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lunes, 20 de enero de 2025

Campeonato Abierto de Friedrich de España 2025

Pues si, una vez más nos lanzamos a la aventura y es para nosotros un placer anunciar la celebración del Campeonato Abierto de Fredrich de España 2025 (abreviado CAFE 25) del 23 al 25 de mayo en las instalaciones del Club Dragón en Madrid.


Tanto yo como los amigos que organizamos este evento en equipo agradecemos una vez más a la junta directiva del club la oportunidad de poder montar esta competición en una localización inigualable como lo es el Club Dragón.


Para aquello que quieran tener más información, podéis acceder por este enlace a la página web oficial del campeonato. Para más dudas, sugerencias, o peticiones os podéis dirigir al correo electrónico cafe@clubdragon.com  . Este mismo correo electrónico es al que tenéis que dirigiros para solicitar vuestra inscripción en el torneo. Dicha inscripción tiene un coste de 10€ por participante, pagaderos en el momento de inicio de la competición.


He tenido algo de retraso a la hora de anunciar este importante evento, por cosas de las fiestas navideñas y demás. Pero aquí esta. Si alguna vez habéis sentido curiosidad por este juego y podéis disponer de los días en que se celebra el torneo, os quiero animar a participar. No importa tanto la posición en que quedéis - en este campeonato siempre ha habido una atmósfera de respeto con todos los jugadores - sino que en un tiempo muy breve vais a descubrir muchas de las posibilidades y estrategias que ofrece el juego. Es divertido, es emocionante, y es una experiencia enriquecedora. Salir de vuestra zona de confort habitual os abrirá la mente.


De paso, quiero animaros a aquellos que vayáis a asistir a las Bellotacon está semana que os paséis el viernes por las mesas donde estaremos organizando varias partidas de Friedrich en colaboración con el propio Sergio Wargamereviewer que ha puesto a nuestra disposición un ejemplar extra-grande del mapa y las fichas del juego para las demostraciones. ¡Nos vemos en Badajoz!

lunes, 9 de diciembre de 2024

Batalladores 2025

Con bastante retraso por problemas de salud y técnicos, paso a narrar brevemente mi paso por la convención Batalladores 2025 que tuvo lugar entre el 7 y el 10 de noviembre.


Lo primero que quiero hacer es reconocer el esfuerzo de organización del Club Batallador y alabarlo. Su tarea fue estupenda y dio muy buenos resultados. Una vez inscrito te dabas de alta en una aplicación y allí te apuntabas a partidas y podías participar en el mercadillo, un sorteo, y la votación del premio Batalladores al mejor juego del año. Tan sólo hubo un momento en la tarde del viernes 8 en la que me parecía que no había más mesas libres y que eso podría ser un problema, pero fue algo puntual.


Por lo demás, mis primeros dos días en este evento estuvieron dedicados a una partida de Stalingrad '42 con los mismos participantes que ya habíamos jugado en el Campamento Barton, sólo que esta vez mi compañero y yo jugábamos en el bando soviético.


Disputamos la campaña completa, que terminó en un empate para alivio de los soviéticos. El Eje comenzó la ofensiva simultáneamente a lo largo de todo el frente. Mi estrategia para esta primera fase de la partida consistía en retirarme lo necesario y obligar al Eje a hacer el mayor número posible de tiradas de combate para lograr avanzar, con la idea de que eso le expone a mayores probabilidades de desgaste de sus unidades panzer.


La estrategia germana tenía una ventaja y un inconveniente para nosotros. La ventaja era que no había ningún avance muy exagerado frente al que no se pudieran colocar algunas unidades para contener el avance por un rato. El inconveniente es que mantenía muchas opciones de avance abiertas a la vez y nosotros, a la defensiva, no sabíamos muy bien donde asignar los refuerzos para detener un potencial avance. Decidirse por un área abría otra a una ruptura decisiva. ¿Cuál era el Schwerpunkt del Eje? ¿Stalingrado o el Cáucaso? En retrospectiva puedo decir que fue el Cáucaso, pero pienso que fue una decisión que el mando enemigo tomó según se desarrollaba la campaña.


Lo cierto es que las fuerzas del 17º Ejército y el 1º Ejército Panzer se lanzaron sobre Rostov, limpiaron su cinturón de fortificaciones, y llevaron a cabo un cruce del bajo Don aprovechando que las fuerzas soviéticas al sur de este río no reaccionan hasta que los alemanes lo crucen. ¡Rostov estaba cercado! Mi compañero llevó a cabo un contraataque en malas condiciones (una proporción 1-1 de fuerzas) y ese fue el momento en el que sacó un 6 con el dado que salvo la situación por un rato.


Más al norte, en la curva del Don ya no pude aguantar más e inicie una retirada general. No habíamos perdido muchas unidades, pero el Eje no había sufrido el desgaste que yo esperaba. Retire todas mis unidades al este del Don y levante un anillo de fortificaciones alrededor de Stalingrado. También intente cubrir el tramo de río hasta el Manych, pero era mucho territorio y al final el alemán terminó cruzándolo en fuerza. Lo peor de todo es que se formo un enorme agujero entre el sector de Stalingrado y el del Cáucaso por el que el alemán coló dos unidades mecanizadas que robaron dos puntos de victoria a orillas del Caspio.


Ese fue un momento crítico. Al final el Eje puso el grueso del avance sobre el Cáucaso y las fuerzas de mi compañero resultaron descoyuntadas. En lugar de un frente sólo podía llenar cada ciudad objetivo de tropas y convertirla en fortaleza, que el alemán iba cercando y asaltando una por una. El Eje cogió ventaja en puntos de victoria y estuvo cerca de ganar por KO durante 2-3 turnos. Pero logramos pasar la crisis y de ahí en adelante el tanteo de puntos se hizo más complicado para el Eje.


En mi zona, recuperado de la retirada general intenté ejercer presión para distraer fuerzas enemigas del Cáucaso y así ayudar a mi compañero. En esto eché en falta no haber dejado alguna unidad soviética al oeste del Don para constituir una cabeza de puente que supusiese una amenaza creíble. En su momento era una decisión complicada porque lo mismo el alemán podría haber volatilizado esas unidades y haber cruzado al este del Don como si nada. Igualmente logré plantar cabezas de puente al oeste del Don y atraer unidades desde el Cáucaso, pero me costó varios asaltos fallidos.


La partida terminó en el turno 20 y pocos con un empate, como ya he escrito más arriba. Aún prefiriendo el Ucrania '43, cuya publicación por NAC Wargames es muy esperada, este Stalingrad '42 ofrece también una experiencia de juego que es tan amena como realista para una campaña muy grande. Para mi, enfrentarme a la interesante estrategia del Eje me ha abierto los ojos a posibilidades de este juego que no conocía.


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La noche del viernes, a las 10, tenía programada una partida de Conquest of Paradise con otros tres jugadores que se habían apuntado a conocer el juego. Tras explicar el juego los jugadores enseguida se hicieron con los mecanismos y se lanzaron a explorar el Océano Pacífico para colonizarlo. Yo jugaba con Tonga y sentía que tenía una suerte horrible con la exploración. Los únicos archipiélagos grandes se encontraban lejos y temía que Raiatea llegase a ellos antes que yo. El jugador que llevaba a los Raiteanos encontró el gran premio cuando descubrió Nueva Zelanda. Yo ataque la isla sur antes de que él pudiera consolidarse allí. Entretanto, Hiva viajo a Sudamérica para traerse la batata, lo que propicio un ataque Samoano para hacerse con su cultivo. A su vez, Raiatea logró expulsarme de la isla sur de Nueva Zelanda al segundo intento, pero yo ya había logrado asentarme en Tahíti, que estaba algo más lejos. Ese turno parecía que Raiatea tenía los 22 puntos necesarios para ganar, pero Samoa muy hábilmente jugó la carta de Erosión y con ello logró prolongar la partida un turno más, en el que yo conseguí robar la batata de Hiva conquistando su colonia más alejada y logrando la victoria por 1 punto.


Conquest of Paradise es un juego que ofrece todo lo que tiene un 4X sin la mayor desventaja de este tipo de juegos: una duración excesiva de la partida. Esto también permite que la exploración en el juego sea extremadamente azarosa, e incluso injusta. De hecho, el combate y la "investigación" son también algo caóticos. ¡No importa! El juego no va a durar más de dos horas de todas formas. Y lo bueno de tanto azar es que es las partidas no tienden a repetirse. El juego fue un éxito con los que se habían apuntado a la partida. Yo, por mi parte, he decidido que con este juego no necesito adquirir el Space Empires 4X de la misma editorial. Es un buen juego también, pero con éste cuya partida he esbozado brevemente siento que tengo cubierto este tipo de juegos.


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Para la mañana del sábado tenía programada una partida de Successors. Lo especial de esta partida era que jugábamos con la edición de GMT. ¿Por qué no juego con la edición nueva de Masqueoca en castellano? A ver. tengo unos cuantos problemas con esa edición que ya dejé claros en otra entrada. Pero fundamentalmente las dos más importantes son que no creo que sea un juego para 5 jugadores y que los generales de reserva son algo que le quita bastante emoción al juego. En mi entorno si que empleo esa edición, retrofiteándola a la edición de GMT quitando los generales de reserva. Mis amigos me conocen y saben que yo tengo mis preferencias. En las Batalladores jugaba con desconocidos, y no quería empezar a tener que dar explicaciones.


Uno de los jugadores no era un desconocido, sino un amigo del Club Dragón que se apuntó a mi partida aprovechando una baja de última hora. Aparte de eso, repetía conmigo uno de los de la partida de Conquest of Paradise. El otro era un jugador veterano que tenía el manual de la edición de Masqueoca en la mano.


En el reparto de generales me quedé con Lisímaco y Pérdicas. Nada más empezar aproveche una descuido de Antípatro - que se había bajado a Epiro - para lazar una incursión a Pella para contraer matrimonio con Tesálonica. Esto coincidió con una doble invasión de dardanos y griegos que dejaron a Antípatro copado en Epiro. Juró que yo no tuve nada que ver. Pero no me sirvió de nada. Antípatro recluto a los escudos de plata y se abrió pasó con un cabreo monumental hacía Pella, de dónde Lísimaco salió pitando, primero a Tracia, y luego a la tierra de los Triballi, donde se quedo acojonado con su amada esposa.


El jugador más novato tuvo que soportar la pesada losa del usurpador, al quedarse con Ptolomeo. Donde ello le creo más problema fue en el Helesponto. Allí su general Leonato quedo arrinconado por un agresivo Antígono. Eso sí, tuvo la suerte de aliarse con Peucestas, lo que le causo grande problemas a Peitón, que también se las tuvo que ver con una migración de 23.000 colonos griegos desde Bactria. Crátero, entretanto, tomaba Siria y Fenicia.


Crátero siguió ganando territorio en Mesopotamia, pero descuido hacerse con Heracles y yo aproveche para secuestrarle haciendo una incursión al tiempo que enterraba en Babilonia a su padre Alejandro Magno. No me sirvió de nada, porque una carta de traición llevó a Heracles a la facción de Crátero. Mientras en Asia estábamos ocupados con estos tejemanejes. Antípatro y Antígono ganaban terreno en Asia Menor y Europa. La cosa llegó hasta tal punto que logró amasar suficientes puntos para lograr una victoria. A la desesperada Leonato y Seleuco (que venía haciendo marchas forzadas desde Babilonia) se lanzaron sobre Antígono y Seleuco logró la victoria en una batalla campal, pero una carta que el jugador que llevaba la facción azul le dió el control de una provincia y la victoria en la última ronda del tercer turno, al poco de volver del almuerzo.


Sea en la edición que sea, Successors es un buen juego cuyos principales atractivos son la accesibilidad del juego - algo común a prácticamente todos los títulos de Simonitch - y en el que siempre tienes algo que hacer, un ejército que atacar o evitar, una provincia que conquistar, un miembro de la familia real que traer a tu lado... El juego te cuenta una historia emocionante, con imprevistos y altibajos, que a pesar de la suerte recompensa la tenacidad, la astucia, y la planificación de la jugada. Los multijugador con motor de cartas tienden a ser muy populares, pero este Successors sigue siendo para mi el mejor de todos.


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Tras la partida de Successors era sábado por la tarde. La partida de día y medio de Stalingrad '42 me había agotado bastante, sobre todo por estar horas con la rabadilla estirada sobre un mapa tan grande. Y eso lo había rematado el viernes noche con la partida de Conquest of Paradise, que entre explicación y partida se me había ido hasta las 2 menos cuarto de la noche. Conclusión: para estas alturas estaba hecho migas. Esto hizo que durante el resto de la tarde y noche del sábado estuviera de relax, mirando partidas más que jugarlas.


La primera partida en la que estuve de espectador fue una de Washington's War, un juego que he conocido recientemente a través de la plataforma online rally-the-troops.com y que para mi ha sido un flechazo directo al corazón. Se trata de una reedición del que se precia de ser el primer juego de guerra con motor de cartas - el We The People - y se le nota tanto en lo bueno como en lo malo. Mas a mi me ha encantado no a pesar de sus defectos, sino precisamente por ellos. El mecanismo de las cartas está tan subdesarrollado (precisamente por haber sido el primero que lo empleaba) que las decisiones que plantean al jugador son bastante más sencillas de lo que suele ser habitual en estos juegos. Aparte de eso el planteamiento del juego es bastante simple. Es más un juego sobre controlar territorio que sobre combatir, pero las decisiones que esto plantea son bastante interesantes. Y se juega bastante rápido. La partida que contemplé se terminó en poco más de dos horas. Estoy jugando mucho online a este juego y está en la lista para hacerle un artículo en profundidad.


Otra de las partidas que contemplé aquella tarde fue una de Burning Banners, el multijugador de ambientación fantástica de Compass Games que ha sido uno de los éxitos del 2024 y que se vio mucho durante estas jornadas. Lo primero que destaca del juego es la calidad de los componentes. Visualmente es un juego que apetece jugar. En la práctica también debe ser bastante accesible, a juzgar por el número de partidas que se celebraban. No puedes introducir a tanta gente a la vez un juego complejo. La pega es que es un juego más para dos jugadores que para cuatro, y no digamos ya los seis que se supone admite este juego. Y es que cuando no es tu turno estás bastante poco activo, y con un número elevado de jugadores eso conlleva un entreturno bastante largo.


Tras el aperitivo y ceremonia de reparto de premios también estuve contemplando una partida de tres jugadores de Blackbeard. El bueno, el de Avalon Hill. Llamarlo juego es en cierto modo un engaño. Blackbeard es más bien un generador de historias con algo de agencia del jugador, o un juego de rol de mesa. Como queráis llamarlo. Tiene cosas muy raras y jugarlo puede ser un sufrimiento. Por el azar te pueden pasar mil males y encima te puedes tirar bastante tiempo sin participar activamente en el juego, mirando como juegan los demás. Pero por lo mismo puedes pillar una buena racha y entonces haces de todo. Lo mejor es sentarse ante él con actitud de que lo importante es participar y dejarse llevar. Que el juego te cuente su historia. Ayuda mucho que alguien se conozca al dedillo los procedimientos del juego, como era el caso en la partida que contemplé.


En esa misma sala estuvo sentado durante todas las jornadas Franjo, de Territorio Grognard. Había sido vecino de mesa nuestro también durante la larga partida de Stalingrad '42. Tocó todos los palos: Burning Banners, Grandes Campañas de la Guerra Civil, Bitter Woods. Lo mejor era escuchar su modulada voz de podcaster. De tono mesurado, sereno, y a la vez profundo, que cautivaba a aquellos que escuchaban sus explicaciones del juego en mesa, y al resto de los que estábamos en la sala dedicados a lo nuestro. Estuve un rato sentado a su mesa cuando estaban jugando al Bitter Woods - juego del cual he adquirido una edición hace poco - pero no me presenté porque no quería molestar.


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Para la mañana del domingo tenía programado cerrar la jornada con algo sencillote. Quartermaster General. Un juego que tengo poca opción de ponerlo en mesa en mi grupo habitual por lo complicado que es reunir 6 jugadores y que por lo tanto se está convirtiendo en equipaje obligatorio para las convenciones, donde se presta mucho para el cierre de domingo por la mañana, cuando todo el mundo quiere jugar a algo, pero tiene prisa y un bajo nivel de exigencia.


De los que nos juntamos allí 4 eran novatos en el juego, que explique con mayor brevedad que el Conquest of Paradise de dos días antes. También repetían dos de aquella partida, que se unieron a mi en el bando del Eje. El otro veterano jugaba de británico, y los otros novatos eran sus aliados. El desarrollo de la partida fue veloz y terminó en victoria del Eje en el turno 13 por ventaja en el tanteo de puntos. La verdad es que debiera haber jugado otra partida. No pensé en ello, la verdad.


Yo tomé Europa Occidental bastante rápido y desplegué dos cartas de status para desarrollar la guerra relámpago, de las que el británico me quito una con Enigma. Ello no impidió que le zurrase al soviético hasta dejarle desarmado, aunque se defendió lo mejor que le permitían sus cartas. Para ser nuevo aprendía rápido. El norteamericano, en cambio, estaba más perdido. Le costaba encontrar las cartas que le permitieran extenderse más allá del Nuevo Mundo. A pesar de estos problemas logró aplastar al japonés con guerra estratégica y dejarle limpio de cartas. El japonés tardó en tomar China y pudo hacer poco antes de que el americano le eliminase el mazo, pero fue suficiente para contribuir puntos a la victoria final. El italiano fue el que mejor se lo pasó. Antes de comenzar le dije que lo que tenía que hacer era jugar cartas de sumar puntos. No parecía muy convencido, pero no tardó en pillarle el tranquillo y, pillando de aquí y de allí, jugó un papel decisivo en aquella partida.


Tras terminada está partida aún estuve andando un poco por aquí y por allí. Volví a contemplar otra partida de Blackbeard, que no se terminó porque todo el mundo estaba en desbandada. Tras aquello, Friki y yo nos subimos en su coche e iniciamos un temprano retorno a casa, mientras conversábamos animadamente sobre nuestras experiencias en aquellas jornadas.

viernes, 28 de junio de 2024

Tu juego favorito es una puta mierda

Entre el 10 y el 12 de mayo  tuve el privilegio de participar en el II Campamento Barton, las jornadas de jugones organizadas por los componentes del doble podcast Vis Lúdica-Vis Bélica que son referencia para la afición en España. Este evento se organizó en el Hotel EXE Boston de Zaragoza, el mismo que aloja las jornadas de Batalladores. Este evento no está comprometido con ningún tipo de juego concreto, si participas en él puedes jugar a lo que quieras: euros, wargames, miniaturas, rol, party games... El único compromiso que tiene el Campamento Barton es con los jugadores. A diferencia de otras jornadas, no hay lugar para las editoriales, solo para los jugadores quienes - superando con mucho los 200 - se reunieron allí.

Mi enfoque al asistir a este encuentro era el de hacer algo que normalmente no podría hacer en casa. En este caso fue reunirme con Israel y Fernando, dos jugones de Galicia y Albacete respectivamente, y poner en mesa el Stalingrad `42 con la intención de jugar la campaña a saco durante el viernes y el sábado. Así que se puede decir que mi experiencia en este Campamento Barton consistió básicamente en esta gran partida.


Yo y Fernando llevábamos el bando alemán. Yo asumía el control supremo y todo el frente al norte del Donets y el Don hasta cierta distancia de Stalingrado, donde la separación de sectores dibujaba una línea recta hasta el Mar Caspio. Ello dejaba a cargo de mi compañero todo el área de Rostov y el Cáucaso. Teníamos una separación de sectores acordada para el soviético muy similar a la del alemán por si se nos unía un cuarto jugador. Como esto no sucedió, fue Israel quien tomó control total del bando soviético.

Esta es la separación de áreas establecida para el Eje durante la partida.

Fernando y yo nos entendimos muy bien y coincidíamos en nuestro plan de campaña. Este sería una ofensiva escalonada comenzando con el 4º Ejército Panzer en el norte, seguido del 6º Ejército en el centro, para que Fernando lanzase su ofensiva con el 1º Panzer y 17º Ejércitos en el tercer turno. Nuestra idea era que él corriera a por los puentes del curso bajo del Donets para lograr un cerco a gran escala entre este río y el curso medio del Don. Desde un primer momento nuestro adversario aprovechó al máximo todas las herramientas que el reglamento pone para llevar a cabo una retirada y puso al grueso de sus tropas en fuga, en el norte hacía la orilla oriental del Don, al sur hacia el margen sur de dicho río a su paso por Rostov. Tan sólo quedaron unas pocas agrupaciones de tropas estratégicamente situadas para bloquear cruces de carreteras y demorar el avance germano todo el tiempo posible.


Si bien la estrategia soviética permitió a Israel construir un frente seguro a lo largo del Don que me negaba los objetivos de Voronezh y Sbovoda, no pudo evitar que mis puntas de lanza acorazadas se situaran en la retaguardia de una gran agrupación (16 unidades) soviética en desbandada y enlazará con las unidades blindadas de Fernando que, habiendo cruzado el Don conforme a lo planeado, habían avanzado hacía el norte. Fue entonces cuando, por un error mío, 10 de esas unidades soviéticas que parecían condenadas encontraron un hueco y lograron escapar. Las que quedaban aguantaron lo suficiente como para estorbar el avance de nuestra base logística (HQs y vías férreas) de manera que mis panzer se aproximaron hacía la curva del Don y Stalingrado sin apoyos.

Ruptura del sector al sur del Donets. El bando soviético se ha retirado de toda la línea al tiempo que las puntas de lanza del Eje ya están dispuestas a cruzar el río y virar hacía el norte para cortar el paso a varias unidades enemigas.

Mi idea una vez llegada a esa área era forzar un cruce del Don para poder aproximarme a Stalingrado desde el suroeste (Kotelnikovo) y a la vez apoyar a mi compañero en la toma de Rostov mediante un avance sobre el Manych. Esto último fue innecesario porque mi compañero logró conquistar Rostov ese mismo turno merced a un error de colocación de un HQ soviético que no pudo dar apoyo en la defensa. Aún así envíe rápidamente dos divisiones panzer enteritas al área de mando de mi compañero, lo que supuso que mi avance sobre Stalingrado perdió impulso. A partir de entonces me encontré involucrado en inacabables luchas en las aproximaciones a la ciudad, sin llegar a estar adyacente a ella, a pesar de lograr otro cruce del Don y la toma de Kalach.


Por su parte, mi compañero logró avances importantes en el Cáucaso. Cayeron Stavropol y Taman, pero se resistía Krasnodar. En medio de todo esto se hizo patente el problema de establecer áreas de mando para hacer que un juego de 2 jugadores sea multijugador: lo que sucede en el punto de unión de ambas áreas queda en el limbo, cada jugador piensa que su compañero va a resolver cualquier amenaza que se plantee por ahí, y como consecuencia de ello ninguno de los dos hace nada. Eso nos paso a nosotros con la estepa entre Stalingrado y Elitsa, por la que el soviético nos coló incursiones de caballería y brigadas de blindados varias veces, distrayéndonos fuerzas de otras partes. Logramos aplastar dos de esas incursiones, pero la tercera se aprovecho de un despiste y terminó con una brigada de T-34 tomando Salsk, que era punto de victoria y logró precipitar el final de la partida con derrota súbita del Eje en el turno 20.

Situación al final de la partida.


Conclusiones a sacar de esta tremenda partida. La primera es que compartir el mando con otro jugador me ahorró entre 10 y 15 minutos por turno, con un ahorro total de tiempo de entre 4 y 5 horas. Aparte de eso, el mando conjunto presentó unos problemas que tal vez se hubieran solucionado con una actitud más fuerte e intrusiva por mi parte. Pero yo carezco de actitud para hacer algo así. Esto que hacemos son juegos, se trata de divertirnos, y mi intención era principalmente que mi compañero tuviera plena libertad de actuación en su sector del mapa. A pesar de esto, me he replanteado los límites de áreas de mando, y en otra ocasión yo establecería ese límite al sur del Don en la línea del Manych.


Aparte de eso, mi primera campaña como alemán en Stalingrad '42 me demostró lo complicado que es para el germano ganar en este juego. Si bien tiene una superioridad neta, hay que tener mucho cuidado de que la ofensiva no se disipe y pierda impulso. Israel nos comentó a Fernando y a mí que él pensaba iniciar la ofensiva en todo el frente a la vez con el alemán cuando jugase su siguiente campaña. Es un planteamiento que me ha dado que pensar.


Tras recoger, fuimos a cenar, pero entre una cosa y la otra aún tuve tiempo de estar en una mesa sentado contemplando una partida de Archipelago. Aún sin tomar parte en la partida, la encontraba fascinante. Un día de estos escribiré una reseña de este juego.


Tras la cena estuve echado un rato - ventajas de celebrar la convención en un hotel - y al bajar me dirigí a una de las salas donde se estaba jugando a Blood on the Clock Tower de continuo todo el día. Tras estar día y medio con una actividad de alta intensidad como la campaña de Stalingrad '42 me apetecía algo totalmente distinto y de un tono más ligero. Este juego que se ha puesto de moda cumplió esa función. Básicamente, se trata del clásico juego social de roles ocultos que se juega por "jornadas" y en las que se trata de encontrar al asesino antes de que éste aniquile a los jugadores "buenos". Es un tipo de juego que está muy visto, pero que no por ello es malo. Hay buenos momentos para jugar un juego así, y la cosa mejora si tienes un grupo dispuesto más que nada a divertirse y - lo más importante - un narrador que sabe hacer su trabajo. Si bien encuentro Blood on the título demasiado largo un juego que se me va un poco de duración para este tipo de juegos ligeros (terminamos la partida alrededor de la 1 de la noche, explicación incluida), cumple bien party game. Eso si, me parece que para un juego social está algo sobreproducido y en consecuencia es caro.


El domingo por la mañana tenía programada una partida de Friedrich que tenía el propósito principal de explicar el reglamento a quien no lo supiera y enseñar estrategias a quienes conocieran el juego y deseasen profundizar en él. Éramos 5 en la mesa y yo estaba sentado junto al prusiano asesorándole. En esto último mi tarea más importante consistió en contener al jugador prusiano y disuadirle de las jugadas más atrevidas porque el error principal del jugador prusiano novato consiste en freir su mano de cartas implicándose en un combate tras otro desde el segundo turno. Hay un momento y un lugar para que el prusiano haga sus ataques, pero ello depende de la situación de la partida y requiere analizar la situación con cuidado. Hasta entonces, lo mejor es contenerse.


Naturalmente, con las explicaciones de por medio y con mi consejo al prusiano, no llegamos a completar la partida. Aún así confío en haber mostrado a los que estaban sentados conmigo en la mesa las posibilidades que tiene este juego, y animarlos a ponerlo en mesa en sus propios grupos de juego. Y aún más todavía desde que este juego se puede disfrutar online en rally-the-troops.com perfectamente implementado. No tenéis excusa.


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Y antes de terminar, algunas menciones especiales. Porque en eventos como estos nos reunimos para encontrarnos con las personas, más que por lo juegos.


En primer lugar mi más sincero agradecimiento a Fernando e Israel, que hicieron posible una partida inolvidable e irrepetible en unas circunstancias diferentes a las que permitía el Campamento Barton. Pusieron su paciencia y mostraron una capacidad de compromiso para una partida de semejante envergadura que es difícil encontrar hoy en día y que hizo de nosotros 3 Los Frikazos del Wargame del campamento. No bromeo.


En segundo lugar - y sólo en este puesto porque me debo primero a mis compañeros de mesa - mi más sincero agradecimiento a todos los compañeros que crean los programas de Vis Lúdica y Vis Bélica por hacer posible está oportunidad y organizar este evento que nos reunió a todos durante 3 días. Y de entre los chiflados que componen ambos programas mi agradecimiento especial va para David Arribas y Roi que no me conocían de vista pero que, al enterarse de quien era yo, se pasaron por mi mesa para charlar un rato conmigo y reconocer mi labor en este blog. De verdad que se agradece mucho.


También merece admiración los que estuvieron organizando partidas de Blood on the Clocktower de continúo. Si no le estaban dando 14 horas al día es porque le estaban dando 12 horas al día. ¡Qué dedicación! Y por mi experiencia, siempre estaban dispuestos a hacer las aclaraciones necesarias y a dirigir el juego para que no se quedase atascado, algo que era muy necesario con este tipo de juegos sociales. Es asombroso haber contemplado semejante dedicación.

martes, 31 de octubre de 2023

Campeonato Mundial de Friedrich 2023

Este año he retornado al Campeonato Mundial de Friedrich que se celebró en Berlin del 8 al 10 de septiembre. He tardado mucho en empezar a hacer el reporte de las partidas que jugué allí. En parte ha sido porque tenía un tema de trabajo pendiente de resolver. Por otro lado, he estado esperando a que se publique el reporte oficial en la página de Histogame, para contrastar mis recuerdos con los registros oficiales. Pero ha pasado ya mucho tiempo, y siento que ya no lo puedo dejar por más tiempo.


Quiero dejar claro desde el principio que este año no he ganado el campeonato. Lo digo porque adecuéis vuestras expectativas a lo que vais a leer.


Y ahora, vamos a ver lo que sucedió. O al menos mi versión de lo que sucedió.


Mi primera partida me tuvo como Francia y con nada más ni nada menos que Ramonwargamer como Prusiano contrincante. Francia es, en mi opinión, el bando más difícil para ganar, pero esto quedaba de sobra compensado por compartir mesa con Ramón. Como aliados tenía Maurice (Países Bajos) como austríaco, y creo que Mark (Eslovaquia) como ruso. Es lo que tiene dejar el reporte para tan tarde, que me olvido de algunos detalles nimíos.


Ramon optó por lo que yo llamo una "defensa adelantada" contra mí, metiendo a un general prusiano en Minden para defender la bandera prusiana más occidental del mapa. Yo lograba barrer de en medio a los hanoverianos y conquistar Magdeburgo y Halberstadt sin lucha. Entretanto, Austria parecía decidida a lograr una victoria con el Imperio y se centraba en Sajonia con vistas a librar la lucha final por los últimos objetivos del Imperio en el sector de corazones de Magdeburgo. Esto me convenía, porque era justo el mismo palo en el que yo tenía que atacar en Minden para conquistar mi último objetivo. Me estaba situando para lanzar este ataque tras la gran batalla en corazones que se cernía entre Prusia y Austria, pero antes de que mi plan llegará a cuajar, India (o América) cayeron y Francia abandonó la guerra.

La luz de atardecer dejaba una foto en primer plano bastante chula. Y de paso también se puede ver como ese prusiano corre que se las pela hacia Minden.

La mayor parte de los que conocéis Friedrich seguramente suponéis que, en cuanto uno pierde el control de Francia o Rusia y toma el de el Imperio, la partida ya se acabó para él. Así parecía al tomar yo el control de Hildi, cuando fui atacado por Prusia y aniquilado (tras gastar 3 treces de corazones). Pero a Ramón le surgieron problemas en sus dominios orientales frente a rusos y austríacos, y para solventarlos se llevo a todo el mundo - pero realmente todo el mundo - para esa parte del tablero, dejando vacía Sajonia, de manera que mi general amarillo - que había vuelto con un uniforme nuevo - estaba en un tris de tomar todos los objetivos de nuevo. Tan solo un hanoveriano debilitado por su lucha con Francia y que llegaba apresuradamente del oeste podía evitarlo. A lo mejor lo hubiera conseguido de arriesgarme un poco. No lo hice, tome un desvío para llegar más seguro a mis objetivos y de todas formas la partida termino antes de poder lograrlo. Ramón había logrado alzarse con una muy merecida victoria, ganándole al mismísimo campeón vigente.


El sábado por la mañana tomaba el bando de Austria. Mi enemigo con Prusia era Loughlin, la representación irlandesa en el campeonato. Como aliado ruso tenía a John, de Reino Unido y que ya había sido campeón dos veces. ¿Quién hacía de francés?. No me acuerdo. No me hostiguéis por ello, por favor.


El comienzo de la partida se caracterizo por cierta vacilación de Prusia, que buscaba asignar un sector para defenderse ante cada adversario. Lo tuvo más difícil contra Rusia, a la que finalmente enfrentó en picas. La última línea de defensa. En cambio, frente a Austria se planteó una defensa en diamantes en Sajonia, mientras dos señuelos que permanecían en Silesia perdían esta región con relativa rapidez. No recuerdo bien que hacia Francia, pero si eso es así, seguramente sea porque no era nada digno de mención, Creedme.


El caso es que me dedique a intentar cortarle el suministro a Prusia en Sajonia, lo cual no resultaba tan fácil en la práctica, así que me le lancé un par de ataques al defensor de picas ante Rusia, para sacar a mi adversario de su "zona de confort". Esto, y una reducción de subsidios pareció por fin descoyuntar la hasta entonces férrea defensa prusiana, que empezó a deshacerse por varios sitios. Yo estaba por fin a punto de desabastecer todas las fuerzas prusianas en Sajonia cuando Königsberg cayó ante Rusia, dándole la victoria a John. Fue por un error algo tonto de Loughlin, y un turno antes de que Rusia se marchase de la partida. Así estuve de cerca. Al final me llevé 9 puntos con el Imperio y muchas gracias.


El año pasado llegué a la final por un error tonto de Loughlin que me benefició a mí a costa de John. Este año fue al revés. Se ha restablecido el equilibrio.


El sábado tarde me tocaba jugar con Rusia, teniendo como oponente prusiano al otro participante del Reino Unido, de apodo Archbold. Optó por una defensa algo inusual por las debilidades que tiene, consistente básicamente en plantarse en tréboles ante Austria y en picas frente a Rusia. No tengo recuerdo a estas alturas de quienes eran mis aliados, pero si tengo claro que no fueron capaces de aprovechar estas debilidades que comento y que Rusia y Suecia abandonaron pronto la partida, por lo que me encontré controlando un Imperio algo maltratado por su anterior dueño, el jugador austríaco. A pesar de lo cual me alegré bastante de terminar la partida - que por supuesto ganó Prusia - con 8 puntos y unos momentos bastante agradables por la chispa y el ingenio de Archbold.

Con Suecia fuera del tablero y Rusia a punto de estarlo, Archbold controlaba la partida gracias a la falta de imaginación de sus adversarios... menos yo claro, yo tengo excusa. Je, je, je. Es que tuve mala suerte.

Hasta este momento había tenido un torneo bastante pasable. Buenas puntuaciones pero ninguna posibilidad de llegar a la final. El planto fuerte me llegaría el domingo por la mañana. Me tocaba jugar finalmente con Prusia, y tenía delante mía como Austríaco al propio Richard Sivel, ni más ni menos. A mi zurda se sentaba como Rusia Bart, la representación polaca en la competición, y a mi diestra tenía a Jürgen, un alemán un tanto despistado y veterano de esta competición. Sivel es muy bueno en su propio juego, y me hacía poca gracia tenerlo de adversario principal. Pronto se hizo sentir esta valoración. Me encontré ya desde los primeros turnos con todo el ejército austríaco en Sajonia dando cobertura al Imperio con gran habilidad y batiendo uno tras otro todos mis intentos de cortarle el paso. Ya en el turno 8 o 9 ya me consideraba perdido, y tan sólo aspiraba a aguantar uno o dos turnos más. Esta no fue solo una apreciación subjetiva. En torno al turno 9 una retirada de Sivel mal ejecutada dejó al francés en posición de ganar la partida, pero estaba distraido cubriendo su suministro y no se dio cuenta.

Pues así de liada anduvo la cosa para mí durante casi todo el rato

La partida era una tortura. La estrategia de Sivel era llevada a cabo de manera hábil e implacable, y me supuso una sangría en cartas de la cual también se beneficiaban sus aliados. El ruso estuvo a punto de ganar en más de una ocasión. Luego, en un combate muy cerrado con un montón de piezas de por medio, Sivel cometió un error al retirar una pieza mía y al instante se levantó aullando de la mesa y maldiciendose (en alemán) por su error. Se asustó toda la sala, pero en ese momento percibí que a lo mejor, muy a lo mejor, tenía una oportunidad de salir airoso de aquel trance. Y así fue. Una tras otra fueron cayendo las cartas del destino que marcaban el final de la partida - incluidas mis dos reducciones de subsidios que me comí con patatas - y para el turno 22 (creo) el juego concluyo con la tortura convertida en la más gloriosa de mis victorias. ¡Sólo por esto ya me merecía la pena haber venido!

Una vista general de mi partida como prusiano. La novedad con respecto a la imagen previa está en ver lo acorralado que también me tenía el ruso. 

A pesar de coronar mi campeonato con una victoria espectacular, me había quedado fuera de la final. No así Dukarrio, amigo mío desde hace años y compañero del Club Dragón, quien se había anotado suficientes puntos para llegar segundo a la final y poder sentarse contra John como Prusia. Agotado como estaba por mi anterior partida que había durado más de 6 horas, no me senté a ver la final, cuya narración dejaré en manos de otros. Al final el ganador del campeonato (por tercera vez) fue John, pero me cuentan que Dukarrio estuvo cerca de ganar, muy cerca...


Y así concluyo una reseña de otro campeonato, con muchas lagunas de memoria pero a cambio mucho más breve de leer. Si es que no hay mal que por bien no venga.



lunes, 19 de junio de 2023

Campeonato Abierto de Friedrich de España 2023.

He estado una buena temporada sin contribuir a este blog. Un motivo de ello fueron dos semanas de vacaciones que tuve a finales de abril, comienzos de mayo y en las que perdí un poco la costumbre de escribir. Pero el motivo principal ha sido el CAFE '23. El Campeonato Abierto de Friedrich de España de 2023, que se ha celebrado el último fin de semana entre el viernes 9 y el domingo 11 de junio y del cual yo era el organizador principal junto con Dukarrio, Suerte Canalla, y Ringard. Esta labor ha absorbido bastante tiempo libre que dedico a escribir aquí. Además, las tareas derivadas de este evento han ocupado mi cabeza de tal forma que no se me ocurría nada concreto de lo que escribir. Llegué a preparar unas cuantas líneas, pero van a ir a la papelera seguro.


Mi contribución a este blog va a continuar siendo escasa en los siguientes semanas y meses. Y ello por un doble motivo. El primero es que tengo que sacar el reporte del campeonato. Escribiré ese reporte, y no las entradas habituales del blog. Más adelante os indicaré donde podéis hallarlo. La segunda razón es que tengo que dedicar unas horas a un tema de formación relativo a mi profesión. Así que menos tiempo libre. A pesar de todo esto, intentaré sacar una entrada al mes en los siguientes 3 meses, incluido este.


Bien, y ahora a lo que interesa. ¿Cómo fue el campeonato?


Pues un éxito, a juzgar por todos los participantes y no sólo por mí. Hemos tenido 16 participantes en 4 mesas simultáneas en las rondas clasificatorias. Son menos participantes que en la edición anterior (de 2019) en la que fuimos 20 participantes, pero lo importante - al menos para mí - es que en esta ocasión la mayoría de los jugadores provenían de España, cuando lo normal en ediciones anteriores era que un núcleo de de jugadores extranjeros constituyese la mayoría dominante. Esta vez han sido 6 extranjeros y 10 españoles, con muchos nuevos participantes entre estos últimos. Es algo que me anima mucho y me da esperanza de que la afición por Friedrich pueda prender en nuestro país.


En las 16 partidas de las rondas clasificatorias ha habido 4 victorias prusianas (un 25%), 2 victorias con Rusia (12,5%), 1 con Suecia (6,25%), 4 con Austria (25%), 2 con el Imperio (12,5% y ambas bajo control de María Teresa), y 4 victorias con Francia (otro 25%). Si a alguno no os salen las cuentas, es porque en una de las partidas hubo una victoria triple, es decir, ganaron los tres jugadores aliados en la misma ronda.


Los porcentajes de victorias nos dicen unas cuantas cosas. Para empezar, las victorias prusianas son escasas. La media suele estar en torno al 40% y aquí fue el 25%. Ello se explica por la falta de experiencia del contingente principal de jugadores: los españoles. Sufrieron tremendamente jugando con Prusia, y muchas de sus partidas se acabaron en 10-12 turnos, cuando la media de un prusiano victorioso está en los 19 turnos. De las 4 victorias prusianas es de destacar la de Dukarrio en la última ronda, lograda a través de una Opción Ofensiva llevada a cabo con éxito en 14 turnos. ¡Enhorabuena!


He de añadir que los españoles no tienen nada de que arrepentirse. De los 6 extranjeros que tomaron parte - todos ellos jugadores veteranos de otros campeonatos - sólo 2 lograron ganar con Prusia.


De entre los aliados, el peor parado ha sido Elisabeth (18,25% de victorias) y la que más María Teresa (37,5%). Francia, que suele hacer menos del 20% de las victorias, ha logrado un buen resultado con su 25%. Una vez más, la inexperiencia de una parte importante de los participantes es la que - en mi opinión - explica estos porcentajes. El primero jugador aliado en mover y combatir es el ruso, y es fácil que el típico jugador prusiano novato gaste sus cartas muy gratuitamente contra Elisabeth, quedándose corto de recursos para afrontar los turnos de María Teresa y Pompadour. Rusia hace el trabajo duro, los demás aliados cosechan las ganancias. Esta forma de jugar acorta la cantidad de turnos que resiste el jugador prusiano, y lo que hay que trabajar aquí es como reducir el desgaste contra Rusia para así tener más recursos contra el resto de aliados y poder durar más turnos.


Y con todo esto llegamos a la final. Entraron a participar en ella, por orden descendente, Alberto Romero como Prusia, el sueco Björn von Knorring como María Teresa, el irlandés Louglin Deegan como Elisabeth, y Maurice de Wijs (Países Bajos) como Pompadour. Ya la contaré más adelante en la narrativa que tendremos colgada con fotos en la página web del Club Dragón (no en vano, pudimos organizar esto gracias a ellos), pero en breve, hubo cierta tensión inicial cuando Alberto perdió pronto Silesia y Rusos y Austríacos le acorralaban en Berlin, pero entonces el ruso levantó algo la mano, y muy pronto empezaron a caer una por una las cartas decisivas del destino. Si bien la primera de ellas le supuso un recorte en el número de cartas recibidas a Alberto, pronto empezaron a salir las que le iban eliminando los oponentes, de manera que la partida concluyó tras 16 turnos. Algo rápido, a decir verdad.

Pero ello no le quita mérito a Alberto Romero por haberse llevado el trofeo. Seguramente le conozcáis en otras facetas como la autoridad suprema en España de GCACW, o como instructor del juego Vietnam. Pues ahora tenéis otra faceta suya como campeón de Friedrich. Campeón en dos ocasiones, esta y en Berlin en 2014 como el primer español en ganar el trofeo. ¡Enhorabuena Alberto!


Ya sólo le queda el trofeo del Reino Unido. ¿Se atreverá?


Mi más sincero agradecimiento a todos los participantes y asistentes al evento, y en especial a los tres amigos que me han apoyado en todo momento.


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Batalladores 2022. Una breve crónica.

Pues sí. A comienzos de este mes de noviembre - del 3 al 5 para ser más precisos - he asistido a las jornadas de juegos históricos y de simulación Batalladores, en Zaragoza. Dado el carácter recopilatorio de experiencias de este blog, no podía menos que dejar constancia de ello y dejar una entrada con mis experiencias al respecto.


Antes de comenzar quiero dar mi más sincero agradecimiento y felicitación al Club Batallador por la organización de este evento. En esta ocasión se han "tirado a la piscina" y se atrevieron a poner 200 plazas a disposición de los asistentes frente a las 80 de la convocatoria de 2019. Han tenido un éxito rotundo. Las plazas se cubrieron rápidamente. Durante el transcurso de las jornadas los miembros de esta asociación hicieron gala de amabilidad y habilidad para que todo saliera a pedir de boca. Si algo ha quedado claro en estas jornadas, ha sido su calidad como personas y su inteligencia como gestores.


No tengo intención de aburrir al lector con una crónica detallada y ordenada temporalmente de mi participación en este evento. En lugar de eso prefiero comentar en forma de breves episodios mi experiencia. Así pues, comencemos.


2º Campeonato de España de Sekigahara.


Lo mismo que en 2019, en esta ocasión fue posible la organización de un pequeño torneo de este gran juego de estrategia bélica. Desafortunadamente, me empeñe en mantener la misma estructura de la competición primera, con rondas eliminatorias y un requisito mínimo de participantes. Esto hizo que durante bastante tiempo no hubiera muchos de los participantes de Batalladores dispuestos a inscribirse en esta actividad, dado que no les parecía que su celebración estuviera garantizada. He de agradecer a todos los inscritos su confianza. También la propia organización de las jornadas no albergó duda alguna de que el campeonato iba a celebrarse. Por último, la editorial Devir apostó por el evento - y me facilitó notablemente la labor organizativa - poniendo de su parte las copias necesarias del juego (que ha sido publicado por ellos mismos este año) para que la competición se llevase a cabo.


De esta forma nos fue posible poner en marcha una competición con 8 participantes y 3 rondas. La primera ronda se celebró en la tarde/noche del viernes. La semifinal y la final el sábado por la mañana. El ganador del Campeonato es José Cornelio, de Manzanares el Real, quien se batió en la final frente a un amigo residente en la misma localidad. De las 7 partidas jugadas, 6 fueron victorias para el bando Tokugawa (negro). Ishida únicamente ganó en la final. Había opción para pujar por bando, pero únicamente se ejercitó en 2 de las 7 partidas, siendo la misma final una de estas. Ambas pujas fueron por Tokugawa, por 2 y 3 bloques. Únicamente 2 de las 7 partidas terminaron con victoria súbita (por muerte de líder o toma de Osaka). Entre las partidas que terminaron por puntos, la diferencia de puntuaciones era bastante notable, oscilando entre un tanteo 9-18 la más "igualada" y 5 -23 la más "desigual".


Estos tanteos contrastan con mi experiencia personal en yucata.de , la principal plataforma online que soporta Sekigahara. El tanteo de victorias ahí está más igualado entre ambos bandos. Tengo una mayor proporción de victorias por puntos, y en este caso los tanteos suelen ser más cerrados. Siendo unas diferencias llamativas, no hay que apresurarse a comparar entre el juego ocasional en la mencionada página y el juego en vivo en un campeonato. Las circunstancias de ambos son bastante diferentes. No obstante, he podido sacar algunas lecciones de todo esto.

  • Hay que abandonar el formato de eliminatorias. Su principal inconveniente es que desincentiva la participación en el torneo porque los interesados no tienen garantizada más que una partida, y si pierden se encuentran sin nada que hacer y con todas las mesas de alrededor ya ocupadas en sus propias partidas. También impone un número de jugadores mínimo que condiciona la celebración del evento. La solución es establecer un sistema de rondas suizas, con los jugadores disputando como poco 2 partidas y el torneo celebrándose independientemente de cuantos sean los participantes.
  • Permitir a los jugadores conceder una partida. El motivo por el que los tanteos de puntos fueran tan extremos se debía a que un jugador conseguía una ventaja insalvable relativamente pronto, y su adversario seguía jugando a pesar de que no tenía forma de recuperarse. Esto hacía de la experiencia de la competición algo pesado, en la que te tienes que quedar jugando en la mesa a pesar de no poder hacer nada para recuperarte. 
  • Carta/bloque en la mesa, pesa. Cuando jugamos a cualquier juego a menudo estamos haciendo correcciones de nuestras jugadas de manera constante. Eso está bien, pero en una competición el carácter del juego varía, y además jugamos contra personas desconocidas. Corregir una jugada puede estar sujeto a malinterpretaciones, y la única forma de clarificar esto es imponer una regla estricta por la cual lo que está jugado, está jugado y no hay vuelta atrás. Para compensar de las dudas adicionales que esto puede causar, estoy dispuesto a otorgar 10 minutos extra de reloj por bando, con un total de 1 hora y 10 minutos a cada jugador.
  • Casi todos jugamos mal. Me refiero a que casi todos jugamos mal alguna regla del juego. Incluso de un juego tan sencillo como Sekigahara. Siempre que se pueda, se jugará conforme al reglamento del juego, pero si algún jugador ha cometido algún error de reglamento, éste no se corregirá si su oponente ya ha iniciado su jugada descartando alguna carta o revelando algún bloque. Es responsabilidad de ambos jugadores conocer y aplicar bien el reglamento, y aquel jugador que lo conoce y aplica mejor merece tener ventaja. Simplemente es mejor jugador.

En fin. Mucho trabajo por hacer, y mucho por aprender de todos aquellos que hicieron este campeonato posible. Una vez más, muchas gracias a todos.


Francisco Gradaille. 


Tuve la grata ocasión de encontrarme con Francisco Gradaille, diseñador de Plantagenet y Cuius Regio. Me enseñó el prototipo de este último, cuyo mapa ha sido rediseñado de forma espectacular. También se tomó la molestia de explicarme varios detalles del juego y responder a mis preguntas del mismo. Fue tan amable incluso para agradecerme la redacción de este blog, y comentarme que un programa de Jugando con los Abuelos que grabé con Mirmillon le había servido de inspiración.




Más tarde pude asistir a una demostración que hacía de Cuius Regio, y he de decir que me tiene totalmente convencido. Se ha comparado este juego con la serie Grandes Campañas de la Guerra Civil Americana (GCAW en inglés) porque las unidades acumulan puntos de fatiga. Pero en mi opinión se parece más a el clásico The Civil War de Victory Games, aunque también tiene bastantes ideas propias De cualquier forma, me tiene totalmente convencido y puedo decir que en este momento es mi futuro lanzamiento más esperado. Muchas gracias por todo, Paco, y deseo que pronto tengamos este trabajo tuyo en nuestras estanterías.



Un prototipo de Do It Games.


Es típico en una jornada de estas que constantemente se busquen personas para completar mesas. Un chico, que responde al apodo de Pinback (¡un saludo!) me captó de esta forma para una partida de tres jugadores de un prototipo de Do It Games. Un juego que afronta la tarea de recrear el teatro europeo de la Segunda Guerra Mundial, algo que ya comenzaron hace ya muchos años clásicos como Third Reich y World in Flames. El nombre de este prototipo se me ha olvidado. Lo siento.


¿Y qué aporta este prototipo a un tema que ha sido tratado múltiples veces a lo largo de los años? Pues una gestión de "Gran Estrategia" del conflicto desde el punto de vista de los recursos. De estos los principales son las cartas. Cada jugador tiene su propio mazo de 18 cartas, de las que va robando entre 4 y 7 cada turno (según como le vaya en la guerra) y que tienen varios usos. En una parte del tablero - que recrea un mapa de Europa dividido en cajetines conectados por ruta (lo que en inglés se dice point-to-point) - se despliega una fila de cartas a modo de "mercado", y que va siendo actualizado con más cartas que se van sacando de tres mazos sucesivos que representan eventos y personajes relevantes del conflicto y que van siendo más poderosos conforme la guerra avanza.


Se trata de gestionar nuestros muy limitados recursos para atacar, influir diplomáticamente, desarrollar nuevas tácticas y tecnologías (comprando más cartas) de manera que se puede lograr la victoria de diferentes formas. Una de ellas es desarrollando la bomba atómica, pero la que a mi juicio debe ser la más común es expandiéndonos sobre el mapa, de manera que agotemos las fichas de control que tenemos en un tablero personal. Es la misma manera en la que se puede lograr victoria súbita en Here I Stand cuando colocas todos tus marcadores de banderas rectangulares sobre el tablero. Hay tres bandos: Reino Unido, Alemania, Unión Soviética.


La partida duro entre 2 horas y media y 3 horas, y quedó muy ajustada al final, con un ganador colocando todas sus fichas de control justo una ronda antes que cualquiera de los otros dos jugadores lo hicieran. Estaría dispuesto a jugarlo más veces. El juego es emocionante, tiene decisiones interesantes, y se puede jugar en una tarde (y sobra tiempo). Pero no es el tipo de juego que termino adquiriendo para mi colección. Fundamentalmente porque con el nivel de abstracción que tiene y las mecánicas de eurojuego que emplea, tendría problemas a la hora de explicarlo a otros jugadores. De hecho, al principio me costó entender cómo funcionaba y me encontraba bastante perdido. Seguramente, otros jugadores más acostumbrados a los euros lo pillen a la primera.


Como siempre, esto es una opinión personal y que encima ha resultado de una única partida. Este prototipo despertó interés durante las jornadas, con varios grognards de rancio abolengo interesados por probarlo, incluso repitiendo. Este juego está muy desarrollado, me atrevería a decir que incluso está listo para ser publicado. Indudablemente, es un diseño muy refinado y que ha llevado años y múltiples testeos. Mi más sincero reconocimiento al equipo de diseño por su trabajo con este juego, y a Do It Games por su intención de llevarlo a nuestras mesas. *


Caesar: Rome vs. Gaul.


Mi última partida en estos tres días fue de este reciente juego creado por Mark Simonitch sobre la conquista romana de la Galia. Mi oponente no era ni más ni menos que el propio Julio César. Me refiero al wargamero tan conocido en Madrid, no al cónsul y dictador romano, aunque igualmente hizo de romano en esta partida.


Caesar es un juego rodeado de cierta polémica. El equilibrio del mismo parece estar descompensado a favor del jugador galo, quien además tiene una única estrategia ganadora, bastante defensiva y monótona. Fue por eso que, mientras jugábamos, algún comentario de "¡esta roto!" nos cayó de pasada.


Coincido en que tal vez no sea el mejor juego de Simonitch, pero para mí siempre ha sido divertido de jugar por lo ágil y fácil de asimilar que es, y por eso estoy dispuesto a darle otra vuelta. En esta partida jugué como galo, seguí una estrategia conservadora, y aún así perdí.


¿Qué hizo mi oponente? Mantuvo el grueso de las legiones con César casi todo el rato, ocupó una posición en el centro de la Galia con esta fuerza principal, y siempre calculó de manera muy detenida la cantidad de puntos que iba a poder lograr cada turno. El mérito de la victoria es suyo. Naturalmente, habrá algunos que digan que soy un paquete. Pero eso no es cierto. Me tocaron malas cartas, tuve pésimas tiradas de dados, y sufría de un leve dolor de cabeza. De hecho, me está doliendo un poco ahora de recordar todo esto.


Sea como fuere, JC y yo terminamos la partida con risas y exclamando "¡No está roto!".


Y luego por la tarde, emprendí el camino a casa llevado en coche por un buen amigo.

* P.S.: Pues el título de ese prototipo que probé durante las jornada Never Surrender, una nueva creación de Fran Díaz, el autor de Polis, otro gran juego que he tenido la fortuna de probar y que incluso tengo en mi colección. ¡Muchas gracias por los comentarios!

martes, 27 de septiembre de 2022

Campeonato Mundial de Friedrich 2022

Tras un hiato de dos años por causas de las que no puedo acordarme, este año he retornado al Campeonato Mundial de Friedrich que se ha celebrado en Berlin entre el 9 y el 11 de septiembre. No iba solo. Ringard también me acompañaba. Imagino porque él es de los que no se pierde una. También asistía por vez primera Ramonwargamer, del Club Rubicón de Barcelona. Compartir la experiencia con un novato le daba un valor añadido a la ocasión. Por último, un español residente en Berlin, Dani, también tuvo el ánimo de apuntarse después de que su amigo Dukarrio le hablase del juego en visitas anteriories.


La primera partida tuvo lugar en la tarde del viernes 9. Jugaba con Austria contra Peter, un jugador que es tan bueno como para haber llegado a muchas finales aunque aún no se ha alzado con el trofeo. Mis aliados eran C.Y., un jugador veterano pero algo irregular, y Thorsten, un jugador de nivel medio que participaba en el campeonato cubriendo un hueco.


Relativamente pronto me fue posible determinar que la defensa principal prusiana contra mí tenía lugar en Sajonia. Así que concentré fuerzas allí tras limpiar Silesia de enemigos y banderas, salvo por una pequeña retaguardia y la ciudad de Oels. Entones Peter me pilló en picas en una batalla a palo cruzado contra sus diamantes. Esto le forzó a abandonar Sajonia, pero consiguió desplazar fuerzas suficientes para defender el bastión de Oels en Silesia, pivotando su defensa hacía allí. Sufrió una reducción de subsidios en el turno 10. Rusia atacó persistentemente y Francia comenzó a sufrir un montón de problemas tras ser sorprendida en otra batalla a palo cruzado.


A continuación comencé mi habitual serie de ataques de desgaste contra los prusianos en Oels con superioridad numérica y 3-4 reservas siempre a mano para escabullirme en caso de tener problemas. Me quedé si picas otras dos veces. Al mismo tiempo mantuve la presión en Sajonia con cierta efectividad, amenazando con una victoria imperial y desgastando más la mano de cartas prusiana. Desgaste acentuado por otra reducción de subsidios sin que ninguno de sus enemigos mostrase indicios de tirar la toalla, aunque Francia parecía estar al borde del colapso.


La estrategia del desgaste parecía estar funcionando de maravilla. Francia recuperó terreno y tomó Halberstadt y Magdeburgo, mientras que Rusia y Suecia abandonaron la partida y Thorsten tomó el control del Ejército Imperial. En este momento yo ya tenía 5 reservas en mi mano y decidí que era hora de dejarse de florituras o terminaría la partida haciendo el ridículo con ellas todavía en mi mano. Lancé un ataque a todo o nada gastando todas las reservas y todas mis cartas de picas. Gané, pero al turno siguiente Peter me lanzó un contraataque, que me hizo retirarme un par de espacios. A esto siguió otro contraataque mío, y ya conseguí expulsarle de forma decisiva.


La victoria parecía cercana. Acorralé a los defensores que quedaban, les corte el suministro. Me quedaba un turno para ganar de manera automática... y ese turno no llegó. El encuentro se acabó en ese momento, pasadas las doce de la noche, tras 22 agónicos turnos. Cometí un par de errores, y con un par de aliados un pelín más espabilados, la presión sobre Prusia hubiera sido tal que hubiera terminado de romper por alguna parte. Aún así, la cosa se me había dado bien. Más que por los 9 puntos y pico, por haber dado una muestra de calidad de juego que servía para impresionar al resto de participantes. Nunca hay que desdeñar la psicología.

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La mesa de mi segunda partida - el sábado por la mañana - estaba compuesta por participantes del Campeonato de York de este mismo año. L. , de Irlanda, se sentaba como prusiano. John, creador de la competición británica, jugaba con Austria. Arnold, de los Países Bajos, jugaba con Rusia. Y yo, naturalmente, era Francia.


Durante las primeras rondas Prusia aún estaba decidiendo qué defensa plantear, de manera que las piezas prusianas saltaban de un lado a otro luchando en diferentes palos hasta que L. pareció tener una idea más clara de las cartas que le habían salido. Fue así como comenzó luchando contra Rusia en tréboles, para después combatir en diamantes, y finalmente conformarse con una defensa a ultranza de Küstrin en picas que le funcionó hasta el final de la partida. Austria conquistó Sajonia Oriental relativamente pronto, pero fue contenida en Silesia en sendos cuadrantes de tréboles. John movió con cautela al Ejército Imperial, como si no terminase de gustarle la idea de arriesgarse a ganar con éste (dado que puede cambiar de manos y regalarle la partida a otro jugador). Algún general prusiano quedó en la zona para incordiar. Sin embargo, el principal problema de L. fue el reloj. Muy pronto había agotado las 2 horas y diez minutos que le correspondían y estaba limitado a 3 minutos por ronda con Prusia y Hannover.


Por mi parte, dedique 2 generales a cazar a Cumberland, mientras que el tercero tiraba directo hacía una confrontación con Prusia en Magdeburgo con 8 tropas. Conseguí justo lo que buscaba: La aniquilación total de dicho general. Lo resucité con 2 tropas al lado de Cumberland, de manera que éste ya no podía escapar fácilmente (no puedes hacer un -1 automáticamente contra un general de 1 ó 2 tropas), lo que libero a mis otros 2 generales para hacer de las suyas en la región central de Hannover. Mi idea era barrer a Hannover del todo para poder concentrar 2 generales contra Prusia. Me fue posible hacer esto de manera que, bien entrado entrado en la partida, 1 de esos 2 generales ya estaba en torno a Magdeburgo mientras el otro se estaba aproximando. Pero no quise esperar y lancé unos ataques ya con el primero. L. y yo intercambiamos algunos golpes en corazones, y en la última de estas batallas él comenzó a jugar reservas, por lo que decidí insistir.


Al final me retiré de esa batalla con la mínima y a continuación tuvo lugar el movimiento sorpresa: ¡L. desplazó al general que cubría Magdeburgo y lo dejó sin cobertura! ¡Era mi último objetivo! Arnold hizo su último intento de ganar con Rusia, y falló, y John se quedó a una sola ronda de ganar con el Imperio. Pero al final me llevé la victoria gracias a un error un poco tonto. Lo cierto es que Prusia se había retirado porque tras aquel último combate había agotado todas sus cartas de corazones y reservas. Yo tampoco tenía cartas en ese palo, pero si que tenía más tropas.

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La partida del sábado por la tarde me tocaba con Prusia. Mis oponentes eran Bjorn como Austria, Jon como Rusia y Bernd como Francia. El primero y el último eran especialmente hábiles y experimentados. El segundo tampoco era un torpe. Iba a ser una mesa en principio difícil, pendiente de que me sonriese la fortuna con las cartas del destino.


Y en principio fue así. O por lo menos yo no me quejaba. No así con las cartas tácticas que iba sacando. Los primeros tres turnos fueron generosos conmigo en picas, y por ello planteé una defensa en ese palo en Silesia. Austria se mostró agresiva y comenzó atacando el siguiente turno, momento para el cual la entrada de picas se redujo a un goteo, y mi defensa allí se deterioró hasta que termine aceptando una derrota de 10 puntos bastante adrede (tenía una reserva aún en mi mano), puesto que determiné que si Austria estaba tan fuerte en picas, sus diamantes serían una castaña y aún tenía la posibilidad de defenderme en diamantes en Sajonia, recomprando allí (con las picas que me fueran saliendo) las tropas que había perdido en Silesia. Esta parte del plan salió bien.


No tuve tantos problemas con Rusia porque mi mano de tréboles fue de manera constante bastante fuerte. Francia concentró sus esfuerzos en aniquilarme a Cumberland, que consiguió esquivar la eliminación una y otra vez, aunque a con un gasto constante de cartas.


Mi defensa se mantuvo estable durante bastante tiempo. Suecia abandonó la partida primero. Poco después Rusia también se retiraba del juego en un momento que parecía que iba a ponerse en serio contra mi suministro de Sajonia. Este permanecía seguro, en tanto que tenía una torre triple de generales entre mi suministro y las piezas Austríacas, que nunca cejaban en sus ataques de desgaste. Intenté zafarme con destacando un general de la mencionada torre triple para que combatiese en picas - que habían retornado en cantidad  a mi mano - contra los diamantes austríacos, pero Bjorn consiguió zafarse y lo único que conseguí fue debilitarme innecesariamente.


Turno a turno, Francia consiguió desgastar a Hannover hasta que no le quedaron piezas en la mesa y tan sólo dos cartas de bajo valor. Dejando un general francés montando guardia para evitar que los hannoverianos escapasen de su prisión en Stade, Bernd desplazó a sus otros dos generales hacía Magdeburgo con intenciones bastante hostiles. A estas alturas yo ya había sufrido una de las reducciones de subsidios, y al poco llegó la segunda. Mi panorama se me hacía cada vez más sombrío. La cosa pasó a castaño oscuro cuando un general francés pasó de largo tanto de sus objetivos como de mis tropas, y se dirigió por Leipzig con la manifiesta intención de reventar mi suministro y atacar mis tropas en Sajonia. Me pilló de sorpresa - aunque había visto a Bernd hacer algo así hace algunos años - y junto con un suministro renovado de diamantes que Austria parecía tener, terminé por ceder y perdí Radeberg, mi último objetivo contra Austria.


Aún así, el juego no había acabado. Bernd intentó arañar un punto más en la clasificación tomando Magdeburgo. Lo defendía desde picas una pieza mía en Halberstadt. Bernd estuvo jugando cartas a 2 y a 0, intentando evitar un -1 mío que le dejase con dos palmos de narices. Conforme avanzaba esta batalla yo me iba quedando sin cartas de picas hasta que jugué la última, y entonces Bernd hizo su jugada a 0. Y esta batalla terminó en empate, con lo que había conseguido mi objetivo de negarle su punto adicional a Bernd. Algunos pensaréis que es algo ruin, ya que había perdido la partida igualmente, pero ...

Imagen de mi primera derrota como Prusia en la ronda clasificatoria de un campeonato. Austria ha logrado tomar su último objetivo. En el lado izquierdo se ve como un general está sentado sobre Halberstadt en situación de empate con el general francés adyacente, y negando así la conquista de Magdeburg a Francia.


Era la primera derrota con Prusia que sufría en una ronda clasificatoria de cualquier campeonato, pero había aguantado 21 turnos y me había calzado con ello 10,5 puntos, lo que era casi una victoria. Junto con la partida ganada por la mañana, y acompañando a Ramón en su segunda victoria del campeonato (¡y con Prusia!), terminé aquel sábado bastante animado.

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Tras haber conseguido dormir lo suficiente, pero no bien, me enfrente en la mañana del domingo con mi última partida, esta vez como Rusia, en otra mesa bastante competitiva en la que todos los jugadores eran alemanes. Marcus era nuestro prusiano. Christian B. se le enfrentaba como Austria, y Steffan - que había ganado un campeonato hace años - era el francés.


Prusia se mostró bastante activa en mi frente desde el comienzo, lanzando un ataque con Dohna (P7) en el sector de picas adyacente a Kammin con el apoyo de un tren de suministro. Era una jugada desconcertante para mí, pero con algo de maniobra y sabiendo jugar a un -1automático cuando me convenía logré esquivar el golpe, e incluso causarle algunos problemas. En Prusia Oriental Lehwaldt (P8) se replegaba hacía el sector de picas, donde rechazaba un par de ataques míos. En un momento dado, Marcus aprovecho un despiste mío - olvide mover un tren de suministro para hacer de bloqueo - y coló a Lehwaldt en Soldau en Prusia Oriental, cambiando su defensa allí a tréboles y haciendo un cambio de sector defensivo idéntico en Kammin con Dohna.


Ni que decir tiene que gastando sus picas contra mí, la defensa contra Austria no podía tener lugar en el sector de ese palo en Silesia. De hecho, en Silesia había únicamente unas débiles fuerzas de cobertura que fueron metódicamente barridas por Austria, quien luego conquistaba toda la región. El jugador francés me sorprendió a mí (y creo que también al prusiano) con una estratega inusual. Ignoró a los hannoverianos, dejando meramente un general para mantenerlos a raya. Los otros dos generales franceses lanzaron prontamente una serie de ataques frontales con 16 tropas contra Seydlitz (P6) en Magdeburgo, en corazones. Marcus rechazo todos estos ataques, pero le supuso una sangría atroz en cartas. Para colmo de sus males, sufrió una reducción de subsidios temprana.


Con la esperanza que este desgaste prusiano surtiera efecto a mi favor, durante muchos de los siguientes turnos ataque incesantemente en tréboles y con superioridad numérica tanto en Prusia Oriental como en Kammin. Sufría alrededor de 5-6 bajas, que recompraba al turno siguiente para volver a atacar. Yo también sufría un desgaste de cartas bastante importante, y tuve suerte de poder mantener este ritmo de gasto de 30 puntos de cartas en refuerzos cada turno gracias a robar cartas de valor alto (10 y más). 


El avance austríaco alcanzó Sajonia, donde llevaba ya un tiempo esperado y era recibido por un comité de 3 generales prusianos apilados con 20 y pico tropas. Aunque hubo algunos ataques de tanteo y desgaste, desde muy pronto se vio que el peso principal de la estrategia austríaca era la estrangulación del suministro prusiano. Más al oeste Hannover consiguió concentrar sus fuerzas para amenazar a su vez el suministro francés, lo que puso en un brete a Steffen y le obligó a interrumpir sus ataques en Magdeburgo para equilibrar la situación en su retaguardia.


Mis ataques continuaron incesantes, un turno tras otro, e incluso metiendo a Suecia para gastar dos cartas de tréboles. Y llegó el turno en el que mi estrategia de desgaste consiguió su fruto... sin gastar una carta más (porque ya no le quedaban más tréboles) Prusia levantó del mapa los dos generales que se me oponían. ¡Ya nada se anteponía entre mí y la victoria!. Bueno, nada excepto que aún necesitaba 3 turnos más para conquistar los objetivos que me quedaban. ¡Nervios! ¡Nervios! ¿Fallecería la zarina antes de conseguirlo? Por si acaso, me cuide de que Suecia tuviera todos sus objetivos primarios tomados, sólo faltaba Cammin, el más oriental.

Foto tomada desde mi lado de la mesa. Eliminadas las tropas prusianas en mi sector, ¡el camino hacía la victoria estaba totalmente libre!

Y puedo decir que la zarina aguantó... los dos siguientes turnos, e incluso hubiera aguantado el tercer turno que necesitaba para lograr la victoria, pero mi adversario prusiano estaba en las últimas y su resistencia acabó quebrando en Sajonia de una manera espectacular. El bueno de Christan B. se las ingenió para cortar el suministro prusiano de la manera más absoluta y segura que jamás he visto. No tengo mejor forma de describirlo que dejándoos una imagen...

En el centro e invertido, la pila triple de generales prusianos sin suministros, entre ellos y el suministro dos líneas de piezas austríacas y del Imperio. Incluso si derrota a la primera línea, la segunda mantiene el cerco logístico que causa la inmediata destrucción de la cobertura prusiana sobre su último objetivo.


... y no puedo añadir más que esta pieza de ingeniería requiere una capacidad de previsión y planificación que dan fe de la calidad de Christan B. como jugador (aparte, también es bastante majo como persona). Su victoria estaba bastante merecida. y me levanté de aquella mesa con 9 puntos en mi haber. Me faltó Königsberg para alzarme con la victoria.

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Durante el campeonato la clasificación por puntos se muestra actualizada al comienzo de cada ronda, pero con el nombre de cada jugador camuflado con un seudónimo para evitar "metaestrategias" de los participantes. A pesar de eso, yo tenía la impresión de que podía acabar 4º ó 5º en la clasificación. La diferencia era más importante de lo que el número en sí indica, puesto que si quedaba cuarto entraba a participar en la final.


Después del almuerzo llegó la ceremonia de entrega de certificados, anuncio de puestos en la clasificación, y comienzo de la final. De los participantes españoles Dani, como novato que era, quedó en último lugar. Algo que esperaba pero que no redujo su entusiasmo por la experiencia vivida en el campeonato. El bueno de Ringard terminó penúltimo (21º). Un puesto que no hace justicia a la calidad de su juego y que es achacable a nervios y mala suerte. Muy destacable fue la 11ª posición de Ramón. Con 2 victorias en su haber puede, en toda justicia, sentirse orgulloso. Ha hecho muy buen papel para un debutante.


Y llegado el momento de anunciar los puestos de cabeza... ¡logré entrar en la final! Lo más gracioso del asunto era que el jugador que había quedado 5º era el mismo Bernd a quién - con mi última carta y por los pelos - había conseguido escamotear 1 punto de la clasificación en la partida que había perdido como Prusia. No puedo menos que decir que, en un campeonato de Friedrich, ¡cada batalla cuenta!.

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Siendo el último de los cuatro finalistas, me senté en el lugar de Francia. Ya me había enfrentado en las clasificatorias al primero y tercer finalistas, Peter y Bjorn, quienes asumieron el control de Prusia y Rusia, respectivamente. El segundo lugar de la clasificación, y el asiento como María Teresa de Austria, era para Klaus, vecino y amigo de Christian B.


Lo mismo que en la partida que había jugado contra él, Peter repitió el despliegue de retaguardia débil en Silesia y concentración de la defensa en Sajonia. Klaus se tomó más tiempo que yo para limpiar el primer territorio, y no se dejó un espacio sin conquistar, aunque si que permaneció un general con un tren de suministro revoloteando en Polonia. Por mi parte, concentré dos generales franceses con 15 tropas contra Cumberland en el sur de Hannover, con unas cuantas escaramuzas e intercambio de cartas que en general me favorecían porque Francia roba 3 cartas por turno frente a 2 de Hannover. El tercero avanzaba cautelosamente conquistando Diepholz, Minden, y Hammeln.


Rusia se mostró muy decidida desde el primer momento, lanzando un ataque desde el 2º turno. Tardó tal vez 5 turnos en limpiar Prusia Oriental, pero en Kammin la presión ejercida pronto comenzó a hacer efecto. Dohna (P7) se repliega detrás de la frontera de diamantes de Massow. Y creo que sorprendió a toda la mesa que Rusia persistiera en su ataque hacía ese espacio, gastando más tréboles contra la mano de diamantes de Prusia. Esto era algo que Peter no se podía permitir, dado que iba a necesitar esos diamantes contra Austria en Sajonia a pocos turnos vista. Dohna huyó hacía el noreste, y defendió el último objetivo ruso de Neu Stettin desde picas en la esquina nororiental de Kammin.


El ataque austríaco en Sajonia acabo llegando con choques mutuos entre torres de triples de generales blancos y azules con grandes cantidades de tropas. Había desgaste, pero la defensa prusiana se mantenía. Poco a poco Klaus comenzó a tender un lazo alrededor de Sajonia para cortar el suministro prusiano. Mientras todo esto sucedía, mi general suelto (Chevert) avanzaba hacía Magdeburgo, tomando Braunschweig en el camino y atacando a Seydlitz (P6). Éste tenía consigo 3 tropas y Peter aceptó una retirada inmediata de -2 que me dio el control de Halberstadt. Al turno siguiente pude ver que Peter olvidaba recomprar sus bajas. Seydlitz tenía ahora sólo 1 tropa y Peter tenía que aceptar una lucha hasta el último corazón si quería mantener Magdeburgo.


En la batalla por Magdeburgo intercambiamos unas 5 cartas de corazones cada uno, tras lo cual a mi me quedaban aún 5 ó 6 más, pero acepté una retirada de 3 para dejar a Chevert con sólo 2 tropas y convertirlo así en la herramienta adecuada para atacar a Cumberland más al sur. ¡En ese mismo momento a Peter tan sólo le quedaba 1 carta en corazones y yo hubiera podido tomar Magdeburg inmediatamente! Suena a una oportunidad pérdida, pero yo no estoy tan seguro. Hannover hubiera permanecido en mi retaguardia con total capacidad para hacer constantes retiradas por la mínima mientras dejaba un general mío clavado en Magdeburgo sólo para defenderlo. La estrategia más adecuada con Francia es desgastar y aniquilar a Hannover primero, para luego después poder concentrar fuerzas contra Prusia en Magdeburgo.


En los turnos siguientes la situación permaneció estable en el frente de Rusia, con ataques constantes de Bjorn en picas que eran rechazados una y otra vez por Peter. Austria seguía atacando y estrechando el cerco sobre Sajonia. En mi lado, Cumberland se desplazó de sur al centro de Hannover, donde continuó luchando junto con Ferdinand. En el proceso logré quemar más cartas de la mano hannoveriana. En un momento dado tuve la oportunidad de cercar a un general hannoveriano en Wunsdorf, pero tras pensarlo largo y tendido preferí desistir. Perdí Diepholz, pero lo volví a retomar a los dos turnos a la vez que levantaba a uno de los generales hanoveriannos del tablero. El otro hannoveriano logró escabullirse hacía el sur, perseguido por Chevert con sus 2 tropas. Prusia sufrió una reducción de subsidios. Suecia abandonó la partida.


Llegado este punto, yo temía que el tiempo se me pudiera estar acabando y opté por dejar al general hannoveriano del sur con un único general detrás y lanzarme inmediatamente a por Magdeburgo y Wittingen. En el primero estaba de nuevo Seydlitz retirándose a las primeras de cambio. Más o menos en este momento el prusiano que había estado en Polonia subió a Prusia Oriental e intentó expulsar de allí a un general ruso en el sector de corazones que estaba guardando los objetivos rusos en el área. Prusia gastó unos cuantos de sus corazones en el área, lo cual me favorecía. Se ve que Peter llevó a cabo este ataque por desesperación, porque los repetidos ataques de Rusia en Kammin estaban haciendo mella y reduciendo sus reservas en picas.


Austria llevaba ya unos pocos turnos con una fuerte presencia en el área de Berlin, intentando cortar el suministro prusiano en Sajonia. En esta tesitura un general austríaco pisó uno tren prusiano que estaba situado adyacente al mencionado Seydlitz, desencadenando una batalla en corazones que Peter no se podía permitir perder, pero que Klaus insistía en continuar. En silencio observé como ambos jugaban cartas tras carta de corazones hasta que finalmente Seydlitz era retirado del mapa. Magdeburgo era mío, y un hannoveriano solitario mantenía aún el control de Wittingen con tan sólo unas pocas cartas - gracias a mi estrategia de desgaste - para defenderse. Al atacarlo salió inmediatamente del tablero.


¿Había ganado, no?


No. Aún me quedaba un turno para poder pasar con un general por encima de Wittingen y plantar mi bandera sobre ese espacio. Y un turno era todo lo que necesitaba Bjorn para hacer un último intento de conquistar Neu Stettin. De lograrlo, la final tendría dos ganadores, y de entre ellos se discerniría el ganador mediante los criterios de desempate, en los que no conseguía pensar por la tensión del momento. ¿Me quedaría una vez más a un turno de la victoria, como ya me había sucedido dos veces durante el campeonato?


Rusia fracasó, pero Bjorn estuvo muy cerca. Al final Peter mantenía únicamente un 2 de picas en su mano. Austria también lanzó un ataque, cuyo resultado no ha quedado registrado en mi memoria porque nada podía impedirme ya ganar la partida. Tras la jugada del Imperio, me tocaba a mí, moviendo mi general por encima del último objetivo. ¡Había ganado el campeonato!

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Tras una breve celebración, y antes del brindis definitivo y entrega del trofeo, había que redactar el protocolo de la partida. Fue entonces cuando Richard Sivel - diseñador del juego y organizador del campeonato - recalcó lo cerca del empate que habíamos estado yo y Bjorn en la final. El primer criterio de desempate en tal caso habría sido que el trofeo fuera para la nación con menos victorias durante las rondas clasificatorias. Entonces Sivel nos preguntó a todos cuál nación creíamos que había disfrutado de menos victorias durante la clasificación. En todos los campeonatos hasta ahora Rusia había disfrutado siempre de un porcentaje de victorias mayor que Francia. Y yo fui de los que respondió conforme a dicha experiencia. Pero hete aquí que justo en este 17º Campeonato Mundial la tendencia se había invertido y Francia había tenido más victorias que Rusia (fueron 5 victorias con Pompadour frente a 3 con Elisabeth). ¡Si que me había llevado el campeonato por los pelos! Aparte de esto, a Sivel siempre le gusta demostrar como el reglamento del campeonato - al que él le ha dedicado mucha reflexión y cuidado - funciona de manera efectiva.


¿Qué más puedo decir? Entré en la final por la mínima y con una única victoria en las rondas clasificatorias. Algo inusual para el número de jugadores y el nivel que había en este campeonato. De los 22 participantes únicamente 2 - Ramon y Dani - eran nuevos en la competición, el resto tenía al menos 3 competiciones como experiencia previa. También fue inusual que mis dos victorias, tanto en la clasificatoria como en la final, fueran con Francia, un bando que se me da bastante mal normalmente. Es aún más sorprendente el porcentaje de victorias con Pompadour en el torneo (por encima del 20%). Aún es pronto para adelantar hipótesis que expliquen estas anomalías. Y también es posible que se trate de una anomalía estadística. 24 partidas es una muestra pequeña. 


De las dos victorias que me han otorgado el trofeo, una la logre por despiste de mi contrincante, la otra por el apoyo inesperado de uno de mis aliados. Son las únicas dos formas que se me ocurren para una victoria gala en este juego. De otra forma, la estrategia está lo suficientemente desarrollada como para que sea el bando que más fácilmente es mantenido a raya en este juego. Si hay alguna conclusión que puedo discernir de esta experiencia es que, cuando juegas con Francia, concéntrate en desgastar y destruir a Hannover primero, procura estar en el área de Magdeburgo después, y finalmente reza para que tus aliados estén dispuestos a darte suficiente apoyo.


Al comenzar este año, no tenía previsto asistir a ninguno de los dos campeonatos que se han celebrado este año en York y en Berlin. Al final he acabado asistiendo un tanto por compromiso, para apoyar la afición de un juego que me gusta y al que le he dedicado mucho tiempo. Debido a esto, no me sentía presionado para lograr nada. A pesar de esta narración plagada de cálculo de puntos clasificatorios, no tenía un plan magistral para llegar a la final y ganarla. Simplemente, partida a partida, deje que sucediera. Cada partida fue emocionante en si misma. Fui simplemente a divertirme. Y divertirse es el mejor consejo que puedo dar a aquellos que aspiren a participar en próximos campeonatos de Friedrich.