luz del día. Y así, una vez más, no te digo ádios, Bellotacon. Te digo: hasta la vista. Y cierto con mi más sincero agradecimiento a Sergio (Wargamereviewer) y su equipo por el esfuerzo, y mi más ferviente enhorabuena a todos ellos por el éxito logrado. ¡Qué se repita durante muchos años!